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Año 2017 marcado por corrupción y violencia: Arquidiócesis

Personal forense trabaja en la escena del crimen luego de un robo el pasado 6 de diciembre de 2017. Foto Alfredo Domínguez

César Arellano García

Ciudad de México. La Arquidiócesis de México consideró que este año estuvo marcado por la corrupción, violencia y por la captura de “célebres” gobernadores pertenecientes a la nueva generación de políticos, jóvenes líderes, que “superaron en ambición y locura por el poder a cualquier corrupto del antiguo régimen.”

En el editorial de su semanario Desde la fe, titulado 2017, el año de la corrupción y la violencia, refiere que en el país hay señales de preocupación por lo que parece pintar como un escaso compromiso esquemático por abatir estos flagelos, incluido el crimen organizado.

2Una Procuraduría General de la República virtualmente desmantelada y acéfala, rehén de los partidos políticos; la ausencia de acuerdos para la designación del Auditor Superior de la Federación; la parcial implementación del Sistema Nacional Anticorrupción y la carencia de funcionarios capaces y con alto sentido de responsabilidad por el servicio público, hacen de México una presa fácil de estos males, que, como se dibuja el panorama, seguirán con nosotros por mucho tiempo. Se da prioridad y recursos a lo secundario. Y, para colmo, el proceso electoral en vigor se ha convertido en un distractor de las cosas que realmente merecen la atención de las autoridades.”

De los ex gobernadores detenidos señala que “el egoísmo desmedido” tuvo como rehenes a millones de habitantes de estados empobrecidos. “Sin límite alguno, y como fruto del delirio, dichos mandatarios locales se beneficiaron del poder en niveles inimaginables, para obtener lo más extravagante, ridículo y moralmente reprobable.”

Asegura que la corrupción fue el estilo de vida de los ex funcionarios. “Fraudes, desfalcos a la Tesorería pública, sobornos, pagos irregulares, conflictos de interés, desvío de recursos, tráfico de influencias, licitaciones amañadas o facturas sobrevaluadas, todo fue permitido; vicios que se pasearon de la mano con la impunidad.”

Indica que de acuerdo con el estudio México, anatomía de la corrupción, del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), entre 2000 y 2013, “periodo en el que México tuvo 63 gobernadores, fueron exhibidos 71 casos de corrupción por parte de 41 gobernadores. De estos, sólo 16 fueron investigados, y únicamente 4 encontrados culpables y procesados”.

Agrega que otra de las aristas en México es la violencia ya que en 2017 se registraron una escalada significativa en la comisión de delitos violentos. “De enero a noviembre se iniciaron 101 carpetas de investigación por homicidios dolosos, el número más alto en las últimas dos décadas. Y nuevamente la corrupción parece ser el combustible que inflama este fuego, que nadie ha podido sofocar con las armas del imperio de la ley.”

Si la violencia crece y permanece, añade, es porque hay factores que han sido desdeñados, y en cambio se han privilegiado otros de probado fracaso.

Según  la ONG Brigadas de Paz, en México los factores que permitieron el auge del crimen organizado, tales como la impunidad, la corrupción y las profundas desigualdades socio-económicas, no han merecido tanta atención como el combate militarizado al crimen organizado. Es decir, que este país se ha inclinado por entronizar la corrupción y alimentarla con recursos económicos que deberían fortalecer el Estado de Derecho y hacer más justas las condiciones de desarrollo social de millones de mexicanos sumidos en la pobreza.

JSL
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