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Bastantitas, donde el cultivo de drogas no deja para todos

Bastantitas

Habitantes de Bastantitas, población duranguense situada en el fondo de una barranca de la Sierra Madre Occidental. Foto Carlos Ramos Mamahua

Bastantitas


Habitantes de Bastantitas, población duranguense situada en el fondo de una barranca de la Sierra Madre Occidental. Foto Carlos Ramos Mamahua

Por Jesús Aranda.

Bastantitas, municipio de Tamazula, Dgo. La cultura del narcotráfico predomina en esta zona. Los pobladores reconocen que viven del cultivo de la mariguana y de la amapola, la cual cosechan y venden a los compradores que llegan a lugares previamente pactados para llevarse la droga, preferentemente por vía aérea.

También hay quienes no son del lugar, provienen de zonas lejanas para encargarse de la siembra y cosecha de la droga en terrenos propiedad de terceros y reciben un sueldo establecido.

En el municipio de Tamazula, Durango, el precio de la goma de opio por kilo, que requiere de unos 400 kilos de amapola para producir dicha cantidad, es de unos 20 mil pesos en época de cosecha. Actualmente, como la cosecha se espera para fines de año y principios de enero, alcanza un precio de hasta 30 mil pesos por kilo.

La presencia de los marinos ya empezó a causar efecto en aquellos que utilizaban las pistas de aterrizaje con fines ilícitos. En el poblado de Bastantitas, desde agosto pasado, en que los marinos establecieron una Base de Operaciones, dejaron de llegar avionetas a la pista aérea del lugar.

A pesar de que el cultivo de droga deja buenos dividendos, en la zona serrana predomina la pobreza y la falta de oportunidades para los jóvenes, quienes ven como sus ejemplos a seguir a quienes sirven a los caciques locales o regionales, sicarios o halcones.

Poblaciones como Bastantitas abundan en la zona. Caseríos que en su mayoría se componen de jacalones de madera, sin servicios de agua corriente y electricidad, en el mejor de los casos son hechos con ladrillo y con planta propia de electricidad; escuelas en las que un maestro imparte clases a niños de diferentes grados de primaria o secundaria, sin centros de salud ni médicos, con acceso muy limitado a telefonía celular y un internet intermitente que ofrece un poblador del lugar.

Pero también, uno se topa vehículos todo terreno de lujo, camionetas Cadillac o Jeep, que cuando se cruzan en el camino con los convoyes de los elementos de la Armada de México miran con recelo a los marinos.

El negocio de las drogas no es lucrativo para todos.