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Alerta experto de la OPS sobre una nueva epidemia de influenza

En la estación Zócalo del Metro capitalino se instaló un módulo de vacunación. Foto Guillermo Sologuren

Ángeles Cruz Martínez, enviada

Washington. El riesgo de una nueva pandemia de influenza es constante cada año. Se desconoce cuándo podría ocurrir, pero se puede anticipar que será un virus de letalidad baja y que por sus características podría no ser detectado por los sistemas de vigilancia, pero sí afectar muy rápido a gran cantidad de individuos, afirmó Ciro Ugarte, director de Emergencias en Salud de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Dijo que alrededor de 3 por ciento de mortalidad se consideraría baja. Y aunque eso implicaría millones de muertes, no se compara con la cantidad de decesos que provocó el ébola, que puede ubicarse hasta en 90 por ciento de afectados, pero se ha mantenido concentrada en algunos países de África.

De ahí la importancia de la vigilancia epidemiológica, indicó el especialista durante el seminario Salud, organizado por la Universidad de Georgetown y el laboratorio farmacéutico Sanofi.

Aunque ha habido avances en los países para detectar las nuevas enfermedades, todavía son varios los que no reportan a la red internacional que coordina la Organización Mundial de la Salud (OMS). El riesgo es que cuando surja, la nueva pandemia de influenza podría no ser detectada a tiempo.

Ugarte comentó que las investigaciones científicas buscan desarrollar una vacuna única, con la capacidad de prevenir la pandemia y se han enfocado en las partes del virus de influenza que a lo largo del tiempo no ha tenido mutaciones, con la finalidad de generar desde ahí el mecanismo que lo controle. El problema es que ese trabajo aún tomará mucho tiempo y requiere una gran inversión económica.

Además, indicó, es relevante que cada año las personas se apliquen el biológico disponible. Esto es porque los virus de influenza, incluido el AH1N1, causante de la pandemia de 2009, cambian constantemente y la vacuna se diseña para brindar una protección específica contra las variaciones de los virus predominantes en cada temporada invernal.

De hecho, explicó, los repuntes que se presentan de manera periódica, principalmente de la cepa AH1N1, responsable de casos graves y elevada mortalidad, pueden originarse por un bajo nivel de vacunación en el año previo.

Cuando existe la percepción de que no hay riesgo, que no pasa nada y, por tanto, las personas deciden no vacunarse, en realidad se colocan en una situación de mayor vulnerabilidad frente a la infección en ese periodo o el próximo, sostuvo el especialista.

Y es que, dijo, tampoco es posible anticipar cuál virus tendrá mayor prevalencia en cada año. Por eso las revisiones de la OMS, con base en los datos que aportan los países, son anuales para determinar la composición de la vacuna del siguiente año.

Otro aspecto que es motivo de preocupación de la OMS y de la OPS es que no hay en todos los países un registro puntual de las muertes asociadas con la influenza. Señaló que en Estados Unidos ocasiona entre 20 mil y 30 mil decesos anuales, mientras en las naciones de América se reportan muchos más casos de infecciones respiratorias agudas graves y muertes por esa causa, pero se carece de la prueba de laboratorio para confirmar que se debió a alguno de los virus de influenza.