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Bajó 6% consumo de bebidas azucaradas en 2014, reportan

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Venta en un negocio de la ciudad de México. Foto José Antonio López

Por Arturo Sánchez Jiménez

México, DF. En promedio, el consumo de bebidas azucaradas en nuestro país bajó seis por ciento el año pasado. Este es uno de los efectos del impuesto especial (IEPS) de un peso por litro que desde el primero de enero de 2014 se aplica a los refrescos.

Los resultados preliminares de un estudio realizado por el Instituto Nacional de Salud Pública y la del Centro de Población de la Universidad de Carolina del Norte indican que con el paso de los meses, la baja en el consumo fue aumentando y que en diciembre fue de 12 por ciento en promedio.

Además, y como era uno de los impactos previstos de la aplicación del impuesto, la reducción más significativa de la compra de refrescos se dio entre la población de menores recursos: nueve por ciento como promedio durante 2014 para el tercil de los mexicanos de menores ingresos y 17 por ciento en diciembre.

La baja, sostuvieron en conferencia de prensa integrantes de la Alianza por la Salud Alimentaria, es relevante porque el consumo de este tipo de bebidas está relacionado con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares (primera causa de muerte en México) y diabetes. Pero advirtieron que el impuesto está por debajo de lo recomendado por organismos internacionales, que es un gravamen de 20 por ciento.

Alejandro Calvillo y Fiorella Espinosa, de El Poder del Consumidor, y Luis Manuel Encarnación, de la Coalición Contra Peso, ambas organizaciones integrantes de la Alianza, se debe exigir que los 18 mil millones recaudados con este impuesto deben destinarse en la prevención de la obesidad y sus enfermedades asociadas, especialmente mediante el acceso al agua potable en escuelas y lugares públicos con la instalación de bebederos.

Así lo marca la ley, a más de año y medio de que se aprobó el impuesto a los refrescos, las autoridades aún no comienzan la instalación de los bebederos porque no han aprobado los lineamientos para ello.

Calvillo sostuvo que no hay impedimentos técnico para poner los bebederos, pero lo que falta en el gobierno es seriedad, voluntad y profesionalismo en el gobierno para implementar la medida.

La Alianza considera que para que sus efectos positivos continúen, el impuesto debe reforzarse y ser acompañado con un paquete de políticas integrales de salud pública, como la regularización efectiva de la venta de alimentos y bebidas no saludables en escuelas.

Por ello, las organizaciones demandaron que sea considerada un alza en el impuesto de 10 a 20 por ciento, que se elimine el IVA al agua embotellada en envases menores a 10 litros con el fin de hacerla más accesible que las bebidas azucaradas y que los recursos recaudados mediante el IEPS vaya directamente a la instalación de bebederos y a acciones relacionadas con una política integral de prevención.