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“Las selvas tropicales, pulmones del mundo, en riesgo de extinción”

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Selva ecuatorial en la cuenca del Amazonas. Foto: Martin St-Amant a través de commons.wikimedia.org

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Selva ecuatorial en la cuenca del Amazonas. Foto: Martin St-Amant a través de commons.wikimedia.org

Por Dpa

Cairns (Australia).

Las selvas tropicales, tal como las conocemos, están en peligro de extinción, advirtió la profesora australiana Susan Laurance, quien investiga el comportamiento de esos bosques bajo condiciones de sequía extrema.

Laurance es profesora de ecología en la Universidad James Cook en la ciudad de Cairns, en Australia, y conoce a la naturaleza tropical desde la infancia.

Explica que la selva siempre estuvo expuesta a inundaciones y sequías y el ecosistema está preparado para adaptarse a esas dificultades. Sin embargo, el cambio climático es una perturbación mayor. El ecosistema no puede reponerse frente a las sequías y las olas de calor cada vez más frecuentes, y se vuelve vulnerable frente a parásitos, precisó.

Con el objetivo de conocer el efecto de la sequía extrema sobre los árboles, Laurance produjo una sequía artificial en una hectárea en la selva tropical cerca de Cairns. Su equipo cubrió 4 mil metros cuadrados de suelo con lonas de plástico similares a las que se utilizan en los invernaderos.

Las lonas de plástico utilizadas dejan pasar la luz, pero retienen hasta 90 por ciento del agua de lluvia. Una grúa de 47 metros le permite a Laurance examinar copas de árboles y troncos en la altura.

Las selvas tropicales son los pulmones del mundo, señaló.

Se ubican en el Ecuador, están muy expuestas al sol y es el lugar en el que mejor crecen los árboles y las plantas, que generan grandes cantidades de dióxido de carbono que ayudan al clima, explicó.

Especies resistentes

Hace cinco años los investigadores simularon una sequía en la selva tropical por medio de la computadora y en el laboratorio.

Estudiamos qué especies son más resistentes a las sequías, afirmó Laurance. Así sabemos qué pasará en el futuro con estos reservorios de dióxido de carbono.

Estos experimentos son difíciles, agregó el experto en selvas tropicales Douglas Sheil, de la universidad noruega NMBU, porque sólo es posible investigar un número limitado de especies de árboles en escenarios de sequía acotados.

No se pueden simular la humedad en el aire o el movimiento de los animales;sin embargo, espero ansioso los resultados. Necesitamos muchos más estudios, aseguró Sheil.

Dan Nepstad, del Instituto de Innovación Terrestre en California, sigue el experimento de Laurance con especial atención. El investigador estadunidense vivió 30 años en la cuenca del Amazonas y entre 1998 y 2005 trabajó en un proyecto similar.

Los resultados del trabajo de Nepstad resultan aterradores: bajo condiciones de sequía extrema, la probabilidad de que un árbol muera aumenta 38 por ciento y los ejemplares grandes son los más vulnerables. Árboles gigantes murieron frente a nuestros ojos en tres meses. Algunas especies no se vieron afectadas, relató.

Descubrimos que las grandes sequías son como filtros que actúan sobre la selva. Algunas especies logran superarlas, otras no. Éste es el mundo que nos espera, en el que (sólo) habrá especies que puedan sobrevivir a fenómenos meteorológicos extremos, señaló Nepstad.

A partir del experimento de Nepstad se desarrollaron nuevos métodos de investigación. Laurance espera obtener resultados todavía más precisos. Cada agua deja su marca. Mis colegas pueden determinar hoy si la humedad en una hoja proviene del suelo o de la lluvia.

La selva tropical de Daintree, al norte de Cairns, patrimonio natural de la humanidad desde 1998, tiene más de 100 millones de años. Sus especies de fauna y flora son las más amenazadas y extrañas. De sus 430 especies de aves, hay 13 que pueden encontrarse sólo en este lugar.

Ante el problema de que algunas especies no son capaces de sobrevivir a sequías extremas, Laurance afirmó que se puede revisar si cada una de las especies en peligro ya está establecida en zonas secas y calientes, donde pudo haber desarrollado nuevas capacidades de resistencia.

Para la especialista la selva tropical es más que un objeto de estudio. Estar ahí es casi una experiencia religiosa, aseguró.

Es tranquilo. Claro que hay serpientes, insectos y escorpiones, pero ellos hacen su vida y no están para complicarnos a nosotros, puntualizó.

Laurance tiene dos hijos y vive con su familia en Cairns, justo en el borde de la selva. En armonía con la naturaleza, precisó.