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Elude la CFE pagar indemnización a joven electrocutado

Un trabajador de la CFE realiza trabajos de reparación, en imagen de archivo. Foto: ‘La Jornada’

Patricia Muñoz Ríos

Lo quemó un cable de alta tensión que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) dejó sin aislar correctamente y pendía de un poste; la descarga lo puso al borde de la muerte, generándole quemaduras de segundo y tercer grados en 50 por ciento del cuerpo; y lo ha llevado a una cadena de 20 cirugías y a procesos médicos dolorosos, y muy costosos. Michel Guasque Orozco es el nombre del joven de 19 años que sufre esta tragedia.

Es víctima también de la indiferencia de la CFE –cuyo director general es Jaime Francisco Hérnandez Martínez–, la cual hasta el momento ha eludido su responsabilidad en este caso, provocado por la negligencia y omisión de la empresa en el cumplimiento de las normas oficiales en la materia.

En toda la capital de la República hay alambres sueltos, malas conexiones, registros abiertos y mal asegurados, que están llenos de líneas de alta, baja y media tensión; los postes están atiborrados de cables; todo ello es responsabilidad ahora, de esta empresa pública, que ha dejado caer el servicio y con ello ha convertido esta zona en una trampa mortal para los ciudadanos, señala Michel desde su cuarto, donde se encuentra aún en tratamientos médicos.

Sentado en un sillón, con una bata médica, vendado de varias partes del cuerpo, con los brazos abiertos descansando sobre cojines, y recuperándose de la última cirugía, ofrece una entrevista a este medio en la que señala que primero fue atendido en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y posteriormente fue trasladado al Centro Nacional de Investigación y Atención a Quemados (Ceniaq) del Instituto Nacional de Rehabilitación, donde de 12 personas que había en el área donde él se encontraba, 10 casos eran de quemados por electrocución.

Incluso una de las pacientes en el Ceniaq era una joven que cayó en un registro de la CFE que estaba mal cerrado y se ­electrocutó.

El caso de Michel Guasque se remite al pasado 23 de junio, cuando estaba en una reunión en el departamento de unos amigos. Salió a fumar junto con otras personas al balcón y de manera intempestiva, sin siquiera tocar el cable que colgaba del poste de luz, éste hizo un “arco eléctrico”, también conocido como “arco voltaico” con su brazo derecho y le incendió la ropa y el cuerpo, con una descarga de 23 kilovoltios.

Es decir, ni siquiera tocó el cable, pero éste se encontraba a 70 centímetros del balcón., eran de alta tensión y se encontraban sin recubrimiento que evitara descargas. Al otro día de la tragedia, cuando Michel se debatía por vivir, la CFE quiso borrar las evidencias, envió personal que quitó el cable, lo aisló, no sabían que ya un notario había dado fe de cómo se encontraba esta línea eléctrica, como pendía peligrosamente del poste de luz y la distancia a que se encontraba del balcón, factores que provocaron la descarga eléctrica en el joven.

A pesar de las evidencias, la CFE no ha querido reconocer su responsabilidad, por lo que la familia Guasque ha presentado denuncias. La primera, el 12 de septiembre de 2017, ante la Procuraduría General de la República (PGR), fue presentada por Raúl Rubén Guasque, padre de Michel, contra la empresa y el personal dependiente de la misma, encargado del estado y situación, mantenimiento y supervisión de los cables de suministro de energía eléctrica en Ciudad de México. A la fecha, sólo unos abogados de la empresa le dijeron a la familia que “tenían que demostrar que la empresa había sido la responsable del accidente” y sin más se fueron.

El 6 de noviembre, la familia presentó otra denuncia, ahora ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), contra la CFE y su director, la superintendencia de zona de distribución de Benito Juárez, entre otros, en la que plantean las múltiples afectaciones físicas, emocionales, morales que ha tenido la víctima, la cual no sólo ha sufrido una veintena de cirugías sumamente dolorosas y de alto riesgo –en la última le separaron la mandíbula que le quedó pegada al pecho–, sino que también han significado un daño patrimonial para él y sus padres.

Michel Guasque y su familia demandan justicia, que la CFE asuma que su responsabilidad civil y patrimonial que tiene en este asunto; el pago de una indemnización integral a las víctimas directas e indirectas; así como reparación del daño moral. Ello porque, además del sufrimiento de la víctima, han tenido que pagar costosas cuentas hospitalarias, medicamentos, equipo y el joven tendrá que seguir en tratamientos caros por mucho tiempo más.

 

JSL
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