Combatir la barbarie desde un teatro humanista, ofrece De Tavira
22 noviembre, 2017
Novedosa escenografía para el regreso de ‘El beso de la mujer araña’
22 noviembre, 2017

En la búsqueda de submarino argentino, más de 15 buques

Un elemento del Comando Submarino de Rescate de la Marina de EU prepara el engranaje del navío Patagonia Skandi, en el puerto de Comodoro Rivadavia, provincia de Chubut, para sumarse a la búsqueda del sumergible argentino ARA San Juan en aguas del Atlántico sur. Foto Afp

Stella Calloni, corresponsal

Buenos Aires. Un operativo de búsqueda nacional e internacional, que incluye más de 15 buques, 10 aviones y diversos equipos con tecnología de punta, se desplegó con la finalidad de encontrar al submarino de la armada argentina ARA San Juan, en la zona del Golfo San Jorge, en aguas del Atlántico sur, que lleva perdido seis días, mientras aumenta la desesperación por encontrarlo antes de que se termine la reserva de oxígeno.

En un nuevo comunicado de prensa, la Armada informó que aún no hay rastros del submarino y el capitán Enrique Balbi explicó que una balsa que se avistó y dos bengalas blancas no son del ARA San Juan, pero aseguró que siguen el rastro de una posible segunda balsa, desde donde se podrían haber activado luces de emergencia.

Balbi informó que hay cinco buques rastreando un área de 20 kilómetros cuadrados, y que se sumaron tres destructores con sonar activo y pasivo que se mueven por el derrotero que seguía el submarino. También entró en acción la corbeta Espora, con el apoyo de fotografías satelitales que provee la Comisión Nacional de Actividades Espaciales.

Sostuvo que no pierde la esperanza, pero recordó que estamos en el sexto día de oxígeno (martes).

El ARA San Juan, con 44 marinos, pertenece al comando de la fuerza de submarinos de la Armada argentina, y su última posición conocida es en la zona del Golfo San Jorge, más de 400 kilómetros al sur de la península de Valdés. Alemania, Colombia Perú y Uruguay se sumaron a la búsqueda, mientras el estado mayor conjunto de las fuerzas armadas argentinas, que comanda el teniente general Bari del Valle Sosa, colabora con la Armada y el Ministerio de Defensa.

Se integró un grupo interdisciplinario para apoyar y contener a los familiares, cuya desesperación aumenta al paso de las horas.

Por otra parte, el escuadrón de rescate de submarinos de la Armada de Estados Unidos, que llegó hace días a Comodoro Rivadavia Chubut, pondrá en acción un minisubmarino, una campana de rescate y un sumergible remoto para inspección ocular. Bajo control estadunidense, el barco noruego Skandi Patagonia, que zarpó este martes, lleva cuatro robots sumergibles y una cápsula de rescate. La nave estaría este martes en la zona de búsqueda, cuando las condiciones meteorológicas permitan las tareas de rastrillaje.

No hay antecedentes de un operativo como éste, aunque la marina de Estados Unidos suele hacer simulacros. Hace poco más de un mes se realizó un ejercicio de rescate de submarinos entre Chile y Estados Unidos. Y en esta fecha estaban programadas las maniobras militares Cormorán en esta zona del Atlántico sur entre Estados Unidos y la Armada de Argentina.

Lo preocupante es que hay informaciones contradictorias y que esta situación trágica ha puesto en evidencia la presencia no informada al país de tropas y científicos estadunidenses, como los que están en Tierra del Fuego. De la misma manera hay preocupación por la llegada de dos aviones Galaxy que se usan para transportar grandes equipos.

El presidente Mauricio Macri visitó este martes la sede de la Armada para informarse sobre la situación del submarino. El mandatario estuvo el fin de semana en Mar del Plata y visitó la base a la que debía haber llegado el buque, saludó a familiares de los marinos y luego acudió al hospital del lugar para atenderse una lesión en un tobillo que se provocó jugando tenis.

Mientras esto sucede en el sur, en esta capital y en el interior del país se preparan las marchas contra las reformas laboral, previsional y tributaria, que unidas a los tarifazos de los servicios públicos son rechazadas por 80 por ciento de la población, de acuerdo con encuestas.