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El Estado debe subsidiar a la UNAM: Leopoldo Paasch

UNAM

Leopoldo Paasch Martínez, ex director de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, en la entrevista con La Jornada. Foto Cristina Rodríguez

Por Emir Olivares y Arturo Sánchez

Antes de plantearse si tenía oportunidades de llegar a la rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el ex director de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) Leopoldo Paasch Martínez analizó si su perfil podría ser útil para servir a la casa de estudios en el actual momento histórico. Se respondió que sí, y de inmediato comenzó a elaborar un proyecto de trabajo para el periodo 2015-2019, cuyo centro es la educación.

En entrevista con La Jornada, Paasch Martínez, de 65 años y secretario administrativo durante el rectorado de Francisco Barnés de Castro, dice tener la capacidad para llegar al cargo y mantener la estabilidad de la institución que alcanzó José Narro Robles.

El académico es médico veterinario zootecnista por la FMVZ y doctor en el área de patología comparada por la Universidad George Washington, así como miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Tras la renuncia de Barnés, fue mencionado por algunos sectores como posible sustituto, pero no fue citado por la Junta de Gobierno, por lo que será la primera vez que participe en un proceso de renovación de la rectoría.

–Usted formó parte del equipo del rector Barnés (quien impulsó las cuotas en la UNAM y generó la huelga más larga de su historia). ¿Cuál debe ser la fuente del financiamiento?

–El subsidio debe ser obligación del Estado. Se trata de una inversión para mantener la fuente de educación más importante del país, la UNAM, donde se forman los cuadros que se insertarán en las áreas que impulsan el desarrollo nacional. Hay cosas que los estudiantes pueden pagar, como el estacionamiento, pero no es conveniente que sufraguen una colegiatura que limite su posibilidad para culminar los estudios.

–¿Fue un error del rector Barnés fijar cuotas?

–El error estuvo en impulsarlo sin el consenso completo, porque en los consejos académicos y en el Consejo Universitario había dudas y no consensos.

–¿Cuáles son las líneas de su proyecto?

–Hay que trabajar con los docentes, particularmente en el bachillerato, pues no pueden publicar constantemente en revistas indexadas y con ello generar estímulos; además, los laboratorios donde dan clases son de trabajo, no de investigación. Debemos consolidar a ese cuerpo docente con estímulos ad hoc para ese nivel, que es importantísimo, porque ahí tenemos los insumos de lo que serán los éxitos en la carrera profesional.

Foto

Leopoldo Paasch MartínezFoto Cristina Rodríguez

Otro punto relevante es reforzar el vínculo docencia-investigación, pero mi directriz es continuar dando prioridad a la educación y la otra es la investigación, posibilitando que la UNAM colabore en la resolución de los problemas nacionales.

–¿Cómo puede colaborar la UNAM en el crecimiento de la cobertura?

–Hay que aprovechar el máximo potencial. No necesariamente es abrir más espacios académicos en una universidad de por sí enorme, pero por el lado del advenimiento de la era electrónica, podemos hacerlo de otra manera.

–¿Cómo concretar la renovación de la planta académica?

–En el programa de renovación (impulsado por Narro) hubo buena respuesta, pero debemos tener claro que debe haber sustitutos, porque si no dejamos un vacío. En ocasiones el viejo es el que sabe y corremos el riesgo de dejar a alguien que no tenga las mismas capacidades.

–¿Tiene un proyecto para enfrentar la inseguridad en la UNAM?

–Es de las tareas permanentes, pero no creo que exista algo como un sistema que vamos a implantar y la va a resolver. Hay que ir arreglando las cosas con mucho trabajo cotidiano y específico para cada caso; en la UNAM no hay recetas generales, por lo que hay que hacerlo siempre con el apoyo del resto de las autoridades universitarias.

–En 1999, cuando se dio la crisis de la huelga, el aspirante más fuerte era el hoy rector Narro, pero hubo un grupo de académicos que lanzó un veto en su contra. Se mencionó que entre ellos estaba usted, ¿es verdad?

–No, hubo una reunión de varios colegas en un restaurante de avenida De la Paz, y ahí expresamos que no por fuerza se tenía que resolver el problema por alguien de fuera (Narro era subsecretario de Salud), sino primero analizar un (posible) relevo interno. Ese fue el mensaje. Nunca vetamos al doctor Narro. Yo admiro mucho la rectoría que ha hecho, ha sido espléndida y deja una universidad fuerte y en paz.