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El gobierno engaña con el caso Ayotzinapa: padres de víctimas

Alonso Urrutia

Abel Barrera, Alba Teresa Estrada, José Joaquín Flores, Jaime García y María Concepción, entre los participantes en la mesa redonda ■ Foto Carlos Ramos Mamahua

Con un auditorio lleno en el Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), doctores y especialistas escucharon testimonios en vivo de los padres de los normalistas desaparecidos de Ayotzinapa. “Nos quieren engañar con que a nuestros hijos ya los asesinaron, ya los quemaron. Tres veces nos los han matado, pero ellos están vivos”, afirmó María Concepción Tlatempa, madre de Jesús Giovani Ramírez, uno de los 43 estudiantes de los que no se sabe nada desde el pasado 26 de septiembre.
Su intervención fue breve, pero argumentó cuales serían las razones de las “mentiras gubernamentales” en torno al desenlace de aquella noche del 26 de septiembre en Iguala: “A las autoridades les urge cerrar el caso para que la gente se ponga en contra de los padres afectados”. Su pretensión, subrayó, es desmoralizar la causa, que reclama la aparición con vida de los jóvenes.
Convocado por doctores e investigadores del IIS de la UNAM, el encuentro compaginó el testimonio vivo y el análisis. José Joaquín Flores, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco, expresó que, en medio de la desgracia, el movimiento surgido ha permitido a la sociedad mexicana dimensionar el problema de los 26 mil desaparecidos en México, “la tragedia más grande del país”.
Abel Barrera, del Centro de Derechos Humanos Tlachinollan, de Guerrero, ponderó la lucha de los padres de los normalistas por que aparezcan con vida sus hijos, ya que “en México pelear por la justicia implica poner en riesgo la vida. En nuestro país eso es lo más cruento para quienes defendemos los derechos humanos y obviamente las víctimas que están en el límite de la tolerancia, al no encontrar respuestas eficaces de las autoridades encargadas de investigar”.
En esta amalgama de participantes en el encuentro –familiares de las víctimas e investigadores que auspiciaron el encuentro–, la doctora Elba Teresa Estrada, especialista de la UNAM, aludió al decálogo del presidente Enrique Peña Nieto. Con tres palabras deshizo los alcances de éste: “Superfluo, centralista y autoritario”.
Luego aludió al papel del Ejército en la desaparición de los normalistas. Su actuación, abundó, debería investigarse, no sólo por la evidente omisión de quienes estaban en la base militar. Si bien dijo que no había ningún indicio que en esta ocasión lo acreditara, recordó que el Ejército ha tenido históricamente un papel central en la desaparición de personas en esa entidad, razón por la cual, a manera de hipótesis, al menos debería analizarse esa posibilidad.
Otro familiar de un desaparecido, Jaime Arzate, narró las búsquedas realizadas en los alrededores de Iguala para encontrar a los normalistas. Explicó que la lucha no ha sido nada fácil por el desgaste que han implicado, durante dos meses, las “mentiras del gobierno, no comer, no dormir y enfrentar las malas interpretaciones de los medios de información sobre el movimiento”.
La búsqueda ha sido un esfuerzo efectuado sin apoyo real del gobierno federal, reproche que fue compartido por Barrera, quien detalló que no ha habido realmente una pretensión de las autoridades de encontrar con vida a los alumnos.
En este peculiar encuentro de padres de víctimas e investigadores se saturó el auditorio, y los especialistas externaron sus preocupaciones por el futuro del país en un entorno de penetración de las instituciones por el crimen organizado, o los empeños frustrados de los ciudadanos en Guerrero, mientras la impunidad es el signo que acompaña a los desaparecidos en todo el país.
Integrantes del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, investigadores y especialistas señalaron que la reacción social debe ir más allá de la protesta callejera y expresarse en foros de análisis e iniciativas sociales tendientes a cambiar la situación.

JSL
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