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Defensa de ‘El Chapo’ cuestiona credibilidad de ‘El Rey’ Zambada

El abogado de Joaquin "El Chapo" Guzmán, Jeffrey Lichtman, llega al juzgado federal de Brooklyn. Foto: Ap

David Brooks

Nueva York. Jesús “El Rey” Zambada, uno de los testigos estrella en el caso contra Joaquin “El Chapo” Guzman, concluyó su tour guiado por los fiscales del paisaje mexicano de asesinatos, traiciones, guerras y corrupción atribuidos a su ex socio sólo para enfrentar el inicio del contra-interrogatorio por la defensa que de inmediato puso en tela de juicio su narrativa y sembrar dudas sobre la credibilidad del ex capo.

Uno de los abogados de la defensa, William Purpura, con una sonrisa a veces burlona, otras hasta agresiva, empezó a interrogar a “El Rey” Zambada cuestionando su memoria sospechosamente precisa como explorando las inconsistencias de sus declaraciones previas en sesiones indagatorias con fiscales, agentes de la Oficina Federal de Investgaciones (FBI) y de la agencia antidrogas, DEA, al iniciar su cooperación con el gobierno estadunidense y las versiones que presentó ante el jurado en este tribunal federal en Brooklyn donde arrancó el muy anticipado caso contra su cliente El Chapo.

Después de casi dos días y medio de testimonio ensayado del Rey Zambada con los fiscales que buscaba establecer que El Chapo era uno de los líderes supremos del cartel de Sinaloa, que junto con su hermano Ismael “El Mayo” Zambada se encargaron del imperio criminal de drogas, asesinatos y corrupción, hoy la defensa del Chapo no sólo empezó a intentar minar esa versión sino, presentar a El Chapo como alguien menor a El Mayo y a veces marginal en algunos de los principales eventos de la historia del cartel.

La segunda semana del juicio empezó con una de las fiscales asistentes concluyendo su interrogatorio al testigo cooperante, guiando un tipo de espiral pregunta-respuesta que hilaba arrojaba una narrativa mareadora de asesinatos salvajes, guerras ínter-carteles y traiciones entre ex socios todo ofrecido como algo normal.

Por ejemplo, Zambada contó de como fueron a una de varias reuniones con el Chapo en Las Coloradas en la frontera entre Sinaloa y Durango, junto con su hermano, y otros, y la esposa de El Rey (quien aparentemente lo acompañaba a casi todo), donde abordaron el tema del subprocurador José Luis Santiago Vasconcelos encargado del SIEDO, quien se quejaron “no se arregla con nadie” y que El Chapo ordenó matar.

Comentó de una reunión en que Rodolfo Carrillo Fuentes rehusó darle la mano al Chapo, lo cual aparentemente detonó una guerra cuando el Chapo ordenó su asesinato. Casi todo el elenco del narco mexicano fue mencionado en su testimonio.

Y no faltaban más detalles sobre corrupción desde generales a altos funcionarios policiacos. Informó que su hermano El Mayo y El Chapo ordenaron el asesinato del alto funcionario de la PGR José Nemesio Lugo Félix, algo que enfureció a Arturo Beltrán Leyva, porque le dijo a El Rey que “acababa de darle millones de dólares y después lo mataron; también incluyó los asesinatos de otros como el alto funcionario de la PGR Roberto Velasco, al quien señaló como alguien que trabajaba para Arturo Beltrán Leyva, y el de un “Rafita”, quien identificó como un comandante de la policía judicial que, a la vez, era “uno de los sicarios más peligrosos” de Arturo Beltrán Leyva.

Zambada contó de un teniente coronel que conocía que le avisó de un operativo en donde estaban por capturar al Chapo, pero a cambio de un pago de 250 mil dólares al capitán encargado del operativo “abortó el operativo”.

Pero al iniciar el interrogatorio del testigo por el abogado defensor Purpura (uno de los tres que están con El Chapo) sistemáticamente empezó a desmenuzar la narrativa de Zambada. Subrayó que en los primeros interrogatorios de Zambada cuando empezó a cooperar con la autoridades estadunidenses después de su extradición en el 2012, no mencionó a El Chapo en muchos de los mismos episodios en los que lo incluyó aquí ante este juicio.

También le preguntó si tenía una memoria extraordinaria para poder citar conversaciones de hace 17 años, preguntando si se recordaba de lo que cenó hace ese mismo tiempo.

Señaló que muchos de los que podrían corroborar sus afirmaciones resultan estar muertos, y que por lo tanto, preguntó, “¿tenemos que confiar en su palabra”?. “Así es”, respondió.

Purpura continuó sembrando dudas entre el jurado -el propósito de su estrategia- sobre la credibilidad del testigo, comentando sarcásticamente “¿usted sabe qué es una telenovela -ha escrito una?”. Acabó señalado que el testigo es “una mentira”, al indicar que tiene nombres y documentos falsos, incluyendo pasaportes, actas de nacimiento, visas y licencias.

El Chapo, en un traje gris, corbata vino y camisa mamey pareció disfrutar la contra-ofensiva legal, siguiendo la pregunta-respuesta entre su traidor y su abogado defensor como si fuera torneo de tenis. Como siempre, echaba miradas y hasta un beso al aire a su esposa, Emma Coronel, en su lugar de siempre entre el público ferozmente masticando un chicle.

Este martes, la “telenovela” demasiado real continuará.

JSL
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