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Trasiego de drogas en autobuses, línea por indagar en caso Iguala

autobuses

Por Blanche Petrich y Emir Olivares

México, D.F. En el “Informe Ayotzinapa” que entregó esta mañana el Grupo Interdisiplinario de Expertos Independientes (GIEI) al gobierno federal se expuso una línea de investigación que no ha sido explorada aún y que podría explicar “la reacción extremadamente violenta y el carácter masivo del ataque, su duración (más de tres horas)” e incluso el ataque a un vehículo que no tenía nada que ver con los estudiantes, el del equipo de futbol Los Avispones.

Con evidencias obtenidas en investigaciones judiciales en Estados Unidos sobre la utilización de autobuses de transporte público para trasegar pasta de heroína desde Iguala al mercado estadunidense, los cinco investigadores del mecanismo interamericano expusieron la hipótesis de que la agresión contra los jóvenes que tomaron “circunstancialmente” los cinco camiones para una actividad social estuvo dirigida “a no dejar salir los autobuses de Iguala” a cualquier costo. Para las corpororaciones policiacas que participaron en el ataque habría habido una motivación “con un objetivo de alto nivel que justificaba cualquier violencia, aunque fuera indiscriminada, evidente y con urgencia”.

Un elemento que refuerza esta hipótesis es que en la Averiguación Previa inicial de la PGR se consignaron hechos contra cuatro autobuses, no cinco, como sostenía el expediente de la PGJ. Las evidencias que se intentaban ocultar eran del quinto autobús de la comitiva estudiantil, un Estrella Roja numeral 1531.

El GIEI parte de informes que prueban que hay una conexión entre el cartel “Guerreros Unidos” en Iguala y un jefe del grupo en Chicago, de nombre Pablo Vega (una declaración jurada de un agente de la DEA, según consta en el Departamento de Justicia). Estos utilizan autobuses de diversas empresas para trasegar heroína y cocaína. Las líneasMonarca y Vulcano son mencionadas, pero no descartan que se utilicen vehículos de otras compañías.

El GIEI adelantó una hipótesis que le corresponderá a la PGR investigar: uno de los autobuses tomados por los jóvenes de la Normal Rural de Ayotzinapa –presumiblemente el Estrella Roja– fue excluído de la investigación criminal, aunque fue atacado de igual forma como los dos camiones Estrella de Oro y los dos Costa Line. Todos los estudiantes que viabajan en ese vehículo y los de uno de los Estrella de Oro son los que fueron llevados por las policías en patrullas y hasta la fecha están desaparecidos. Juntos suman 43.

“El negocio que se mueve en la ciudad de iguala podría explicar la reacción extremadamente violenta y el carácter masivo del ataque, su duración en el tiempo e incluso el ataque posterior contra Los Avispones, al existir un autobús, tomado por los estudiantes, que no había sido detenido”, sostiene el reporte.

Desde sus primeros análisis de los expedientes de la PGJ y PGR, los expertos de la OEA encontraron inconsistencias y “tuvimos dudas”, sostienen, ya que el expediente de la PGJ de Guerrero consignaba el ataque a cinco autobuses y el expediente de la PGR, una vez que atrajo el caso, solo consignó cuatro.

Ya en los tomos acumulados de la investigación, hacia enero la PGR hablaba de un quinto autobús que había salido de la terminal de Iguala con estudiantes a bordo pero “que fue destruido” o “descompuesto” por los mismos jóvenes. La versión de los estudiantes sovvrevivientes sobre el Estrella Roja contaba otra historia. Ellos sostienen que el chofer se dirigió de Iguala a la carretera hacia Chilpancingo (su destino final era Cuautla), que se detuvo unos diez minutos en el trayecto y que finalmente fue interceptado en el mismo lugar donde ya estaba retenido el autobús Estrella de Oro 1531, cerca del Palacio de Justicia, en la salida de la ciudad, por una patrulla de la Policía Federal, claramente identificada con la insignia de su corporación.

Los estudiantes bajaron del camión e intentaron huir hacia el cerro y una colonia llamada Pajaritos. Las comunicaciones del C-4 dan cuenta de la persecusión que se dio. Hay declaraciones de testigos presenciales. En el último tomo del expediente también se encontró una hoja manuscrita presuntamente por el chofer que da una versión que concuerda con lo que narran los estudiantes.

Dudas

Sin embargo, cuando el GIEI pidió entrevistarse con el chofer (que no es identificado) para cotejar versiones, este conductor incurrió en varias inprecisiones y contradicciones. Dijo que el autobús viajaba a Jocutla, no a Cuautla y refiere que salió 10 minutos antes que la hora de salida que está registrada en los videos que le fueron proporcionados a los expertos por la propia terminal de transportes apenas en julio.

Los investigadores pidieron una inspección del autobús Estrella Roja, pero “sostienen dudas” de que se trate del mismo vehículo de la agresión. Hicieron un estudio fotográfico y este fue cotejado por un perito. Aunque las imagenes del video no permiten por su mala calidad identificar las placas, hay diferencias que sí son visibles. En el parabrisas del autobús que salió con estudiantes de la terminal había media docena de calcomanías de verificación vehicular. En el que se les presentó a los expertos solo había dos o tres. La tapicería de los asientos también era diferente: una tenía un estampado de flores, el otro era liso.

Al explicar lo anterior, Claudia Paz y Paz, una de las expertas, aclaró: “No estamos afirmando que el bus que inspeccionamos es o no es, sino que presenta un elemento de duda. ¿Porqué el bus no está consignado en el expediente? ¿Porqué aparece después?”.

En el capítulo correspondiente, el informe concluye: “La única circunstancia que explica las contradicciones entre los hechos de este autobús es que este sea un elemento central del caso”.

En la conferencia de prensa que brindaron después del informe, los integrantes del GIEI destacaron que frente al Palacio de Justicia donde se produjeron las agresiones más violentas contra el Estrella Roja y uno de los Estrellas de Oro hay cámaras de seguridad. El GIEI solicitó esas grabaciones “y nos respondieron que fueron destruídos. Era una prueba fundamental”.

Por otra parte, Francisco Cox informó que en el Departamento de Justicia de Estados Unidos está consignada una investigación donde figura una declaración jurada (affidavit) de un agente de la DEA para fundamentar una entrada y registro e incautación de computadores en dos lugares. En el expediente hay una escucha telefónica con el Grupo Guerreros Unidos. En esta se habla de autobuses modificados. Además hay otra causa que se inició en Atlanta en contra de Guerreros Unidos.

De estos hechos se deriva una recomendación para que la PGR investigue en esas dos causas de Estados Unidos, incorpore los documentos al expediente y abra una línea de investigación amplia en esa dirección.