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Guerras eternas: EU, con presencia militar en 172 países

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump durante un evento el pasado 26 de octubre de 2017. Foto Xinhua

David Brooks

Nueva York.  Algo chistoso sucedió en medio de otra controversia más provocada por el comportamiento del presidente esta semana: se descubrió otro frente más de la aparente infinita “guerra contra el terrorismo” de Estados Unidos.

Pocos dentro y fuera del gobierno sabían que casi mil militares estadunidenses operan en Níger hasta que cuatro de ellos murieron en un enfrentamiento, uno de los cuales detonó otra controversia ya que el comandante en jefe Donald Trump no se acordó de su nombre cuando llamó a su viuda para consolarla la semana pasada.

Al inicio, toda la atención giró sobre el asombroso intercambio entre Trump y la familia de uno de los soldados caídos en una emboscada en el país africano, algo que ha continuado hasta ahora. Trump de nuevo insistió el miércoles en que todos menos él están mintiendo, incluyendo la viuda del soldado, quien sostiene que Trump no recordó el nombre de su marido cuando la llamó para consolarla, afirmando que tenía “una de las mejores memorias de todos los tiempos”, y se ufanó de haberse cominicado con todas las familias, más que sus antecesores, entre otras cosas que después han sido disputadas.

Trump enfatizó que fue sumamente cordial y “muy cortés” con la viuda del sargento La David Johnson. Preguntado sobre las críticas de senadores de su propio partido por, entre otras cosas, su capacidad como comandante en jefe, y sus respuestas descalificándolos, se quejó de que “la prensa me hace parecer más incivilizado de lo que soy. Fui a una universidad del Ivy League, fui un estudiante agradable, y me fue muy bien. Soy una persona muy inteligente”.

Mientras el comandante en jefe presumía de qué tan bueno e inteligente es, otros empezaron a preguntar qué fue lo que sucedió en Níger el 4 de octubre y la naturaleza de la misión militar estadunidense ahí y en esa región en general.

Los legisladores encargados de supervisar al Pentágono no estaban enterados de la operación ni de las dimensiones de la presencia estadunidense. El influyente senador republicano y “halcón” pro militar Lindsey Graham del Comité de Fuerzas Armadas dijo que “yo no sabía que había mil tropas [estadunidenses] en Níger”. El líder de la minoría demócrata de la cámara alta Chuck Schumer también afirmó que no sabía de la presencia de tantas tropas de su país ahí. El presidente del Comité de Fuerzas Armadas y veterano de guerra John McCain insistió en que el Pentágono – que después informó que tiene 800 efectivos en Níger- debe proporcionar más información sobre sus operaciones en África.

Ante ello, ahora se abrió un debate sobre la autorización del comandante en jefe de enviar tropas para operaciones bélicas sin autorización expresa del Congreso. Hasta ahora, bajo Trump como sus antecesores, estas operaciones son consideradas autorizadas por la orden aprobada en 2001 por el gobierno estadunidense para el uso de fuerza militar inmediatamente después de los atentados del 11-S, pero algunos dicen que es hora de que el Congreso limite o por lo menos autorice ese despliegue de fuerza internacional.

Todo esto es parte de las guerras más largas de la historia del este país que se lanzaron a partir y con la justificación del 11-S de 2001. Según datos oficiales, Estados Unidos hoy día tiene más de 240 mil tropas desplegadas en por lo menos 172 países -o sea, casi todo país en el planeta– más otros 40 mil que aparentemente están en misiones secretas ya que el Pentágono no revela dónde están ubicados más que en lugares desconocidos.

La lista de países donde hay militares estadunidenses incluye lugares menos conocidos como Níger, hasta ahora, junto con Jordania, Tailandia y Somalia además de los frentes más conocidos como Afganistán, Irak, Siria y Yemen. El Pentágono informó -después de lo ocurrido en Níger- que tiene aproximadamente 6 mil efectivos en 53 países en África.

Más allá de decenas de miles de tropas que han permanecido durante décadas en Europa o Japón y Corea del Sur desde que Estados Unidos se convirtió en el superpoder militar desde la era de la Segunda Guerra Mundial, a partir de 2001, las invasiones de países (Irak, Afganistán) más la ampliación de la llamada “guerra contra el terror”, ahora la misión militar en diversas regiones gira en torno al “contra-terrorismo”, con un nuevo perfil para las fuerzas especiales y nuevas tecnologías como los drones. Estas no se llaman intervenciones militares ni guerras, sino cosas como “operaciones de contingencia”. Aunque el nivel total de tropas estadunidenses desplegadas en el exterior se ha reducido durante las últimas décadas, su alcance es tal vez más amplio.

Vale señalar que esto no es promovido solo por Trump, el Congreso ya aprobó unos 700 mil millones para el presupuesto militar del próximo año –más de los que había solicitado el comandante en jefe.

El nuevo comandante en jefe carece de credibilidad y genera preocupación no solo por su carácter ya tan comentado, ni por sus afirmaciones insultantes durante su campaña de que él era más inteligente que los generales, sino también porque evadió el servicio militar. Cuando el servicio era obligatoria durante la guerra de Vietnam, Trump, como muchos hijos de ricos, obtuvo aplazamientos médicos de su servicio en cinco ocasiones, con el diagnóstico de esporas de hueso en el pie. El senador McCain, quien es veterano condecorado de guerra de Vietnam y prisionero de guerra, hizo alusión a eso hace unos días, cuando comentaba sobre esa guerra y cómo el reclutamiento obligatorio se aplicó a “los de ingresos más bajos… mientas que el nivel de ingreso más alto encontraba un doctor que diría que tienen una espora de hueso. Eso está mal“.

Mientras tanto, ante las tensiones con Corea del Norte que en un momento llevaron al comandante en jefe a declarar que se tenía que contemplar “destruir totalmente” ese país -no dijo su aparato militar, ni su complejo nuclear, sino todo el país lo cual tendría que incluir sus 25 millones de habitantes- ha regresado al centro de atención ya que Trump, calificado como mentalmente inestable por expertos -tiene su dedo sobre el botón del arsenal nuclear más grande del mundo, con unas 4 mil ojivas.

Trump no solo ha amenazado con el uso de las armas nucleares sino que aparentemente sugirió, en una reunión en julio, que ese arsenal actual debería de multiplicarse por 10. Fue ese comentario por el que supuestamente su secretario de Estado Rex Tillerson habría dicho que su jefe era “un ímbecil”.

Por hora, bajo la Ley de Energía Atómica de 1946, el presidente tiene el control exclusivo para lanzar bombas nucleares. “Podría desatar la fuerza apocalíptica del arsenal nuclear solo por su palabra, y en minutos”, recuerda el New York Times en un editorial reciente.

No por nada el Congreso está considerando promover una ley prohibiendo al presidente lanzar un ataque nuclear sin una declaración de guerra por el poder legislativo.

El experto militar y ex coronel Andrew Bacevich, escribiendo en TomDispatch.com, afirma que hoy día dos hechos son indisputables: Estados Unidos está permanentemente involucrado en operaciones de conflicto en por lo menos siete países, y el segundo es que a la gran mayoría de los estadunidenses no les importa. “En el Estados Unidos del siglo 21, la guerra ya no es gran tema… los estadunidenses podrían no darle la bienvenida [a la guerra] pero han aprendido a vivir con ella”.