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Ausente en planes de los candidatos, alimentación saludable en la UNAM

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Visitantes en la ofrenda de muertos en Ciudad UniversitariaFoto María Luisa Severiano

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Visitantes en la ofrenda de muertos en Ciudad UniversitariaFoto María Luisa Severiano

Emir Olivares Alonso y Arturo Sánchez Jiménez

Ser estudiante de nivel superior implica pasar muchas horas en los centros educativos. Es el caso de miles de alumnos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) que permanecen prácticamente todo el día en los campus debido a la carga académica, las consultas en la biblioteca o la saturación de horarios.

En ese tiempo requieren comer de manera balanceada. El precio de los alimentos importa, porque más de la mitad de los alumnos de la casa de estudios provienen de familias con ingresos de uno a cuatro salarios mínimos. Sin embargo, la mayoría de las cafeterías en la institución son costosas y la oferta más económica se reduce a tacos, tortas, quesadillas, gorditas y alimentos poco nutritivos.

Desde hace años, sectores estudiantiles organizados en la universidad han insistido en que se pongan en operación comedores subsidiados, como los que existen en la Universidad Autónoma Metropolitana, donde el menú para los alumnos cuesta dos pesos.

La Jornada interrogó sobre este tema a los 10 aspirantes a relevar al rector José Narro Robles, y ninguno plantea esa idea. La mayoría se inclina por ampliar el número de becas y negociar con los concesionarios de las cafeterías y expendios establecidos para que ofrezcan un menú saludable a bajo costo.

Sergio Alcocer aseguró que en caso de ser designado rector dará seguimiento a los servicios de cafetería, buscando que en todas se garantice limpieza, calidad y precio accesible.

Juan Pedro Laclette señaló que si estos expendios de alimentos no ofrecen productos saludables y baratos, las instancias encargadas de su regulación, como Patrimonio Universitario, deben retirar las concesiones.

Rosaura Ruiz recordó que como directora de la Facultad de Ciencias logró crear locales y espacios adecuados, agradables y con servicios necesarios para el consumo de alimentos. No hizo falta más que la voluntad de hacerlo, dialogando y escuchando a la comunidad y a los prestadores del servicio. Planteó la necesidad permanente de inspección sanitaria y sondeos entre los consumidores.

Javier de la Fuente indicó que si bien es importante que haya amplia oferta de alimentos saludables y a buen precio, también hay que dar a la comunidad universitaria información adecuada para que pueda tomar decisiones. Pensó incluso en incluir asignaturas con valor curricular que ayuden a los jóvenes a llevar un estilo de vida más saludable.

Enrique Graue aseguró que como director de la Facultad de Medicina intentó que en la cafetería hubiera un menú saludable, pero los jóvenes no consumieron esos productos. Por ello plantea que las cafeterías ofrezcan todas las opciones e información nutrimental. El trato con la cafetería es que informe sobre la carga calórica de los alimentos, de tal forma que si alguien se quiere ingerir 3 mil 500 calorías, sepa que se las va a comer. Planteó que debe acordarse con los concesionarios que el menú no cueste más de 32 pesos, que es el tope definido en el programa de becas alimentarias de la Fundación UNAM.

Hay que hacer un diagnóstico de las cafeterías y mejorarlas. También apoyar a los jóvenes con problemas alimenticios. Con el sistema de becas pueden cubrir sus necesidades de alimentación, aseguró Fernando Castañeda.

Héctor Hernández refirió que de llegar a la rectoría brindará información y capacitación a los concesionarios, tanto para el manejo higiénico de los alimentos como para la preparación de productos nutritivos. Propuso además realizar vigilancia permanente sobre las condiciones de salud y seguridad de los locales.

En la FES Cuautitlán, recordó Suemi Rodríguez, una cafetería que ofrecía productos sanos quebró porque los alumnos no se interesaron por el menú. Hay que ayudar a que los muchachos estén bien nutridos, hacer campañas y diferenciarlo en cada una de las facultades. Hay que continuar con las becas alimentarias.

Leonardo Lomelí sugirió que las concesiones deben regularse y otorgarse preferentemente a quienes ofrecen menús baratos y saludables. Además, planteó incrementar el número de becas alimentarias.

Bolívar Zapata señaló que primero debe analizarse el problema y generar soluciones menos reactivas y más preventivas.