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Reiteran independentistas catalanes que han sido amenazados

Los ex consejeros de la Generalitat de Cataluña Clara Ponsati, Meritxell Serret y Antoni Comin, durante una manifestación pro-catalana el 12 de noviembre en Bruselas. Foto Afp

Armando G. Tejeda, corresponsal

Madrid. A las palabras del pasado viernes de Marta Rovira, líder de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), en las que aseguraba que el Estado español los había “amenazado” con “sangre” y “muertos en la calle” si persistían en su plan soberanista, se añadieron ayer otras voces del independentismo con el mismo argumento.

Desde Bruselas, donde se encuentra refugiada desde el pasado 28 de octubre, habló la ex consejera de Agricultura Meritxell Serret, quien afirmó que “declarar la independencia era una forma de defendernos a nivel internacional de las amenazas que llegaban del Estado español para usar la violencia”.

Los comicios autonómicos del próximo 21 de diciembre fueron convocados de forma excepcional por el gobierno español, del derechista Mariano Rajoy, tras aplicar por primera vez desde la restauración de la democracia el artículo 155 de la Constitución.

Esta normativa le dio vía libre a Rajoy para adoptar tres medidas extraordinarias para socavar la estrategia independentista que había llevado a los tres partidos que formaban el bloque separatista a declarar la secesión unilateral en una sesión parlamentaria el pasado 27 de octubre.

Las tres iniciativas fueron el cese del gobierno de Carles Puigdemont en pleno, la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones.

Los partidos soberanistas, que habían afirmado durante la campaña previa al referendo de independencia del pasado 1 de octubre, que todo estaba previsto para el nacimiento de la nueva “República Catalana” y que no habría marcha atrás en la creación del nuevo país, han tenido que cambiar rápidamente de discurso y de estrategia.

De afirmar que no reconocerían la autoridad emanada de la aplicación del artículo 155, incluidos los comicios, han pasado a formular sus nuevas estrategias electorales y a hacer algo de autocrítica ante la ausencia de planeación solvente para el día después de la secesión.

Rovira, al igual que otros dirigentes separatistas, apuntaron que no se había alcanzado el sueño de la nueve república por unas supuestas amenazas de “sangre” y “muertos en las calles” trasladadas por “fuentes de toda solvencia” a las autoridades catalanas. No dieron nombres, pero aseguraron que así había sido.

Una idea a la que se sumó la ex consejera Serret, quien añadió que “no nos podemos permitir como país asumir según qué costes de violencia, pero también fue una forma de poner en evidencia que cuando el Estado actúa así, lo hace de manera injustificada y desproporcionada”.

Y añadió que “no estábamos preparados (para la independencia), ni lo estaremos nunca, para hacer frente a la represión y a la violencia. El gobierno catalán estaba preparado para tirar un país adelante y para hacerlo de forma democrática, pero no estábamos preparados, ni lo estaremos nunca, para hacer frente a la represión y a la violencia. Teníamos todo preparado para comenzar a caminar para hacer efectiva la república catalana”.

Unas afirmaciones que también suscribió el líder de la formación Candidatura de Unidad Popular (CUP, anticapitalistas y feministas), Carles Riera, que aseguró que “nos consta que los servicios de inteligencia preveían la posibilidad de, incluso con la colaboración de grupos de extrema derecha, generar conflictos violentos. Uno de los escenarios contemplados por el Estado, en caso de que se hubiera hecho efectiva la proclamación de la República Catalana, era facilitar que se dieran fenómenos de violencia y culpar de ellos a la izquierda independentista”.

El gobierno español insistió en que se trata de “patrañas” y “mentiras” para intentar tapar el fracaso estrepitoso del proceso separatista.

El vocero del Partido Popular (PP), Fernando Martínez-Maillo, criticó este sábado las declaraciones lanzadas por la secretaria general de ERC, Marta Rovira. Advirtió que “el independentismo y la manipulación son sinónimos, que alcanzan un nivel sin duda no conocido por la actitud independentista de sus portavoces. Esas acusaciones son absolutamente inaceptables y miserables. Y quiero recordar que el PP no ha huido de Cataluña como han hecho otros que se van de comilonas por Bruselas cuando tienen a sus compañeros en la cárcel”.

El dirigente conservador español afirmó también que “los catalanes tienen que preguntarse si ahora viven mejor o peor, con más o menos estabilidad y oportunidades; o si se han creado división y falta de oportunidades. Hay que apostar por recuperar esa normalidad, la convivencia, que los catalanes se vuelvan a abrazar en un proyecto común, desde la legalidad y el constitucionalismo”.