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Aliados sauditas también rompen relaciones con Irán

Iraquíes protestan contra la ejecución del líder chiíta Nimr al-Nimr en Arabia Saudita. Foto Reuters

Por Ap

Teherán. Varios gobiernos aliados de Arabia Saudita siguieron el ejemplo del reino y el lunes rompieron o redujeron sus relaciones diplomáticas con Irán, tras el saqueo de varias misiones diplomáticas sauditas en la república islámica, en hechos de violencia que se desataron por la ejecución de un prominente clérigo chiíta por parte de las autoridades sauditas.

El diminuto reino insular de Bahrein anunció que cortará completamente sus lazos con Irán, de la misma manera que Arabia Saudita lo hizo el domingo. Sudán anunció también que está cortando inmediatamente sus relaciones diplomáticas con Irán.

En cuestión de horas, Emiratos Árabes Unidos anunció que reducirá sus propias relaciones diplomáticas con Teherán, para dejarlas apenas en nivel de encargados de negocios, por lo que a partir de ahora se centrará exclusivamente en las relaciones comerciales entre los dos países.

La decisión saudita de interrumpir relaciones diplomáticas se produjo después de la ejecución del jeque Nimr al-Nimr y otras 46 personas –la más grande realizada por Arabia Saudí en tres décadas y media–, que dejó al descubierto las fuertes diferencias religiosas en la región.

Manifestantes chiítas tomaron las calles desde Bahrein a Pakistán para protestar, y los aliados árabes de Arabia Saudita, de gobierno sunita, se alinearon rápidamente detrás del reino.

Al-Nimr fue una figura central en las protestas inspiradas en la Primavera Árabe por parte de la minoría chiíta de Arabia Saudita hasta su arresto en 2012. Fue condenado por cargos de terrorismo, pero negó que apoyara la violencia.

Bahrein disfruta particularmente de relaciones estrechas con Arabia Saudita, cuyo gobierno — al igual que el liderazgo de Bahrein— sospecha de presuntos intentos iraníes para tratar de desestabilizar a la nación insular, que tiene una pequeña mayoría chií, pero cuyo gobierno es sunita. Riad, junto con Emiratos Árabes Unidos, envió tanques y tropas a Bahréin en 2011 para sofocar las protestas generalizadas contra el gobierno encabezado por la mayoría chiita de Bahrein.

Varios funcionarios de Bahrdin han culpado a Irán de entrenar milicianos e intentar contrabando de armas hacia el país, donde tiene su base la Quinta Flota de la Armada de Estados Unidos.

El ministro saudita del Exterior, Adel al-Jubeir, anunció la ruptura de relaciones con Irán el domingo por la noche y dio al personal diplomático iraní 48 horas para abandonar el país. Todo el personal diplomático saudita en Irán había sido convocado en su país tras el ataque contra la embajada y el consulado.

La crisis ilustra la nueva beligerancia del reino bajo el mando del rey Salman. Durante su reinado, Arabia Saudita ha encabezado una coalición que está combatiendo a rebeldes chiítas en Yemen y se ha opuesto acérrimamente a Irán, la potencia chiíta regional, aun cuando Teherán llegó a un acuerdo nuclear con potencias del mundo.

También supone un nuevo incidente en la accidentada relación entre los dos países, que ya tuvieron sus lazos diplomáticos interrumpidos entre 1988 y 1991.

El principal líder iraní, el ayatolá Alí Jamenei, advirtió el domingo a Arabia Saudita de la “venganza divina” por la muerte de Al-Nimr, mientras que Riad acusó a Teherán de apoyar el “terrorismo”, en una creciente guerra dialéctica que amenazaba con intensificarse a pesar de que Estados Unidos y la Unión Europea buscaban reducir la tensión.

Al-Jubeir dijo en una rueda de prensa en Riad que el régimen iraní tiene “un largo historial de violaciones contra misiones diplomáticas extranjeras” desde la ocupación de la embajada estadunidense en 1979, y estos incidentes suponen “una flagrante violación de todos los acuerdos internacionales”, según la oficial Agencia Saudita de Prensa.

La “política hostil” de Irán, afirmó, va dirigida a “desestabilizar la seguridad de la región”. El canciller acusó a Teherán de introducir de contrabando armas y explosivas, así como de colocar células terroristas en el reino y otros países de la zona. El ministro saudí prometió que Arabia Saudita no permitirá a Irán “socavar nuestra seguridad”.

Aunque las divisiones entre sunitas y chiítas se remontan a los inicios del islam por discrepancias sobre el sucesor del profeta Mahoma, esas diferencias no han hecho más que acrecentarse al entrelazarse con política regional, y mientras Irán y Arabia Saudita pugnan por convertirse en la principal potencia de Oriente Medio.

Irán acusa a Arabia Saudita de apoyar el terrorismo en parte porque respalda a grupos rebeldes en Siria que buscan derrocar al presidente Bashar Assad. Como señal de apoyo al terrorismo, Riad acusa a Irán de respaldar en la región al grupo libanés Jezbolá y otros grupos milicianos. Irán además ha apoyado a rebeldes chiítas en Yemen, conocidos como hutíes.

Mientras tanto, la familia de Al-Nimr se preparaba para tres días de duelo en una mezquita de la aldea de Al-Awamiya, en la región saudita de Al-Qatif, en la zona este del país, donde hay mayoría chiíta. El hermano del jeque, Mohamed al-Nimr, dijo a Associated Press que las autoridades sauditas habían informad o a su familia de que el clérigo había sido enterrado en un cementerio no revelado, algo que podría provocar nuevas protestas.

El lunes por la mañana, la agencia estatal de noticias saudita dijo que un hombre había muerto y un niño había resultado herido en la aldea por disparos dirigidos contra las fuerzas de seguridad, sin dar más detalles sobre los motivos del ataque.