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Crece el embate contra Lula en Brasil

La revista 'Época', integrante del consorcio mediático Globo, reportó que el ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva, tres años después de dejar el poder, actuó en Cuba como gestor de la empresa Obredetch, involucrada en el caso de corrupción en Petrobras. Foto Reuters

Por Reuters y Afp

Brasilia.

Tres años después de concluir su presidencia en Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva actuó en Cuba como gestor de la constructora brasileña Odebrecht, involucrada en el caso de corrupción de la estatal Petróleo Brasileiro (Petrobras), con el fin de construir una terminal de contenedores en el puerto cubano de Mariel, reportó la revista Época, integrante del consorcio mediático Globo.

Con el título Nuestro hombre en La Habana, la publicación citó despachos de diplomáticos brasileños sobre las visitas que el ex mandatario hizo a Cuba para promover a Odebrecht y otras empresas de su país, cuando ya había entregado la estafeta a su sucesora y correligionaria en el Partido de los Trabajadores (PT), Dilma Rousseff, quien llegó por primera vez al poder en 2011 e inició su segundo mandato en enero pasado.

Un correo diplomático de 2014 dio cuenta de un encuentro en La Habana, donde Lula discutió con ejecutivos de Odebrecht la manera de asegurar garantías de Cuba para poder otorgarle un préstamo por 682 millones de dólares del Banco de Desarrollo de Brasil y financiar nuevos proyectos impulsados por la compañía en la isla.

El Instituto Lula, que dirige el ex gobernante, calificó el artículo de Época deofensivo y malicioso, y dijo que fue una manipulación criminal de documentos del gobierno.

Esas son actividades normales. El ex presidente no hizo nada ilegal, sostuvo Jose Chrispiniano, portavoz del Instituto Lula, y precisó que los fondos fueron aprobados en 2009, con contratos que ningún supuesto cabildero podría alterar.

Lula, quien gobernó Brasil de 2003 a 2010, es investigado por la fiscalía general brasileña por haber usado de manera impropia su influencia para beneficiar a Odebrecht, cuyo multimillonario presidente ejecutivo, Marcelo Odebrecht, fue arrestado en junio como parte de las investigaciones sobre sobornos y favores políticos centrados en Petrobras, el caso conocido comoPetrolao. Los fiscales dicen que los gastos de viaje de Lula fueron pagados por la constructora.

Esa no es la única acusación que pesa sobre Lula. Un traficante de dinero en el mercado negro que ha sido condenado dijo el 25 de agosto a legisladores de su país que Rousseff y Lula sabían de la extensa confabulación de sobornos en Petrobras.

Lula dijo el viernes en una entrevista por radio que podría postularse nuevamente a la presidencia en 2018 y advirtió: ahora voy a hablar, voy a viajar, voy a dar entrevistas, voy a incomodar.

El pasado día 16, durante manifestaciones contra el gobierno de Rousseff en varias ciudades de Brasil, aparecieron por primera vez carteles que acusan al ex presidente de complicidad en los dos mayores casos de corrupción en Brasil de los últimos 10 años, el petrolao y el mensalao –la repartición mensual de sobornos a legisladores para que aprobaran proyectos del Poder Ejecutivo– que provocó el encarcelamiento de José Dirceu, ex jefe de gabinete de Lula.

Este domingo, en el centro de Sao Paulo, una organización denominada Movimento Brasil Melhor exigió frente al Tribunal de Cuentas de la Unión investigar actos de Lula, con un enorme muñeco inflable que muestra al ex mandatario vestido de reo. Mil personas asistieron a la movilización.

Desde Londres, la compañía británica Rolls Royce, que ha estado implicada en casos de soborno en China e Indonesia, informó que está cooperando con la fiscalía brasileña en la investigación del petrolao, formalmente conocido como Operación Lava jato (Lava autos), pero no dio detalles.