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Banderas con nombre de senadores se hicieron sin permiso y costaron 668 mil pesos del erario: Reporte Índigo

De acuerdo con una publicación de Lázaro González para Reporte Índigo  las banderas con los nombres de los senadores de la república como la que recientemente apareció en una foto publicada por la senadora Sonia Mendoza fueron mandadas a hacer por el panista y entonces presidente de la Mesa Directiva, Ernesto Cordero, a pesar de no contar con la autorización de la Secretaria de Gobernación como lo señala la ley. La publicación también asegura que el costo de las banderas fue de 668 mil pesos con cargo al erario público.

Se reproduce íntegramente el contenido de la mencionada publicación:

#LadyBandera no es la única senadora que tiene su Bandera Nacional personalizada.

El resto de los 127 compañeros de la panista Sonia Mendoza en el Senado deben de tener como ella un lábaro patrio con su nombre bordado.

La única diferencia es que ninguno de los legisladores han presumido públicamente el estandarte como lo hizo Mendoza esta semana provocando una ola de críticas por parte de usuarios de redes sociales.

El Senado de la República compró en el 2013 128 Banderas Nacionales con el nombre bordado de los senadores para repartirlas como una cortesía del panista Ernesto Cordero, entonces presidente de la Mesa Directiva.

El obsequio de Cordero costó a los mexicanos 668 mil pesos, de acuerdo a una factura en poder de Reporte Indigo que acredita la compra de estos estandartes a la empresa Placas Grabadas Fundidas.

Lo más grave de este caso no es el derroche de recursos públicos en la compra de las banderas, sino que el Senado de la República, el poder donde se aprueban leyes, violó la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, que prohíbe cualquier modificación al lábaro patrio sin autorización de las autoridades federales.

Hoy son las banderas nacionales con el nombre del senador, pero los regalazos legislativos son parte del culto al ego de los legisladores pagado con el erario.

Fistoles de oro, portafolios de piel, carpetas, son algunos de los obsequios que se han autoregalado los congresistas.

Hasta hace 3 años la Cámara de Diputados derrochaba recursos para regalar fistoles de oro a cada uno de los 500 legisladores.

Los pines se regalaron en las dos anteriores legislaciones y la polémica concluyó en la actual Legislatura.

Este año el Senado compró portafolios de piel y carpetas con cierre para repartir entre los congresistas derrochando casi un millón de pesos en estos artículos.

En la casa donde se hacen las leyes se violó la Ley.

El Senado de la República pasó por encima del ordenamiento sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, al mandar confeccionar 128 banderas de México con el nombre de los legisladores alrededor del escudo.

Un lábaro patrio personalizado. Como artículo individual.

 Las 128 banderas con sus respectivas cajas costaron en total de 668 mil 160 pesos.

De acuerdo con el artículo 7 de dicha ley queda prohibido hacer cualquier inscripción en la Bandera Nacional a menos que se tenga un permiso de la Secretaría de Gobernación.

El Senado de la República no cuenta con ese documento.

A través de una solicitud de transparencia se obtuvo una factura emitida por la empresa Placas Grabadas Fundidas y fechada el 12 de abril de 2013, que sustenta la adquisición de las 128 banderas por 668 mil 160 pesos con los nombres bordados de los legisladores.

Sin embargo, la Cámara de Senadores nunca obtuvo el permiso necesario para la inscripción de las banderas que adquirió, según la solicitud de información folio 000400279915, hecha a la Secretaría de Gobernación.

Se buscó a Enrique Limón Garduño, encargado de la Dirección de Recursos Materiales y Servicios Generales, para preguntar sobre la ubicación o destino final de las banderas, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.

 En tanto el titular de la Coordinación de Comunicación Social del Senado en la legislatura pasada, Rubén Sánchez, aseguró en su momento que “nadie sabe de las banderas”, a pesar de que la compra está documentada.

 Ante la falta de datos, se hizo al Senado la solicitud de transparencia folio 00060615-001. En su respuesta la Cámara admite que no tiene ningún permiso al respecto.

 Varios senadores, entre ellos Juan Carlos Romero Hicks (PAN), René Juárez Cisneros (PRI) y Armando Ríos Piter (PRD) fueron consultados y rechazaron tener la bandera con su nombre.

 Las únicas banderas conocidas públicamente son las que se colocó sobre el féretro de Alonso Lujambio, cuando el entonces legislador recibió un homenaje de cuerpo presente en el Senado; y, recientemente, la de la senadora del PAN Sonia Mendoza, quien publicó en su Facebook la imagen del estandarte.

 En la tienda Placas Grabadas Fundidas, empresa que confeccionó las banderas, ubicada en el Centro Histórico, la encargada de la tienda confirmó que la compra fue hecha por el Senado a solicitud del panista Ernesto Cordero cuando éste era Presidente de la Mesa Directiva.

 El gasto que hizo el Senado en la banderas, fue inútil.

Ya que siendo un artículo que viola la Ley no podrá ser utilizado de manera pública ni privada. O al menos eso es lo que establece la Ley.

Las banderas son de raso tipo seda con el escudo nacional bordado en hilos color oro, y alrededor tiene el nombre del legislador.

También llevan un moño tricolor en forma de corbata y vienen con una caja de madera de encino con placa personalizada.

 Incluyen, además, un asta de latón fino de 2 metros y una base de 45 centímetros de diámetro.

Senadora destapa escándalo

Nadie hubiera sabido nada, pero subió la foto a Facebook. La senadora del PAN por San Luis Potosí, Sonia Mendoza Díaz, quiso festejar el inicio de año con una foto y un mensaje para sus seguidores y así lo hizo. La imagen desató la polémica a nivel nacional.

La legisladora dio la única pieza que faltaba para completar el misterio de 128 banderas modificadas por el Senado, sin autorización de la Secretaría de Gobernación y por orden de Ernesto Cordero, sólo para obsequiarlas y que nadie sabe dónde están.

 Justo a las 8 de la noche del 31 de diciembre, Sonia Mendoza publicó en su Facebook una foto con un mensaje alusivo a año nuevo.

“Hoy quiero de corazón agradecer a Dios y a la vida todas las bendiciones recibidas”.

 Pero la bandera atrás significó una tunda.

Era un Lábaro Patrio con su nombre alrededor del escudo nacional, bordado con hilos dorados. Y las críticas en redes sociales llegaron.

“Que se ponga a leer la Ley Sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales (Artículo 7o). Falta de respeto a los símbolos patrios”, le escribió Víctor M Moreno.

 “Te vale la Constitución y haces lo que quieres con el lábaro patrio @SoniaMendozaSLP #LadyBandera”, tuiteó @maldecidisimo.

La senadora ya estaba bautizada. Desde ahora será conocida como #LadyBandera.

Al ver la reacción masiva, la senadora panista eliminó la foto y posteó una disculpa. “Existe un irrestricto respeto hacia nuestros símbolos patrios, tanto en lo personal, como en mi función como Senadora de la República”.

 Y remató: “Este estandarte fue un obsequio y bajo ninguna circunstancia es una modificación de la Bandera de México”.

La respuesta de los usuarios de redes sociales fue más intensa.

 “Si bordarle su nombre a la bandera no es una modificación, entonces usted no tiene vergüenza”… “Aunque fuera un regalo, hay que ser inteligente para decidir NO subir la fotografía a las redes sociales”… “Hasta la aclaración es estúpida”, fueron algunas reacciones.

 La alteración de la bandera era clara y la ley también. El artículo 7 de la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales establece que está prohibido hacer cualquiera otra inscripción en la Bandera Nacional.

 Por si fuera poco, la adquisición de las banderas también era clara.

 “La factura número 7035, conseguida a través de una solicitud de información, consigna la compra de las banderas. Está fechada el 12 de abril de 2013. Y la encargada de la tienda dio el remate cuando reveló que las banderas fueron mandadas a hacer por Ernesto Cordero, cuando era presidente del Senado, para regalarlas.

#LadyBandera tenía razón, fue un obsequio…claro pagado con recursos públicos.