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El joven Marco fue torturado y drogado, acusan sus familiares

“Queremos que nos digan qué le hicieron, saber por qué nos lo regresaron así”, señala Magnolia, media hermana de Marco Antonio. Foto 'La Jornada'

Sanjuana Martínez / especial para La Jornada 

“Pronto vas a regresar de donde estás”, le dice Magnolia a su medio hermano Marco Antonio Sánchez Flores, de 17 años, internado en el Instituto Nacional de Pediatría, donde se recupera de las secuelas de la desaparición forzada que sufrió durante cinco días por parte de policías de la Secretaría de Seguridad Pública de Ciudad de México.

“A mi hermano no sólo lo torturaron, sino también lo drogaron. Le metieron varias sustancias: metanfetaminas, taurina, una más que va en el solvente, además algo que traen los cigarros y otras drogas que le dieron ingeridas, porque no tiene piquetes de aguja”, dice en entrevista con La Jornada.

Su padre, Marco Antonio Sánchez, ha pasado las noches con él en el hospital y afirma que desde ayer ya ingiere alimento y se comunica: “Papá, quiero ver a mi perro Pancho”, cuenta que le dijo de inmediato. Y añade: “Mi hijo fue torturado y narcotizado, todavía está reponiéndose. Ya me reconoce, me dice Papá y me da mis besos”, dice en entrevista.

El 23 de enero, mientras Marco Antonio, estudiante de la Preparatoria número 8 de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), tomaba fotos cerca de la estación del Metrobús El Rosario, fue perseguido, detenido y desaparecido, según testimonio de uno de sus compañeros que alcanzó a tomarle una foto, algo que después representó una prueba de su presunta desaparición forzada.

La presión y movilización social logró la recuperación de Marco Antonio, quien apareció deambulando en el fraccionamiento Álamos del municipio mexiquense de Melchor Ocampo, cinco días después.

“Su mamá le ha escuchado balbucear que fueron los policías quienes lo torturaron y lo intoxicaron; es obvio. Seguramente después de madrearlo lo drogaron y dijeron ‘que se lo cargue la fregada’, pero gracias a Dios le ayudó la condición física que tiene por el deporte que siempre ha practicado”, señala.

Cuadro clínico revelador

Después de su localización, las autoridades capitalinas lo trasladaron al Hospital Psiquiátrico Infantil, como una estrategia para desacreditarlo, pero ahí sólo estuvo unas horas y fue trasladado al Instituto Nacional de Pediatría, donde recientemente le realizaron una resonancia magnética, que ofreció información importante.

“Le metieron una dosis muy fuerte de drogas, porque la inflamación en el cerebro no ha bajado. Al principio que lo internaron tuvo fiebre y convulsiones, todo producto de la desintoxicación, pero afortunadamente ya está mejor”, dice su media hermana Magnolia, quien apenas ayer platicó con él.

Comenta que aún hay lagunas en la cuestión de los tiempos y la ropa diferente que traía al desaparecer y la que usaba cuando fue encontrado. Explica que un nuevo video demuestra que no estaba golpeado cuando andaba en Tlalnepantla: “¿Cómo le cambiaron la ropa, cómo aparece golpeado y sin un tenis?”

Afirma que aún no está bien y que de repente canta en inglés: “Ayer que lo puede escuchar me dio mucha tristeza. Lo que sí es cierto es que se avienta una canción completa en inglés; él habla muy bien ese idioma, daba clases a niños ahí por la casa. Y ahora le canta a las enfermeras. Ahora ya come y duerme mucho. Espero que pronto Marco Antonio pueda dar una declaración completa de lo que le hicieron”.

Añade: “Queremos que las autoridades detengan la campaña de desprestigio contra Marco Antonio y qué nos digan qué le hicieron, queremos saber por qué nos lo regresaron así, que se castigue a los culpables. Pedimos justicia”.

Tortura y desaparición

La Jornada ha tenido acceso al expediente judicial. El abogado del estudiante Marco Antonio, Simón Hernández, del Instituto de Justicia Procesal Penal, afirma en entrevista que en lo que considera una “desaparición forzada “participan elementos de la policía de Ciudad de México y Tlalnepantla.

“No está muy claro por qué aparece en Tlalnepantla; lo que sí sabemos es que quedó bajo custodia de agentes del Estado. Y lo más grave es que ninguna de las autoridades registró que lo tuvieron detenido. Si no existiera el testimonio de su amigo y el registro de video en el juzgado de Tlalnepantla, en realidad jamás hubieran reconocido que estuvo en custodia del Estado. Tenemos estas evidencias de su participación”.

Hernández interpuso el amparo por el delito de desaparición forzada, con el número 102/2018-5, y dice que la práctica de varios estudios toxicológicos de orina y sangre ofrecieron un diagnóstico integral: “Este es el elemento de carácter técnico que puede establecer que esas afectaciones que sufre se dieron en el periodo en el que fue detenido y desaparecido por los policías2.

Añade: “Cuando fue detenido, el martes, él tenía una condición normal como cualquier adolescente, y cuando apareció tenía graves afectaciones a su integridad física y personal. Y la Procuraduría General de Justicia capitalina tendrá que dar una explicación de por qué se encuentra en esta situación después de haber estado en custodia de agentes de Seguridad Pública”.

Agrega que los hechos que conocen hasta ahora les proporciona la idea de que Marco Antonio sufrió tortura, que confirmará el Protocolo de Estambul: “Hay muchos indicios razonables de que esto tiene como origen la participación de agentes del Estado. Y aquí intervienen también los mandos, sea por acción directa o por omisión. Exigimos que se investigue y el caso no se delimite a los responsables materiales y directos”.

El litigante condena la desinformación, manipulación y difamación que las autoridades del Gobierno de Ciudad de México han hecho en torno al caso de Marco Antonio y la intencionalidad de apoyar a los policías implicados: “Un adolescente desaparece a manos de agentes del Estado y aparece con secuelas muy graves, y lejos de que se investigue, el discurso y la narrativa oficial están más enfocados en la vida y el ámbito privado de un adolescente. Él era un muchacho normal, pero el mensaje que mandan es que la responsabilidad en este tipo de casos es de las víctimas”.

La difamación

Indignado por la desinformación y difamación en torno a la vida de Marco Antonio, su papá Marco Antonio Sánchez considera que “no se vale” incriminar a un adolescente que ha sido víctima de desaparición forzada y tortura.

“Lo principal es seguir pidiendo justicia, que ya se dejen de chismes, que se investigue a los policías. Mi hijo es un muchacho normal, es deportista, no consumía drogas. Si ellos lo están incriminando, entonces para qué huyeron. El que nada debe, nada teme. Uno de ellos se fue a su pueblo en Guerrero, además ahora resulta que las cámaras de la patrulla no servían”.

Añade: “No queremos que lo sigan incriminando, queremos que nos lo curen para poder llevárnoslo ya. Y que se aplique la justicia. Esto que le hicieron no debe quedar impune”.

El padre condena la campaña de desinformación alentada por las propias autoridades del gobierno de Miguel Ángel Mancera, que grabó un video de los policías en las propias oficinas: “No se vale que lo incriminen. No viene al caso. Ya le hicieron un mal terrible y encima ahora que lo incriminen. Lo ideal era que hubieran detenido a los policías inmediatamente, pero salió Mancera defendiéndolos. ¿Dónde está su lógica?”

Agrega: “Así como nosotros conocemos a nuestro hijo, lo sano que era, Mancera debe conocer a sus policías. Mi hijo era normal, nomás que ahora lo han hecho famoso. Nosotros no lo buscamos, nosotros no les dijimos que se lo llevaran. Mi hijo Marco Antonio no existía más que para nosotros y nuestra comunidad, y ahora se ha hecho tan famoso que esperamos que después pueda ayudar a muchos jóvenes, para que no les suceda lo que a él le pasó”.

Comenta que Marco Antonio era un buen estudiante y excelente deportista, ya que corre, nada y es cinta negra de tae kwon do: “Me ha dicho que quiera volver a hacer deporte. Me sonríe y dice que quiere ir a correr. Gracias a Dios está vivo, lo recuperamos, ya veremos lo demás. La verdad pondrá a cada quien en su lugar”.

JSL
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