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16 diciembre, 2015
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Recta final en España, todos contra el PSOE

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Por Josetxo Zaldua, enviado

Madrid, España. Nadie se atreve a pronosticar si las mentadas de madre dedicadas por el candidato socialista Pedro Sánchez a su rival derechista Mariano Rajoy lograrán el efecto mágico de producir un vuelco electoral el 20 de diciembre. Sí está claro que la calculada agresividad del opositor ha servido para inyectar ánimos a la alicaída tropa del PSOE.

En la campaña presidencial mexicana de 2000 Fox tildó a Labastida de “mariquita sin calzones” y no pocos pronosticaron que el ex abrupto sería la tumba del guanajuatense. Los españoles no conocen esa anécdota, pero sirve para dibujar el meollo de la coyuntura electoral española.

“Es usted un indecente”, espetó el joven Sánchez a un Rajoy que encajó como pudo el gancho al hígado. Ese es el tema central de las tertulias políticas madrileñas: públicas y de cantina. ¿Le beneficiará o le perjudicará al suspirante del PSOE lo que no pocos consideran “un insulto”?

“Descendieron al fango”, reaccionó Pablo Iglesias, el candidato izquierdista de Podemos cuando se le preguntó por el cara a cara de Rajoy y Sánchez. Inoportuna declaración porque quien la suscribe no ha dejado títere con cabeza desde que ha logrado la atención de los medios.

“Indecente, cínica e hipócrita” le dijo hace nueve meses en plena campaña electoral de Andalucía a la candidata socialista Susana Diaz, a la postre triunfadora de la contienda. Los medios se encargaron hoy de restregarle sus invectivas al impetuoso líder de Podemos, un partido que en esta campaña se dedicó más a socavar al PSOE que a atacar al PP.

“Usted traiciona la memoria de las víctimas de ETA”, le dijo el hoy olvidadizo y quejoso Rajoy a José Luis Rodríguez Zapatero en la campaña presidencial de hace cuatro años. Los más conspicuos grillos de los populares no tienen empacho en reconocer que perdieron el debate porque Sánchez embistió contra los dos flancos débiles del partido: corrupción y política social. En ambos casos Rajoy no supo qué decir.

Pero sí llama mucho la atención que Iglesias haya centrado sus diatribas en los socialistas, como si los malos de la película fueran ellos y no los populares, en las antípodas ideológicas de Podemos. Es claro que las huestes de Iglesias quieren ser la principal fuerza política de la izquierda española y en pos de ese objetivo no parecen tener escrúpulo alguno.

Sucede que en la última encuesta conocida esa agrupación registró un aumento en la intención de voto, emparejándose con la nueva derecha encarnada en Ciudadanos, cuyo candidato Albert Rivera parece perdido en el magma electoral.

Hoy, el objetivo de las dos fuerzas emergentes es disputar el segundo lugar al PSOE, dando por perdida la posición de cabecera. En ese afán ambos partidos se alían sin querer queriendo para enfocar sus baterías contra el enemigo socialista, al punto que desde Podemos ya se desterró del discurso toda mención a su relación con el bloque bolivariano que encabeza Venezuela. En este sentido llama la atención que desde el PP no se explote ese flanco. Como si esos tres partidos se hubieran puesto de acuerdo para llevar al PSOE al cuarto lugar.

Ninguna de las encuestas publicadas a lo largo del viacrucis electoral ha concedido la mayoría parlamentaria a partido alguno, de manera que quien gobierne deberá hacerlo apoyado en otro partido. Se supone que el aliado natural del PP es Ciudadanos y en esa dirección apuntó ayer Rajoy cuando dijo que, de ganar las elecciones, buscaría negociar un acuerdo estable que abarque todo el periodo de la legislatura.

Pero a esa organización del catalán Albert Rivera podría costarle muy caro a mediano plazo (cuatro años) asociarse con un partido que, siendo el hermano mayor en términos ideológicos, está severamente tocado por la corrupción y la política antisocial.

En la margen izquierda no se ven muchas posibilidades de que el PSOE y Podemos lleguen a pactar un matrimonio de conveniencia para enfrentar la legislatura. Es más: no son pocos los analistas que consideran más factible una alianza PSOE-Ciudadanos que cualquiera de las otras dos combinaciones.

Así las cosas a cuatro días de la cita electoral.