Dilma
Dinero: Echan a los perredistas de Miguel Hidalgo
9 junio, 2015
Protesta Toledo por obras de estacionamiento en Cerro del Fortín
9 junio, 2015

El PRD desestimó la profunda crisis en Guerrero y apostó a superar los tropezones

violencia desaparición propuesta de reparación enfrentamientos Cuajinicuilapa , pensiones ,

Arturo Cano

¿Confiaban realmente los perredistas en que conservarían –es un decir– el gobierno de Guerrero pese a los hechos de Iguala? No todos.
El aspirante puntero, Armando Ríos Piter, se bajó del barco pese a que “todas las encuestas” le daban un amplio margen sobre propios y extraños. Ríos Piter culpó de su decisión a Ángel Aguirre Rivero, quien había tenido que pedir licencia como gobernador tras la masacre de Iguala y la desaparición de 43 normalistas, pese a los sucesivos intentos de la cúpula del PRD y del gobierno federal por mantenerlo en el cargo.
En su renuncia, Ríos Piter –quien lo mismo brilló como panista que como priísta y perredista– dijo que prefería abandonar la carrera antes que pactar “con la corrupción y la impunidad”, esto es, reunirse con Aguirre Rivero, a quien sí buscó, aunque infructuosamente.
“Después del 7 de junio es cuando empieza el verdadero cambio”, precisó Ríos Piter a la revista Foreign Policy la víspera de las elecciones. Antes había desmontado su estructura electoral y dejado sueltos a sus operadores en todo el estado.

La “candidata ideal”
Despejado el camino, la corriente Nueva Izquierda del PRD encontró en la figura de Beatriz Mojica Morga a la candidata ideal (“joven, mujer, preparada”) para enfrentar al PRI.
Mojica Morga se había preparado para la tarea. Los reporteros que llegaron a cubrir la tragedia de los jóvenes víctimas de desaparición forzada se toparon con anuncios espectaculares con el rostro de la entonces secretaria de Desarrollo Social del gobierno aguirrista. La en ese momento funcionaria, por supuesto, había rechazado que ella hubiese mandado armar esa campaña publicitaria. La culpa era de una revista de nombre Mujer exitosa, que no había resistido su magnética personalidad y había decidido ponerla en la portada, con un sombrero de playa y la leyenda: “Las mujeres pueden gobernar”.
Originaria del municipio de Pungarabato, Mojica se presentaba como “fundadora del PRD”, lo que significa que comenzó su militancia a los 16 años de edad. Su experiencia electoral se reducía a una candidatura a la presidencia municipal de su lugar de nacimiento, donde fue derrotada.
El caso es que donde buena parte del país veía un estado ingobernable y una crisis profunda, la cúpula del PRD decidió que sólo había pequeños tropezones que se superarían con el tiempo.
No era la opinión general, claro. David Jiménez Rumbo, ex presidente estatal del PRD y jefe de una de las corrientes perredistas locales más importantes (Grupo Guerrero, herencia del asesinado ex secretario de Gobierno Armando Chavarría), prefirió ir de candidato plurinominal por Michoacán, aprovechando que nació en Arteaga, bastión de su paisano, el profesor Servando Gómez, La Tuta.
“Le dieron la candidatura porque no querían que le estorbara a Beatriz”, dice un dirigente priísta.
Fuera de Guerrero pocos conocían a Jiménez Rumbo. Se hizo célebre cuando, siendo dirigente estatal del PRD se lanzó contra las activistas que demandan la despenalización del aborto: “Están mal de la cabeza, nadie las quiere, nadie las pela, no tienen ni marido, nunca van a parir ni a abortar, porque ni marido tienen”, dijo a la agencia Quadratín.
Tras una torpe disculpa, continuó su carrera política.
Al comenzar 2015, ya fuera del gobierno estatal, Ángel Aguirre hizo publicar una fotografía en la que aparecía muy sonriente, flanqueado precisamente por Jiménez Rumbo y por su delfín Sofío Ramírez, senador, quien en el último trecho de la campaña tuvo un encuentro “casual” con Héctor Astudillo, sólo para después declarar abiertamente su respaldo al candidato del PRI.
Jiménez Rumbo apareció abrazado de Aguirre pese a que varias veces lo había señalado como responsable “por omisión” de los crímenes de Iguala.

“Esto aún no acaba”
La tarde de ayer la candidata Beatriz Mojica volvió a comparecer ante los medios de comunicación, sólo para decir que “esto no se acaba hasta que se acaba”. De modo que habrá que esperar los resultados finales.
Para completar el cuadro, la aspirante del PRD reiteró su demanda de que la Procuraduría General de la República investigue las amenazas y presiones que el crimen organizado ejerció en contra de sus candidatos y potenciales electores, sobre todo en las zonas rurales de la entidad. Una reiteración de lo dicho, en plena campaña, por el delegado del comité nacional del PRD, Guadalupe Acosta Naranjo, quien había denunciado que la delincuencia organizada “se alineó” con el PRI en la contienda.
El consuelo del PRD, declarativamente hablando, es la “recuperación” de la alcaldía de Acapulco. “Estamos muy contentos en el PRD-PT por el esfuerzo que han hecho nuestros candidatos, y particularmente aquí en la joya de la corona, Acapulco, que vamos a recuperar”, dijo Acosta Naranjo la noche del domingo.
Es una victoria limitada, porque el PRI se impuso en casi todos los distritos locales y federales del puerto. “Desde los tiempos de Rubén Figueroa no ganábamos seis de siete distritos locales”, dice, exultante, el todavía diputado federal Manuel Añorve, quien encabezó una revuelta de los priístas guerrerenses en contra de que su partido contendiera con un candidato externo.
A pesar de su felicidad de estas horas, los tricolores guerrerenses no olvidan que cuando la crisis por Ayotzinapa apretaba más fuerte trataron de imponerles a un candidato externo, e incluso se llegó a hablar de que la persona ideal era Javier Saldaña, rector de la Universidad Autónoma de Guerrero, cuyo nombre llegó a estar en el escritorio del dirigente nacional, César Camacho.
La iniciativa no prosperó y las campañas terminaron por dividir a dos viejos aliados. El rector se peleó “a muerte” con quien era su segundo a bordo antes de ser gobernador, Rogelio Ortega.
No tuvo tino en su apuesta el gobernador sustituto. Ni en otras cosas.
Mientras en Tlapa velaban al profesor Antonio Vivar Díaz, muerto por disparos de la Policía Federal en el contexto del boicot electoral del Movimiento Popular Guerrerense, el gobernador Ortega hizo publicar a plana entera en los diarios locales una felicitación a los guerrerenses por la jornada comicial. “Valió la pena la tolerancia extrema”, se autofelicitó el gobernador suplente, confrontado con Héctor Astudillo, virtual candidato ganador. “Se la tiene jurada”, dice un dirigente del PRI, quien afirma que Ortega cedió a las presiones de los chuchos del PRD y apoyó “con todo” a la candidata Mojica.
Otro con mal tino político es Rubén Figueroa Smutny, tercero en la línea de la dinastía caciquil, quien durante la campaña afirmó que el virtual ganador de la contienda era simplemente “un títere” del beltronista Añorve.
Mientras cantan victoria, los priístas de Guerrero juran que, ahora sí, “políticamente se acabaron los Figueroa”.

JSL
JSL