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Los heridos de París y su largo camino de recuperación

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Flores, velas y mensajes fueron colocadas cerca de la sala Bataclan en homenaje a las víctimas de los atentados en París. Foto Reuters

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Flores, velas y mensajes fueron colocadas cerca de la sala Bataclan en homenaje a las víctimas de los atentados en París. Foto Reuters

Por Ap

París. Una bala destrozó la tibia derecha de Amandine Andretto. Otra la hirió en un brazo. Durante tres horas interminables sus padres no supieron si estaba entre las decenas de muertos en el teatro Bataclan. Finalmente, cuando la ambulancia la llevaba a un centro de primeros auxilios, su madre pudo hablar con ella por teléfono.

La abogada de 32 años tiene suerte de estar viva, herida por las primeras ráfagas de los extremistas en el ataque del 13 de noviembre, pero salvada por una unidad policial de elite que la sacó del teatro durante la posterior toma de rehenes. Pasarán al menos tres meses antes de que pueda siquiera iniciar el proceso de volver a caminar, dijo su padre.

“Será largo”, dijo Jean-Pierre Andretto a The Associated Press. “Necesita dos o tres operaciones más”.

Por el solo hecho de estar vivos, cientos de personas heridas en los ataques de París desafían a los extremistas del Estado Islámico que intentaron matarlos, pero el precio es altísimo.

Algunos sufrieron paros cardíacos cuando los llevaron a los hospitales, pero parece que sobrevivirán. Decenas más, que no tienen cicatrices físicas visibles, no pueden sacarse de la cabeza las imágenes del ataque terrorista más grave que sufrió Francia en las últimas décadas.

Para quienes quedaron con la columna vertebral destrozada u otras heridas graves, los meses y años por venir serán de batallas cotidianas. En muchos casos, los proyectiles de alta potencia disparados a quemarropa o las esquirlas de los cinturones explosivos dejaron secuelas imborrables.

Según el recuento más reciente del ministerio de salud, el miércoles, 195 personas seguían hospitalizadas, tres de ellas en estado crítico y 41 en cuidados intensivos. Más de 350 personas fueron heridas, aparte de los 129 muertos, dijeron las autoridades.

El Bataclan, donde 89 personas murieron durante un concierto de la banda estadounidense Eagles of Death Metal, fue el escenario de la mayor carnicería. También hubo ataques en cafés y el estadio nacional.

El hecho de que la cifra de muertos no haya aumentado diariamente durante la semana es un testimonio elocuente de los grandes esfuerzos realizados por los médicos franceses.

Sin embargo, muchos, como Andretto, deberán someterse a operaciones más adelante.

Una bala en el Bataclan destrozó el tobillo de una mujer treintañera embarazada, subió por la pantorrilla y explotó al salir por la rodilla, dijo su sacerdote en el suburbio parisino de Aulnay-sous-Bois, padre Tristan de Salmiech.

El bebé aparentemente salió ileso, pero ella necesitará más tratamiento y un injerto de piel.

“Creen que le han salvado la pierna, pero quedará lisiada”, dijo el cura.

El esposo recibió un balazo en el estómago, pero “fue increíblemente afortunado… la bala no atravesó ningún órgano”, añadió.

El sacerdote no quiso identificar a la pareja por razones de privacidad.

Un jefe policial franco de servicio de Normandía, de 38 años y padre de dos hijos, recibió un balazo en la columna en el Bataclan, dijo el alcalde de su pueblo, Marc-Antoine Jamet. El oficial fue llevado a uno de los dos hospitales militares de París, que debido a su experiencia con heridas de guerra recibieron casi el 20 por ciento de las víctimas con heridas más graves.

La lista de heridas horrendas es larga.

Un promotor de conciertos se ha despertado lentamente del coma inducido después que una bala le atravesó un pulmón, le rompió varias costillas y casi le rozó el corazón, según mensajes de su padre en Facebook.

Un baterista aficionado de Domont, al norte de París, está fuera de peligro pero sigue hospitalizado con heridas graves, informó el diario Le Parisien.

Los que han sufrido heridas en brazos, piernas y articulaciones enfrentan períodos “muy largos” de rehabilitación y algunos quedarán lisiados de por vida, dijo Vincent Duverger, cirujano del hospital militar parisino Begin.

El hospital habilitó cinco quirófanos las 24 horas del día para recibir a 41 víctimas, la mayoría de las cuales arribaron en los 60 minutos siguientes a los ataques. Algunos llegaron con “torniquetes improvisados, probablemente atados por civiles con camisas o bufandas”.

“Los proyectiles de alta potencia causan heridas violentas”, dijo el cirujano. “Una bala que atraviesa una pierna llevándose trozos de músculo, hueso y nervio deja muchas preguntas”.

Laurent Martinez, psicólogo militar, dijo que muchos enfrentan las heridas “invisibles” del estrés postraumático, la depresión, la ansiedad y otros trastornos psicológicos que pueden durar años.

Esas víctimas pueden incluir no solo a los sobrevivientes de los ataques sino también a los rescatistas que se encontraron con escenas horrendas.

Martinez dijo que los sobrevivientes de los ataques de París que ha tratado han expresado sentimientos profundos de “vergüenza y culpa” porque están vivos cuando tantos han muerto. Se cuestionan sus reacciones instintivas para sobrevivir y se preguntan si debieron o pudieron hacer algo distinto.

“Hubo escenas realmente horribles”, dijo. “Nos dijeron que tuvieron que pisotear gente, caminar sobre ellos para escapar. Todo eso provoca sentimientos insoportables de vergüenza”.