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Aún prioritaria, la cruzada contra el hambre: Meade

En 2013, en San Inés del Monte, Oaxaca, uno de los municipios más pobres del país, dio inicio de manera oficial la Cruzada contra el Hambre. Foto: Cuartoscuro / archivo

Por Angélica Enciso

A tres años de que se puso en marcha la Cruzada Nacional contra el Hambre, está desdibujada. Prácticamente ha desaparecido del discurso oficial; no logró el objetivo que enuncia su nombre; la pobreza de la población en general creció, y se debe encauzar hacia la generación de empleos, advirtieron expertos.

En 2013, la cruzada ni siquiera definía el concepto de hambre –problema que buscaba atacar–, de acuerdo con un primer análisis del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

La estrategia insignia del gobierno de Enrique Peña Nieto comenzó con severos cuestionamientos de organizaciones sociales y académicas porque se firmaron convenios con empresas como Nestlé y Pepsico y se eligieron 400 municipios sin conocerse con claridad los criterios, recordó Héctor Rubio, de Gestión Social y Corporación (Gesoc), integrante de la Acción Ciudadana frente a la Pobreza.

Desde que la cruzada se presentó fue cuestionada, y el gobierno no fue capaz de dar respuesta. Por ejemplo, se dijeron los municipios en que se aplicaría, surgieron sospechas sobre cuáles eran sus objetivos y si acaso, como recurrentemente sucede con la política social, no se trataba de una iniciativa con lógica electoral, indicó.

Apuntó en entrevista que si el objetivo era acabar con el hambre, era poco operativo, porque en México conviven fenómenos como la obesidad, sobrepeso y la desnutrición. La estrategia insignia del gobierno tenía un diagnóstico poco claro, vago, ambiguo. Fue buena idea articular los 90 programas sociales, aunque si nos atenemos a la medición más reciente de Coneval resulta insatisfactorio el resultado.

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El objetivo del programa era poco claro y ambiguo, señalan expertos de ONG Foto Notimex

En tanto, Paola Contreras, del Observatorio de Política Social y Derechos Humanos, se refirió a que la cruzada se ve apagada desde la llegada a la Secretaría de Desarrollo Social de José Antonio Meade. Quizá tiene que ver con que el resultado de la medición de la pobreza del Coneval no fue alentador.

No han logrado incluir los programas productivos y de generación al empleo; el reto es poder aterrizar la cruzada para dar oportunidades a siete millones de personas en pobreza extrema y carencia alimentaria, dijo.

A su vez, José Luis de la Cruz, investigador del Tecnológico de Monterrey, estimó que la estrategia no ha alcanzado los resultados que se esperaban, pues el número de personas sin capacidad para alimentarse sigue en aumento. “Lo que esto muestra son los límites de los programas asistencialistas. Al final lo que vemos es que por sí solos no pueden contener la pobreza porque esto depende del ingreso de las personas. Lo que hemos visto en la década pasada es una caída del ingreso, sobre todo en la parte laboral.

“Se requieren programas productivos; que la asistencia social se mantenga porque hay gente que los requiere –niños o adultos mayores– pero con la población que está en posibilidades de trabajar, y en pobreza se necesita establecer programas productivos que les den sustento. En resumen: muestra las limitantes de los programas asistencialistas”.