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La lectura, tan intensa como una guitarra, dice el cantante Juan Villoro

Alfonso André, Juan Villoro, Diego Herrera, Federico Fong y Javier Calderón

Mónica Mateos-Vega y Jaime Whaley

Cuentos cantados o canciones contadas, así define el músico Diego Herrera el espectáculo Mientras nos dure el veinte, que tiene como cantante al escritor Juan Villoro, cuyos textos provenientes de su libro Tiempo transcurrido, a los que da lectura en el escenario, son arropados musicalmente por la banda de rock formada por Herrera, Alfonso André (ambos integrantes de Caifanes), Javier Calderón (productor y músico independiente), y Federico Fong (de la banda La Barranca).

Se trata de una intervención en la escena con música y literatura, para descubrir emociones acordes con el siglo XXI, afirmó Ángel Ancona, coordinador del Sistema de Teatros de Ciudad de México, al anunciar el concierto, que se llevará a cabo el 6 de mayo en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris.

Rocanrolero en piel de escritor, como lo definieron sus compañeros de escena, Villoro explicó que la idea surgió a raíz de una invitación que tuvieron en 2014 para participar en el festival Vive Latino, en el que se realizaba una sesión llamada Rock and Libros.

Fue un regalo extraordinario que Diego se interesara en musicalizar algunas de mis piezas literarias. Lo interesante es que no hizo música incidental, es decir, no trató de crear un ambiente sonoro para el texto, sino compuso auténticas canciones, arropó todo el texto con una melodía. Para fortuna de los asistentes, y hasta la fecha, no he cantado nada, bromeó el escritor.

Villoro afirmó que no ha rapeado y ni siquiera ha querido memorizar los textos, pues “la idea es demostrar que la lectura puede ser tan intensa como una guitarra eléctrica y puede coincidir con ella. Eso es lo que hizo Herrera, crear estructuras para que hablando puedan acompañar una canción.

“No es la primera vez que esto se hace. Los grandes y canónicos artistas del rock, como Lou Reed o Laurie Anderson, han hablado al compás de la música. Hay momentos líricos en el rock que le deben mucho a la poesía, hay que recordar que la poesía comenzó siendo canto, sólo después se escribió y posteriormente se publicó.

El premio Nobel a Bob Dylan reconoce esa larga tradición que vincula a la música con la palabra en su sentido más alto y poético. Eso es lo que hacemos en este espacio.

Crónicas imaginarias

Las historias de Tiempo transcurrido son crónicas imaginarias que hablan de los cambios de México ocurridos entre 1968 y 1985. Si bien el espectáculo no tiene un guión formal, hay hilos conductores importantes, que desembocan en la actualidad.

Un tema tiene que ver con la frontera, con los migrantes. Hay todo un episodio dedicado a los michoacanos que el escritor Luis Humberto Crosswhite (de quien también leo un texto) considera que deben ser tratados como fronterizos, porque son migrantes; también hablo de la relación entre la cultura de Estados Unidos y la de México en relación con el rock, explicó Villoro.

Otro tema que se resalta en Mientras nos dure el veinte, continuó, “es el de la alteridad sexual. En esta ciudad ha habido una apertura progresiva hacia distintas formas de convivencia y un respeto hacia orientaciones sexuales diferentes, pero esto no siempre ha sido así, vale la pena consignarlo y desde la literatura contar esas historias.

“También está presente el papel represivo que la Iglesia católica, como institución ha tenido en México y la necesidad de encontrar una espiritualidad alterna. Los poetas modernistas, con Amado Nervo a la cabeza, sacaron la espiritualidad del templo y la llevaron a las lecturas de poesía. Se nos olvida esto, pero en tiempo de Nervo había 16 escuelas preparatorias y 40 seminarios, es decir, la educación era básicamente religiosa y todo aquello que se consideraba digno de ser dicho en público, relacionado con la espiritualidad, pasaba por las iglesias.

“Los poetas comienzan a hacer lecturas y éstas se vuelven masivas. El funeral de Amado Nervo duró seis meses: comenzó en Montevideo donde falleció, de regreso al país, su cadáver recorrió todos los puertos de América Latina y ahí se iban haciendo recitales multitudinarios. Hasta antes de Juan Gabriel el entierro más concurrido en México había sido el de Amado Nervo, superando incluso a los de Cantinflas, Pedro Infante y Chespirito.

Por eso, en este concierto, también tratamos de reivindicar ese derecho a la espiritualidad que surge desde la poesía, la música, a través de varias historias que tienen que ver con la liberación de la palabra, la cual no debe tener coerciones.

Mientras nos dure el veinte se presentará el 6 de mayo a las 19 horas en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, localizado en Donceles 36, Centro Histórico.