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Santander: no hay señales de alarma con la morosidad

La competencia es brutal y no se han podido incrementar los márgenes, afirma Héctor Grisi. Foto José Antonio López

Roberto González Amador

Para el sistema bancario no se han encendido las señales de alarma, asegura Héctor Grisi Checa, presidente ejecutivo y director general de Santander México. El crédito siempre es un negocio de riesgo y tenemos que manejarlo de manera adecuada, responde cuando se le pregunta sobre la forma en que las instituciones financieras enfrentan un cambio en el entorno económico. En un periodo menor a 15 meses la tasa de interés de referencia fue duplicada por el Banco de México (BdeM) y la expectativa de crecimiento de la economía, de acuerdo con encuestas entre especialistas, se redujo a la mitad de lo que era hace un año.

Hay ciclos y dentro de éstos también es sano que, después de un crecimiento tan alto por varios años, el crédito no aumente tanto. Tiene que haber un equilibrio, dice en una entrevista con La Jornada, en el marco de la 80 Convención Bancaria, que se realiza esta semana en Acapulco.

Santander México, segundo banco por activos, capital y cartera de crédito del sistema financiero –después de BBVA Bancomer–, enfrenta el año muy enfocado en la ejecución de su plan de inversión, de 15 mil 200 millones de pesos para tres años, expresa Grisi Checa.

Los dos primeros meses del año han sido buenos, un poquito mejor de lo que esperábamos. Vemos un comportamiento del crédito que sigue creciendo, plantea Grisi, quien dirige las operaciones de Santander en México desde finales de 2015.

–¿Cómo se puede entender que las mediciones de confianza de consumidores y empresarios se ubiquen en niveles bajos y, por otro lado, en la banca las cosas vayan mejor de lo que esperaban, como dice?

–Hay dos puntos importantes a tomar en cuenta. Primero, el consumidor puede estar adelantando compras y, segundo, ve oportunidades de tomar créditos ahora, porque tiene la percepción de que las tasas de interés van a subir. Esto ha hecho que el crédito siga una demanda ascendente.

La tasa de interés de referencia del BdeM, cuya evolución determina el costo de los créditos, subió de 3 por ciento en diciembre de 2015 al nivel actual de 6.25. En el mismo periodo, la expectativa de crecimiento para este año se redujo de 2.9 a 1.4 por ciento.

–¿Cuál es la estrategia de Santander para mantener la posición que ha tenido en los últimos años en el sistema bancario, en un ambiente que es de mayor competencia?

–La competencia que tenemos es brutal, no hemos podido incrementar márgenes. Hemos tenido que ser muy cuidadosos en cómo manejar la subida de tasas, porque la competencia no nos deja movernos en ningún sentido. Eso es positivo para el consumidor, para la gente que toma crédito. Tantito subimos la tasa, y se nos cae la colocación de manera importante. Tenemos que ser muy cuidadosos en cómo hacemos las cosas. Vivimos en un entorno competitivo y por eso tenemos que hacer inversiones y seguir aplicándonos fuerte. Es en ese sentido el cambio que hemos hecho en Santander, de centrarnos en el cliente. Es lo que nos va a permitir estar en el negocio en el largo plazo.

–Ese fue uno de los puntos que planteó cuando tomó la dirección de Santander. ¿Cómo se ha reflejado esa política de centrarse en el cliente?

–Ha sido un cambio de cultura para los equipos y la organización crear una estructura focalizada en el cliente. Creamos una dirección general adjunta de clientes, que no teníamos, así como el programa Santander Plus, destinado precisamente a vincular a los clientes con el banco. Para pertenecer a ese programa lo primero es que el usuario reciba su nómina a través de Santander, lo que crea una relación de largo plazo; segundo, utilizar los canales digitales del banco. Al tener esos dos se entra a un programa que puede repercutir en rembolsos de hasta 14 mil 400 pesos anuales en efectivo, que en muchos casos es el sueldo de un mes de una persona.

–¿Han añadido clientes a partir del lanzamiento de Santander Plus?

–El programa tiene un millón 450 mil suscriptores, de los cuales la mitad son clientes nuevos para el banco. No estamos donde queremos, pero vamos en el camino adecuado.

–¿Se modificaron los planes que Santander había hecho para México en 2017 por el cambio de entorno ante el resultado de la elección en Estados Unidos, su repercusión en México y el esperado aumento en las tasas de interés?

–No los afectó. Primero, porque tenemos un análisis muy claro de lo que debemos hacer. Segundo, porque la banca es negocio de largo plazo, no de corto. Si te manejas en este negocio de corto plazo, no te va bien. Tienes que ver hacia el futuro y planear en ese sentido. No podemos parar las inversiones que estamos haciendo en infraestructura de sucursales o en tecnología. Tenemos que seguirlas haciendo, porque nuestra competencia tampoco las ha dejado de hacer.

–Respecto de sus principales competidores, ¿cuál es la inversión que realiza Santander?

–Estamos más o menos en los niveles de nuestros competidores del mismo tamaño. Invertiremos 15 mil 200 millones de pesos en los próximos tres años.

–¿Cuáles son las mayores áreas de oportunidad que identifica Santander para este y el próximo año?

–Tenemos una buena cantidad de clientes en los sectores C y D de la economía (en la parte baja de la pirámide del ingreso) que no hemos sido lo suficientemente capaces de explotar, de otorgarles servicios adecuados. Somos muy buenos en los niveles altos, pero no tan buenos en los bajos y esa es la oportunidad. Tenemos 7 millones de clientes en ese nivel que debemos atacar y explotar de manera adecuada, y estamos saliendo con nuevos productos para ese sector, buenos para ellos y con buenas oportunidades.

Santander tiene 13 millones de clientes. De esos, 7 millones se ubican en la parte baja de la pirámide de ingreso. Es a esos sectores de la economía que no atendemos con el producto adecuado, tampoco tenemos la estructura adecuada para darles el servicio que merecen. En eso es exactamente donde estamos invirtiendo y donde vamos a trabajar para hacer rentable ese sector.

–¿Cuáles son los riesgos en los que considera que se debe estar más atento?

–Estamos en el negocio del crédito, que siempre es de riesgo. Tenemos que manejarlo de manera adecuada, con controles apropiados. El crédito masivo se maneja con base en la calificación de los clientes (conforme a su historial y capacidad de pago) y de acuerdo con ciertas calificaciones otorgamos las líneas y el monto del crédito. Ahí lo que tenemos que hacer es ir ajustando nuestros modelos poco a poco, para ser capaces de conocer mejor al cliente y darle mejores servicios.

–La actividad económica se está desacelerando. ¿Cree que haya algún riesgo relacionado con la morosidad de los clientes?

–No por el momento. La verdad es que la morosidad en la cartera, lo que llamamos nosotros costo de crédito, se ha mantenido estable. No hay ninguna señal de alarma de que veamos que se están empezando a deteriorar las carteras. Y el empleo suma, esa es una señal muy importante. Si éste no se empieza a deteriorar, vamos a estar bien. Lo que se tiene que ir revisando es que los clientes no tomen más crédito del que deben. Todo es un balance, y mientras tengan el crédito adecuado para el tamaño de ingresos las cosas funcionan.

–¿La desaceleración del crédito será significativa respecto de los niveles de crecimiento superiores a 10 por ciento de los últimos años?

–Hay ciclos. Dentro de los ciclos también es sano que, después de un crecimiento tan alto, tengas situaciones en las que el crédito no crezca tanto. Tiene que haber equilibrio y el mercado tiene que tener su ciclo. No puedes correr todo el tiempo. Lo que tienes que cuidar es que el aterrizaje sea bastante suave.

–¿Definitivamente el sistema está entrando en un ciclo de menor crecimiento del crédito?

–No quisiera expresarlo así. Hay que ver todavía qué puede suceder. Todo el mundo está diciendo que vamos a crecer menos que el año pasado, pero al final estamos creciendo. Aquí hay un punto muy importante dentro de la percepción: no estamos creciendo tanto como antes, sí, pero seguimos haciéndolo y ese es el punto a tomar en cuenta.

–El cambio de ciclo de tasas de interés es un tema que sí está directamente relacionado con la dinámica de crédito.

–Ese está directamente relacionado. No obstante el incremento tan importante que ha habido en las tasas, seguimos en niveles históricamente bajos. No estamos con tasas de interés de doble dígito, o las que tuvo México en el pasado. Seguimos con unas muy buenas. Tomar un crédito hipotecario hoy, con una tasa de interés fija a 15 o 20 años de entre 9 y 11 por ciento, dependiendo del cliente, es todavía muy bueno.