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La ‘Carmen’, de Bieito, llega al Teatro Real despojada de banderas

Imagen tomada del perfil en Facebook del Teatro Real

Dpa

Madrid. El próximo 11 de octubre el Teatro Real celebrará los 20 años de su reapertura con el estreno en Madrid de la Carmen de Calixto Bieito, que desde su puesta de largo en 1999 es la versión más representada de la famosa ópera de Georges Bizet. Y como es habitual en las producciones del director de escena español, también esta vez viene precedida por la polémica.

La mecha prendió hace unos días, cuando se publicó que Bieito retiraba del nuevo montaje varias escenas “ofensivas” con la bandera española. Y ante el clima de tensión que se vive estos días por la posible declaración unilateral de independencia en Cataluña, la noticia se extendió como la pólvora. “Las puestas en escena cambian en cada reposición”, se apresuró a defender hoy el director artístico del Real, Joan Matabosch. Y más en el caso de un director de actores como Bieito, que nunca pone el acento ni en la escenografía ni en el atrezzo, añadió. Por eso, sostiene que no se puede hablar de “cambios” en la producción, sino de meros “ajustes” en un par de escenas.

Ante la insistencia de los periodistas, Matabosch explicó que se trata de dos casos concretos: el primer evocaba el famoso cuadro La libertad guiando al pueblo de Delacroix, pero “ante la coyuntura actual la bandera desviaba el foco, que en realidad es la mujer”, explicó. Y en el segundo, una prostituta tomaba el sol en una toalla rojigualda, que remitía “a un icono megakitch de tienda de souvenirs”.

“A veces, para no hacer cambios hay que introducir ajustes”, subrayó Matabosch. Y para despejar cualquier duda, también el presidente del coliseo, Gregorio Marañón, hizo hincapié en que no ha habido ningún tipo de negociación ni imposición al equipo artístico. “Lo que ha habido es un trabajo exclusivamente profesional de enorme responsabilidad” por su parte, añadió.

Más allá de las polémicas, la Carmen” que ahora llega al Real en su temporada del bicentenario viene avalada por un amplio recorrido internacional. Bieito, probablemente el director de escena español de mayor proyección fuera de casa, traslada la acción de la Sevilla ocupada por franceses a la Ceuta de los años 70, ese enclave español en Marruecos plagado de legionarios en los estertores del franquismo.

En este territorio fronterizo, propicio para que florezcan el contrabando y la marginación, Bieito intenta reproducir el desconcierto que causó en el París de 1875 el estreno de la ópera de Bizet. El compositor falleció apenas tres meses después, decepcionado por el rechazo que había suscitado su obra y lejos de imaginarse que se convertiría en una de las más representadas en todo el mundo.

Así, esta Carmen que recupera “toda su crudeza” es “uno de los grandes clásicos de la dramaturgia operística del siglo XXI”, dijo Matabosch ante la ausencia de Bieito, que se encuentra en Núremberg con el montaje de Les Troyens. Y lo que en Bizet era un crimen pasional aquí se despoja de clichés para confrontar al espectador con un caso puro y duro de brutal violencia de género, añadió.

El Teatro Real ha programado un total de 18 funciones, con Marc Piollet en la dirección musical y tres repartos diferentes. Éstos están encabezados por las mezzosopranos Anna Goryachova, Stéphanie d’Oustrac y Gaëlle Arquez en la piel de una indómita Carmen que simboliza como nadie la reivindicación de la libertad individual, por encima de cualquier moral u orden establecido.