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El congreso transformará al IPN, señala su director

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Por Arturo Sánchez Jiménez

El Instituto Politécnico Nacional (IPN), fundado en 1936, llega a su 80 aniversario en medio de un proceso de transformación. Para su director general, Enrique Fernández Fassnacht, esa casa de estudios no volverá a ser la misma después de las protestas estudiantiles de 2014. “Se despertaron muchas conciencias, tanto de los que decían ‘aquí nos imponen todo’ como de los que dijeron ‘parece que sí somos autoritarios’”, afirma.

En entrevista realizada en sus oficinas de Zacatenco, opina que quizás hasta el momento el principal logro de su gestión es el acuerdo a que llegó en noviembre con representantes de la Asamblea General Politécnica (AGP) sobre la formación de la comisión que organizará el Congreso Nacional Politécnico (CNP). Pero reconoce que tuvo que ceder a los planteamientos de la asamblea para conseguir el pacto. Lo hice porque quiero que el congreso se haga.

Irresponsable, sacar en este momento del campus a la policía

Fernández habla de la democratización del IPN, del por qué está pendiente la salida del campus de la policía bancaria e industrial (PBI) y de que hay un gran sector de politécnicos conservadores que no están entusiasmados con que haya cambios en esa casa de estudios.

–Llegó al IPN en pleno paro de labores, y en noviembre pasado cumplió un año de director. ¿Cómo evalúa este periodo?

–Fue un año intenso. Tomé el Politécnico en una situación difícil. Hubo que hacer muchos nombramientos de directores, y para democratizar lo más posible esas designaciones introdujimos cambios e hicimos un análisis de la situación del IPN para elaborar el Programa de Desarrollo Institucional, presentado en diciembre.

–En las negociaciones con la AGP sobre la comisión que organizará el CNP, que duraron ocho meses, fueron aceptados casi todas los planteamientos de los jóvenes y no los institucionales. ¿Por qué decidió ceder?

–Es verdad. Yo resalto de ese proceso el interés que tenemos, particularmente yo, en que el congreso se lleve a cabo. No se puede desperdiciar la oportunidad de aprovechar un movimiento como el de 2014. Con esa idea he actuado con la AGP. El acuerdo de la comisión organizadora es uno de los logros más importantes en el Politécnico.

–¿Está garantizada la participación y representación real de la comunidad politécnica en la comisión?

–En el papel, sí. Debemos lograr que en la práctica también sea así. Pero creo que el que no participa también decide, el que permite que otros grupos con intereses se hagan de la representación, también está decidiendo.

–¿Cuándo se realizará el congreso?

–Espero que este año; trabajaré con ahínco para que así sea.

–¿Cuál será la trascendencia del CNP?

–Nos llevará a discusiones sobre la docencia y la investigación, la pertinencia de nuestra oferta educativa, la organización del Politécnico. En relación con su Ley Orgánica hay dos temas fundamentales: la personalidad jurídica del Poli –autonomía sí o no– y la forma de designar a su director.

–¿Usted quiere autonomía para el IPN?

–No estoy casado con idea alguna. Conozco el valor de la autonomía, lo he vivido como académico y rector de la UAM, por ejemplo. Hay quienes dicen que no es lo mismo nacer autónomo que convertirse, y algo de razón tienen.

–Para usted, ¿qué implica la la democratización del instituto?

Quisiera ver un consejo que pueda decidir

–Empezaría con el carácter representativo de quienes participan en los organismos colegiados del Poli.También iría por el carácter de las decisiones de esos organismos. En el IPN todo es consultivo: el director puede hacer lo que quiera porque nada más va y consulta. Quisiera ver una especie de consejo politécnico, que pueda decidir incluso por encima del director. Hay universidades que tienen un pasado de votaciones para elegir a sus rectores; es algo que no quisiera para el IPN por razones obvias.

–¿Qué ha conversado al respecto con los integrantes del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), con los profesores?

–Quienes están en el SNI son, en términos generales, gente abierta, pero hay un grupo importante que son más conservadores, a quienes no les gustaría que muchas cosas cambien. ElPoli reconoce y protege sus íconos: lo fundó Lázaro Cárdenas, y para muchos politécnicos es importante el ritual de que sea el Presidente quien le tome protesta al director general y que esté con nosotros el 21 de mayo. Esto podría cambiar con la autonomía.

–¿Operan los grupos porriles en el IPN?

–En lo que a mí concierne, no. Yo lo que estoy haciendo es cumplir con el acuerdo que dice que no se apoyará a ningún grupo. Y debo decir que ninguno ha venido a pedirme nada. He hecho circular el acuerdo entre los directores y funcionarios de las escuelas para que tampoco ahí suceda. Pero yo actúo a partir de denuncias.

–¿Cuáles son las razones que han llevado a posponer la salida de la PBI?

–No puedo deshacerme de la policía –y así lo dice el acuerdo respectivo– en tanto no haya un esquema de vigilancia diferente. No sé cómo se llegó a ese acuerdo, pues la decisión de traer a la PBI se dio en un momento en que en Zacatenco había robos, violaciones, hasta un asesinato. Hemos analizado opciones, y un esquema de vigilancia con trabajadores de base del Politécnico es impensable. Necesitamos un cuerpo privado de policía, certificado, bien entrenado, con tecnología y protocolos de protección de los derechos humanos, que sería del Poli en tanto que estaría cuidando el Poli. Es un pendiente de los acuerdos y lo reconozco, pero no puedo actuar sin responsabilidad.