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Recuperan a nieto de fundadora de las Abuelas de Plaza de Mayo

abuelas

La lideresa de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, al centro, y Delia Giovanola de Califano, quien recuperó a Martín, su nieto, el número 118 encontrado por la organización. Foto @abuelasdifusion

Por Stella Calloni, corresponsal

Buenos Aires. La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto anunció este jueves el hallazgo de Martín, el nieto 118 recuperado, hijo de Estela Maris Montesano y Jorge Oscar Ogando, militantes del Partido Revolucionario de los Trabajadores, secuestrados y desaparecidos el 16 de octubre de 1976 durante la pasada dictadura militar.

Martín vive desde hace 15 años en el exterior y ya se comunicó por teléfono con su abuela materna Delia Giovanola, una de las doce fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo, quien no podía hablar por la emoción.

Carlotto sostuvo que “esta noticia no solo es posible por la voluntad de nuestro pueblo sino por el apoyo del Estado que ayuda a concretar nuestros sueño de Memoria, Verdad y Justicia”.

“Virginia Ogando, hermana del nieto encontrado, también fue un actor clave en esta búsqueda. El 15 de agosto de 2011, la joven falleció, como una consecuencia más del terrorismo de Estado, pero su sangre albergada en el Banco Nacional de Datos Genéticos permitió determinar en 99.99 por ciento el vínculo filiatorio”, señalaron las Abuelas en un comunicado.

Informaron que Stella Montesano nació en La Plata el 3 de septiembre de 1949 y Jorge Ogando, el 28 de noviembre de 1947 en Tornquist, provincia de Buenos Aires.

En 1973 nació su primera hija, Virginia. Ambos militaban en el PRT-ERP y el 16 de octubre de 1976 fueron secuestrados en su departamento por un grupo de tareas compuesto por militares y policías. Virginia quedó sola y una vecina se comunicó con su abuela Delia para avisarle lo que había ocurrido. Desde entonces, la abuela se hizo cargo del cuidado de la niña, de apenas tres años.

Stella Maris estaba embarazada de ocho meses al momento del secuestro.

Según testimonios de sobrevivientes, la pareja permaneció detenida en el centro clandestino de detención Pozo de Banfield, donde la joven, el 5 de diciembre de 1976, dio a luz a un niño al que llamó Martín. Luego del parto, fue llevada al Pozo de Quilmes, uno de los siniestros Centros de Detención y Exterminio.

“Desde el momento de la desaparición, la abuela Delia comenzó a buscar a la pareja. Primero, en soledad; luego, junto a otras madres que también habían sufrido la desaparición de sus hijos.

En 1977, algunas de ellas advirtieron que además buscaban a los hijos de sus hijas o nueras embarazadas o a sus nietos secuestrados. Entonces, emprendieron juntas la búsqueda de esos niños y niñas. Recorrieron casas cuna, juzgados, comisarías e iglesias.

“Delia fue una de estas doce mujeres fundadoras de lo que luego sería la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo. De a poco, nos fuimos sumando muchas más para caminar codo a codo a lo largo de estos 38 años y creamos distintas estrategias para llegar tanto a jóvenes con dudas como a personas que pudieran aportar información sobre nuestros nietos apropiados”, se agregó en el comunicado

En el caso del último nieto encontrado explicaron que entre 2006 y 2008, Abuelas recibió tres denuncias anónimas, por teléfono y por mail, en las que se planteaba que había un joven que fue registrado como hijo propio de quienes decían ser sus padres. También, se indicaba que en su familia circulaba el rumor de que había nacido en un centro clandestino de detención.

El 30 de marzo el joven se acercó a Abuelas porque tenía fuertes sospechas de ser hijo de desaparecidos. Allí fue entrevistado por el área de Presentación Espontánea, y como sucede con toda consulta fue derivado a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi), donde comenzó la investigación documental.

“Como el nieto vive desde hace 15 años en el exterior, la extracción de sangre se produjo a través del consulado del país en el que reside, el 15 de mayo de este año. Gracias al trabajo mancomunado de distintas instituciones del Estado, la muestra llegó a Argentina y fue recibida por la dirección de Derechos Humanos de la Cancillería, que la remitió a la Conadi. En junio, fue derivada al Banco Nacional de Datos Genéticos para efectivizar el estudio y esta mañana informó finalmente la identidad de Martín Ogando Montesanol”, indicó Abuelas.

En su búsqueda Delia recorrió toda Argentina tratando de encontrar a su nieto y a los cientos de jóvenes apropiados por el terrorismo de Estado. “Hace menos de un mes viajó a Europa para difundir la lucha de la asociación en el exterior, con la esperanza de llegar a algún hombre o mujer con dudas sobre su identidad. La amplificación de esta búsqueda da resultados concretos: nuestros nietos pueden estar en cualquier lugar del mundo.Aún falta restituir la identidad de casi 400 hombres y mujeres. Ellos son presente, porque sólo con Memoria, Verdad y Justicia se puede construir un futuro democrático” dicen las Abuelas.

La última nieta encontrada en agosto pasado fue Claudia Domínguez Castro, quien se enteró que había nacido en cautiverio. “Mis padres adoptivos siempre me dijeron la verdad, por eso la duda siempre estuvo, pero sin lineamientos relacionados al terrorismo de Estado. Sólo el año de nacimiento (1976) me generaba duda en ese sentido. La posibilidad era lejana, pero no imposible”, confesó la nieta 117 a la prensa en la capital de la provincia de Mendoza.

Como tenía esa fuerte sospecha cuando en julio pasado el Banco de Datos Genéticos pasó por Mendoza, ella decidió hacerse el análisis de sangre para el ADN. En octubre finalmente se rencontró con su familia biológica, en un marco emocionante, como siempre sucede en la sede de Abuelas.

Amenaza de bombas

En tanto en el marco de la campaña electoral para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del próximo 22, este día debieron desalojar los Tribunales de Justicia y también se mencionó al Congreso de la Nación, al Centro de compras del Abasto e incluso a la embajada de Israel, por amenazas falsas de bombas. Para varios analistas es un intento de sembrar tensión en la campaña, en medio de una fuerte movilización política.