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Justicia argentina pone fin a causa legal contra Macri

Macri

El presidente argentino, Mauricio Macri, sobrevoló antier la ciudad de Concordia, en la provincia Entre Ríos, inundada por las fuertes lluvias en la región. Foto Reuters

Por Afp, Reuters y Dpa

Buenos Aires. El presidente argentino, Mauricio Macri, fue sobreseído este martes por la justicia en una causa en la que estaba acusado de ordenar escuchas ilegales a un familiar de una víctima del atentado al centro judío AMIA y a su ex cuñado.

El caso, que llegó a convertirse en un dolor de cabeza para un presidente que tiene a la transparencia como su emblema, involucra a una presunta organización ilícita conformada dentro del gobierno de Buenos Aires para espiar clandestinamente a opositores y personas de su entorno.

Macri estaba procesado por los delitos de violación de secretos, abuso de autoridad, falsificación de documentos públicos y asociación ilícita, con escuchas ilegales destinadas a espiar a políticos y otras personalidades entre 2007 y 2009.

El juez federal Sebastián Casanello resolvió sobreseer a Macri porque no se reunió “siquiera una prueba directa” para demostrar que el entonces jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires hubiese estado al tanto de las escuchas ilegales a las que fueron sometidos su ex cuñado Néstor Leonardo y el familiar de víctimas del atentado al centro comunitario judío AMIA Sergio Burstein, informó el Centro de Información Judicial (CIJ).

En la causa judicial tampoco se reunieron pruebas para “adjudicarle formar parte de unas asociación ilícita dedicada al espionaje clandestino”, el cargo que pesaba sobre el presidente.

En su fallo, el magistrado recordó que la justicia solo se ocupa de las responsabilidades penales y no de las políticas.

De esta forma, el procesamiento del ex alcalde de Buenos Aires quedó revocado, aunque la resolución podría ser apelada por alguna de las dos querellas.

En marzo de 2014, Cassanello había enviado a juicio oral a varios ex funcionarios de la alcaldía capitalina y al ex espía Ciro James, procesados por esta causa, pero dejó afuera a Macri, por entonces alcalde de Buenos Aires (2007/2015), para quien ordenó “nuevas medidas de prueba” pero sin sobreseerlo.

En enero pasado, a pedido de la defensa, Cassanello aún consideró “prematuro” exculpar a Macri, cuyo procesamiento había sido dejado firme en 2012 por la Cámara de Casación Penal, el más alto tribunal penal.

Lo mismo opinó un tribunal de apelaciones en julio pasado, por lo que Macri se convirtió el 10 de diciembre en el primer presidente procesado al asumir en Argentina.

La causa judicial empezó en 2010 por la denuncia de uno de los espiados, Sergio Burstein, dirigente de una agrupación de familiares de víctimas del ataque al centro judío AMIA, que dejó 85 muertos y 300 heridos en 1994.

En aquel momento el escándalo obligó a renunciar a los dos primeros jefes de la Policía Metropolitana de la Capital creada por Macri, Jorge Fino Palacios y Osvaldo Chamorro, y puso en riesgo la relección del entonces alcalde capitalino, quien comenzaba a posicionarse como un presidenciable por la derecha liberal.

Palacios fue además jefe de la Unidad Antiterrorista de la Policía Federal y es uno de los acusados en el juicio que se realiza por encubrimiento en la investigación del atentado a la AMIA, en el que también está en el banquillo el ex presidente Carlos Menem (1989/1999) y otros ex funcionarios.

La causa involucró también al padre de Macri, Franco Macri, dueño de un imperio empresarial, quien admitió haber contratado a una empresa de Estados Unidos para espiar a su entonces yerno, Néstor Leonardo, ex esposo de la hermana del presidente argentino, ya fallecida.