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Riesgoso, abrir el petróleo en tiempos de crisis: Venezuela

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Rafael Ramírez, representante de Venezuela ante la Organización de Naciones Unidas (en imagen de archivo), aseguró en entrevista que el desplome del precio del petróleo en el mercado es la antigua pugna internacional sobre el control y la explotación de los hidrocarburosFoto Xinhua

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Rafael Ramírez, representante de Venezuela ante la Organización de Naciones Unidas (en imagen de archivo), aseguró en entrevista que el desplome del precio del petróleo en el mercado es la antigua pugna internacional sobre el control y la explotación de los hidrocarburosFoto Xinhua

David Brooks

Nueva York.

Lo que revela el desplome del precio del petróleo en el mercado es la antigua pugna internacional sobre el control y la explotación de los hidrocarburos a nivel mundial, y ante ello es imperativo mantener las estrategias de países como Venezuela para recuperar el control de los precios por los productores de los recursos naturales y defenderse ante intentos de las empresas trasnacionales que promueven la apertura de este sector, afirma Rafael Ramírez, representante permanente de Venezuela ante la Organización de Naciones Unidas y anteriormente canciller, ministro de Energía durante 12 años y presidente de Petróleos de Venezuela (PDVSA) durante más de una década.

Ramírez, en entrevista con La Jornada en la sede de la misión de Venezuela ante la ONU, abordó el tema de los hidrocarburos dada su extensa experiencia al frente del desarrollo e implementación de la estrategia petrolera del presidente Hugo Chávez.

La situación actual del desplome de precios en el mercado internacionalreafirma lo justo de nuestra política petrolera, basada en la defensa de precios y el control de volúmenes, afirmó. La caída estrepitosa desde más de 100 dólares por barril a un promedio por debajo de los 50 tiene mucho que ver con una falta de acuerdo entre los países productores de petróleo sobre la necesidad de defender el precio.

Indicó: estamos en un escenario de guerra de precios y algunos países de mucha influencia y mucha capacidad de producción han entrado en la idea de que el mercado es el que va a regular los precios. Esa es una idea nefasta, porque no estamos hablando de una mercancía, sino de un recurso natural que se agota. Y esa concepción de que el mercado regule el precio niega la misma existencia de la OPEP, que es una organización que defiende los intereses de los países productores, en el sentido de regular y administrar la tasa de producción del petróleo para fijar el precio.

La situación ahora también tiene que ver con razones geopolíticas,vinculadas a los conflictos en Medio Oriente, las sanciones contra Irán y contra Rusia, y con que algunos países de la OPEP han colocado volúmenes extraordinarios en el mercado, y eso, sumado a la producción de cerca de 3 millones de barriles al día de petróleo de esquisto, ha llevado a que el mercado esté saturado de volúmenes de petróleo. Nosotros vemos esto como un muy grave prejuicio a todos los países productores, sobre todo porque nosotros en la OPEP siempre hemos tratado de tener un precio predecible.

A la vez, hay mucha confusión: países que promueven una apertura en el sector petrolero ante esta situación de sobreproducción colocan aún más en el mercado en un tipo de sálvense quien pueda, lo cual es una falta de visión a largo plazo en la medida de que cada país intente inundar al mercado con toda su producción, y el resultado es que el precio se va a mantener abajo.

No es la primera vez que se enfrenta algo así, y recuerda que en una iniciativa impulsada por Chávez en los 90 se logró recuperar el precio con una respuesta coordinada entre productores, limitando los volúmenes de petróleo en el mercado. Señaló: “nosotros creemos que el precio justo para el petróleo es de 100 el barril.

Nuestra estrategia como país fundador de la OPEP es buscar una coordinación entre los países productores para poder hacer un sacrificio compartido entre todos, regular nuestra producción y recuperar los precios, agregó.

Indicó que los hidrocarburos siguen siendo la fuente primaria y fundamental de la economía mundial, es la más accesible y la más barata. Argumentó que las energías alternativas nunca llegarán a ser alternativas, sino más bien complementarias al petróleo. Pronostica que el petróleo de esquisto llegará a tener un pico, pero por sus mismas características las lleva al agotamiento eventual. Al mismo tiempo, 70 por ciento de las reservas mundiales están en los países de la OPEP, con Venezuela como el país con más reservas del mundo, y que el petróleo, por muchos años más, seguirá siendo la fuente primaria de energía.

“Las empresas trasnacionales, como tienen una visión a largo plazo, cuando hay problemas con los precios tratan de exigir facilidades fiscales a los países dueños de los yacimientos –con el argumento de que es una situación económica complicada–, que les den ventajas para posicionarse con las reservas. Es lo que se llama los procesos de apertura”, responde Ramírez sobre el papel de las compañías petroleras trasnacionales en este tipo de coyuntura.

Subrayó que no se involucra “en las decisiones de otros países hermanos, como es el caso de México, pero sí puedo hablar de nuestra propia experiencia: en los años 90, antes de la llegada del comandante Chávez, nuestro país, con los mismos argumentos de que hacía falta el capital privado extranjero, que las trasnacionales van a invertir, que así se aumentará la producción y se hará frente a la caída de los precios… se inició un proceso de apertura. Ese proceso fue nefasto porque se tradujo en una entrega de nuestros recursos naturales a las trasnacionales, al punto que los grandes yacimientos del petróleo de Venezuela… se entregaron a las principales trasnacionales estadunidenses.

Las trasnacionales, cuando hay una situación coyuntural de precios bajos, pescan en río revuelto y juegan a que los países cedan en el manejo soberano de los recursos naturales y se posicionan sobre las reservas. Independientemente de qué hacen con ellas, a las trasnacionales lo que les interesa es tener reservas controladas con una visión de largo plazo en el negocio petrolero.

Por eso nosotros siempre somos muy cautelosos de que en estas situaciones de precios bajos no se recurra a la apertura petrolera, que termina por socavar el control de los estados sobre sus principales recursos naturales. Indica que en países como Venezuela, México, Ecuador y Argelia, los recursos naturales, en este caso el petróleo, son factor fundamental para captar una renta para el desarrollo. “Hay que estar siempre alerta cuando hay precios bajos, ya que las trasnacionales intentan avanzar para escamotear el control de nuestros países sobre los recursos naturales…”

Sobre la posición de Venezuela como país petrolero ante el tema de mayor prioridad en el debate en la ONU este año, del cambio climático, Ramírez afirmó que es la que estableció el presidente Chávez cuando declaró: no hay que cambiar el clima, hay que cambiar el sistema. Elaboró que el centro del problema es el “esquema de consumo preponderante en el mundo actualmente… hemos argumentado que el sistema capitalista es insostenible porque requiere de todos los recursos naturales… es un sistema muy depredador”.

Es notable, agregó, que casi todos los países integrantes de la OPEP, incluido el suyo, han suscrito el Protocolo de Kyoto (que establece un marco para frenar el cambio climático), pero muchos de los grandes consumidores, sobre todo Estados Unidos, no lo han hecho. Tampoco desean hacer un compromiso para regular su consumo. Resumió: el problema no está en los hidrocarburos ni en la producción del petróleo; el problema está en el consumo desproporcionado que se hace del petróleo en los esquemas industriales sin gran regulación, señaló, Estados Unidos consume 25 por ciento de la energía del planeta, y a pesar de los anuncios recientes del presidente Barack Obama, el patrón de consumo estadunidense sigue siendo muy dilapidador de energía.

Afirmó que el debate sobre el cambio climático se ha querido aprovechar para controlar la producción de petróleo, es decir, para violentar la soberanía de los países sobre su producción petrolera, y se desea imponer una especie de impuestos sobre la producción. Nosotros decimos que el impuesto debe imponerse al consumo del petróleo y a las emisiones que genera cada país.