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Se incrementará el hambre en las ciudades, alerta la FAO

Se estima que en 2030 las urbes albergarán a cerca de 5 mil millones de personas, a las cuales será difícil garantizar los alimentos, señaló la FAO. Foto María Luisa Severiano

Por Laura Poy Solano

El impacto del cambio climático y el crecimiento constante de la población urbana –se prevé que en 2030 más de 60 por ciento de los habitantes del planeta vivan en ciudades– generará mayor presión para garantizar el abasto de alimentos en las metrópolis, en particular cuando en años recientes se incrementó en 100 millones el número de personas que padecen hambre crónica, alertó la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

En tanto, la oficina en México del organismo multinacional informó que se realizará el taller Cero desperdicios de alimentos en la ciudad de México, a fin de impulsar una política pública para atender este problema, en colaboración con el Gobierno del Distrito Federal.

Destacó que de acuerdo con la Línea Basal de Pérdidas y Mermas de Alimentos, realizada en el contexto de la Cruzada Nacional contra el Hambre, 37.26 por ciento de la comida producida en nuestro país se pierde o desperdicia. Su recuperación podría alimentar a las 7 millones de personas consideradas en pobreza extrema con carencia alimentaria.

Durante el Foro Mundial para la Agricultura y la Alimentación, que se lleva a cabo en Alemania, la FAO destacó que fenómenos meteorólogicos extremos como las tormentas e inundaciones plantean una amenaza adicional para que los pobladores de las ciudades, especialmente los pobres, tengan acceso a los alimentos.

En su mensaje para el encuentro internacional, María Helena Semedo, directora general adjunta de la FAO para recursos naturales, señaló que ofrecer alimentación sana a una creciente población urbana demanda forjar vínculos más fuertes entre los productores rurales y los mercados urbanos y crear sistemas alimentarios que sean socialmente más incluyentes, respetuosos del medio ambiente y con menor desperdicio.

La FAO ha insistido en que hacer frente a estas necesidades implica cambiar los sistemas alimentarios en sus fases de producción, distribución y consumo, las cuales deben hacerse más sostenibles. Se incluye no sólo abrir a los agricultores y pequeños campesinos toda la cadena de suministro y de valor.

Destaca que es crucial reducir drásticamente las pérdidas y el desperdicio de alimentos, que son especialmente elevados en las zonas urbanas, lo que considera medidas como la redistribución de alimentos no utilizados y aún comestibles y el uso de los desechos como abono o para generar energía.

Según datos de la FAO, se estima que en 2030 las ciudades albergarán a cerca de 5 mil millones de personas, y a pesar de que el crecimiento de las llamadas megalópolis –de más de 10 millones de habitantes– continuará, se prevé que el mayor crecimiento de la población urbana sea absorbido por pequeñas ciudades de menos de 500 mil habitantes y las intermedias, de uno a cinco millones de habitantes.

Por ello, considera el organismo, el vínculo entre medio rural y urbano será cada vez más importante, y apunta que las ciudades deberían ser consideradas el motor del desarrollo rural al suministrar mercados e infraestructura, así como servicios de apoyo para elevar la productividad del campo.