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Autoelogios de Trump causan risa en asamblea de la ONU

Donald Trump, presidente de Estados Unidos, durante su discurso en la ONU. Foto Ap

David Brooks, corresponsal

Nueva York. Al iniciar su discurso ante la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Trump recurrió a su ya común autoelogio: “En menos de dos años, mi gobierno ha logrado más que casi cualquier otro gobierno en la historia de nuestro país”, declaró ante lo cual se escuchó una cascada de risas en la gran sala. Trump, sorprendido, titubeó, insistió en que “es la verdad” y admitió que “no era la reacción que esperaba”.

Lo demás, un asalto contra lo que representa esta máxima institución multilateral mundial y la afirmación de que Estados Unidos rehusará ceder su “soberanía” ante el orden, leyes y agencias supranacionales, fue recibido en silencio por casi todos los otros 192 Estados miembros de la ONU.

Trump destacó sus supuestos logros económicos, diplomáticos y de seguridad indicando las negociaciones con Corea del Norte y la cooperación entre países del Golfo Pérsico, sobre todo Arabia Saudita, en la lucha “antiterrorista”. En la casa mundial dedicada a la paz, el estadunidense celebró que ha logrado que “nuestra fuerza militar será más poderosa de lo que ha sido jamás”

Ignorando lo que minutos antes había exhortado desde ese mismo podio el secretario general de la ONU Antonio Guterres sobre la urgencia de fortalecer el multilateralismo para abordar los problemas más graves que enfrenta el mundo, Trump proclamó lo opuesto: “Rechazamos la ideología del globalismo, y abrazamos la doctrina del patriotismo”.

Indicó que ordenó el retiro de su país de varios acuerdos apoyados por la ONU, entre ellos el tratado nuclear con Irán, como de instancias incluyendo el Consejo de Derechos Humanos, y de la Corte Penal Internacional, afirmando que “nunca rendiremos la soberanía de Estados Unidos a una burocracia global no electa, que no rinde cuentas”.

Señaló que su gobierno está haciendo lo mismo en el ámbito económico y comercial donde las reglas y acuerdos son empleados para tomar ventaja de Estados Unidos, sobre todo por China. Como ejemplos de sus logros en este rubro, mencionó que acababa de concluir un acuerdo comercial con México (no mencionó a Canadá).

Al mismo tiempo que invitó a los otros gobiernos a sumarse a su mantra de la defensa de la “soberanía”, procedió a amenazar la soberanía de varios.

Anunció nuevas sanciones contra los colaboradores más cercanos del presidente Nicolás Maduro en Venezuela, donde Trump declaró que “estamos atestiguando una tragedia humana” porque ”el socialismo ha llevado a la bancarrota al país rico en petróleo y llevado a su pueblo a la pobreza abyecta”, con la ayuda de “sus patrocinadores cubanos”. Convocó a los presentes a un esfuerzo para “restaurar” la democracia en ese país.

En un curioso retorno a la guerra fría, en este contexto comentó que “virtualmente todo lugar en que se ha intentado el socialismo o comunismo, se ha producido sufrimiento, corrupción y degradación” y aconsejó que “todas las naciones del mundo debieran resistir al socialismo y la miseria que lleva a todos”.

Poco después de su discurso, continuó con su ataque a Venezuela en comentarios a medios señalando que el gobierno de Maduro “es un régimen que francamente podría ser derrocado muy rápidamente por los militares si los militares deciden hacer eso”.

Explícitamente refrendó la Doctrina Monroe como política de su gobierno, afirmando que en el hemisferio occidental “estamos comprometidos con mantener nuestra independencia de la intrusión de poderes extranjeros expansionistas”.

En su discurso ante la Asamblea General, Trump también condenó al régimen de Irán a quien acusó de ser una “dictadura corrupta” que “siembra el caos, la muerte y la destrucción”, y aseguró que “no podemos permitir que el principal patrocinador de terrorismo en el mundo posea las armas más peligrosas del planeta”.

También advirtió que intervendrá en Siria si ese régimen emplea armas químicas.

Trump, al ilustrar su defensa de la “soberanía”, resaltó como ejemplo que ya está construyendo su muro fronterizo con México.

Notables por su ausencia en la ponencia de Trump: el cambio climático y Rusia.

Durante el día, varios oradores rechazaron la visión de Trump y otros se defendieron de sus amenazas.

El presidente francés Emmanuel Macron retomó el exhorto del secretario general ante la Asamblea General contra el aislacionismo afirmando que el “nacionalismo siempre lleva a la derrota” y pidió a los Estados miembros que “no acepten la erosión del multilateralismo”, algo que recibió una ovación (Trump no se ganó ni una).

El presidente de Irán, Hassan Rouhani, en su discurso señaló que el rechazo del multilateralismo es “un síntoma de la debilidad de intelecto -revela una incapacidad para entender un mundo complejo e interconectado”. Acusó a Trump y sus aliados de buscar derrocar a su gobierno y de violar el derecho internacional y sus obligaciones estatales por retirarse del acuerdo nuclear de 2015. Argumentó que “el entendimiento de relaciones internacionales por Estados Unidos es autoritario…” y advirtió contra gobiernos que fomentan “nacionalismo extremista y racismo” lo cual comparó con el nazismo.

Mientras tanto, varios otros líderes sudamericanos -entre ellos los presidentes de Ecuador, Brasil y Argentina-, parecieron responder al llamado de Trump contra Venezuela. En sus discursos criticaron al gobierno de Maduro por violaciones de derechos humanos y el argentino Mauricio Macri anunció que su país presentará ante la Corte Penal Internacional (a pesar de que Trump la declaró “ilegitima”) “los crímenes de lesa humanidad de la dictadura venezolana”.

El secretario general Guterres -quien declaró que el mundo padece de “un desorden de déficit de confianza” ante una ola populista y la fragmentación social, alertó de dos problemas cada vez más urgentes que definirán el futuro inmediato del planeta. “El cambio climático procede más rápidamente que nosotros y si no cambiamos curso en los próximos dos años, arriesgamos un cambio climático desatado”, declaró y advirtió que nuevos avances en tecnología representan tanto oportunidades como riesgos cada vez más peligrosos, sobre todo si se emplean para fines bélicos. Ante estos desafíos, afirmó, la cooperación internacional es más necesaria y urgente que nunca y señaló que “el multilateralismo está bajo fuego justo cuando más lo necesitamos”.

JSL
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