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Entra en vigor la “Ley Mordaza” en España

ley mordaza

Por Armando G. Tejeda, corresponsal

Madrid. España se convertirá a partir de este martes en un país en el que las manifestaciones estarán prohibidas y serán objeto de multas millonarias. El gobierno del derechista Mariano Rajoy aprobó gracias a la mayoría absoluta de su Partido Popular (PP) la polémica Ley Mordaza, que entró en vigor a partir de este día tras superar todos los trámites parlamentarios y legales necesarios. Con ella, el gobierno pretende acallar la protesta social y criminalizar a los colectivos sociales más activos en los últimos años en la lucha contra las políticas de austeridad.

Al entrar en vigor la nueva Ley General de Seguridad Ciudadana se endurecen las sanciones y se restringen a lo ancho y a lo largo los actos y convocatorias para denunciar o protestar. Para la mayoría de los colectivos sociales y de todos los partidos de oposición; se trata de una ley “mordaza”, con tintes “franquistas” que pone en evidencia la “desesperación, torpeza y nerviosismo” del gobierno español ante el descontento social hacia a sus políticas de austeridad y los recortes a los servicios públicos básicos.

A partir de este martes, cualquier ciudadano, nacional o extranjero, que realice actos de protesta o convoque a una marcha en las inmediaciones del Congreso de los Diputados o de cualquier sede gubernamental podrá estar sujeto a una multa de hasta 600 mil euros (10 millones de pesos).

También se sancionará a quien realice plantones en calles centrales, fotografíe, filme o difunda imágenes de policías, quien lleve a cabo acciones de boicot o protesta en centrales nucleares o aeropuertos, como lo ha hecho en numerosas ocasiones la organización ecologista Greenpeace. Y así hasta una larga lista en la que se detalla tanto el acto sancionable como la potencial multa, que será de entre entre los 600 euros hasta 600 mil euros.

La ley se aprobó tras un intenso periodo de protestas con la oposición unánime de los demás grupos parlamentarios, que vieron en la nueva legislación una vulneración flagrante de los derechos básicos de manifestación y expresión, además de una forma de criminalizar a los colectivos sociales que han luchado en los últimos años contra los desahucios, las estafas bancarias o los recortes a los servicios públicos, sobre todo en los rubros de salud y educación. Pero además de intentar frenar a los activistas mediante las altísimas multas, la nueva legislación permitirá la llamada “devolución en caliente” de migrantes que crucen la frontera de Ceuta y Melilla y que podrán ser repatriados a Marruecos sin previa mediación de la justicia.

En materia del trato a los ciudadanos extranjeros, la nueva ley prohibirá a partir de ahora las llamadas “redadas indiscriminadas por razones étnicas”, que se realizaban sobre todo en los centros urbanos más importantes, y que consistían en detener e identificar a toda persona que por su aspecto físico pareciera extranjera. Estas redadas, que se instauraron durante el anterior gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, afectaban sobre todo a ciudadanos latinoamericanos y africanos.

Ante la entrada en vigor de la nueva ley, un grupo de activistas de Greenpeace realizó una protesta que no podrá ser penalizada, pues se efectuó horas después de que comenzó a funcionar la nueva legislación, y que consistió en colgar de una grúa enfrente del Congreso de los Diputados una enorme pancarta en la que se leía “Sin mordazas”.

En un comunicado, Greenpeace aseveró: “Esta ley carece de justificación, ya que no hay problemas graves de seguridad ciudadana en España. Está pensada para silenciar con multas las voces que critican la gestión del gobierno y las consecuencias de la crisis social, ambiental y económica producto de la corrupción, los recortes sociales y de derechos, o la privatización de los servicios públicos”, señaló en un comunicado la organización. Y añadió que “en la práctica, la nueva ley establece serias limitaciones a las libertades de expresión e información, de reunión pacífica y de asociación y ello contraviene las obligaciones internacionales del Estado Español en materia de derechos humanos”.

Greenpeace advirtió que “a partir de mañana serán las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y el Ministerio de Interior quienes interpreten cómo debemos ejercer nuestros derechos de expresión y manifestación y dada la presunción de veracidad del testimonio de los miembros de la fuerzas de seguridad, se podrán atribuir conductas ilícitas a los ciudadanos sin que haya quedado probado que participaron en las mismas”.

La Plataforma No Somos Delito convocó a manifestaciones en varias ciudades españolas -en Madrid asistieron más de mil personas quienes rechazaron la legislación. Para la plataforma, el acento legal está puesto en parar las mareas ciudadanas: “Ambas medidas sancionan, prohíben y criminalizan prácticas tan normalizadas como parar un desahucio o asistir a una persona sin papeles. O lo que es lo mismo, castigan la pobreza, la solidaridad y la protesta, con lo que es una ley propia de sistema dictatoriales”, señaló el grupo.