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En el Altiplano desconectaron los sensores: funcionarios

Altiplano

Por Gustavo Castillo García, enviado

Hace seis meses las autoridades penitenciarias ya no permitieron la presencia de los militares en el interior del Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) número 1 del Altiplano, de donde se fugó Joaquín El Chapo Guzmán.

Los soldados han tenido que permanecer fuera de las instalaciones y el día en que se evadió el líder delcártel de Sinaloa tampoco se les permitió ingresar, revelaron integrantes del octavo Regimiento Mecanizado, que se localiza a 500 metros de este centro penitenciario.

La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) tiene informes que señalan que las autoridades cancelarias apagaron las alarmas de vibración subterránea que advertían de movimientos de tierra y posibles excavaciones que pusieran en riesgo la seguridad penitenciaria.

Guzmán Loera estaba asignado al área de tratamientos especiales, sitio en el que los reos tienen restringida su relación con otros internos, solamente pueden salir a un patio de tres por tres metros una hora al día y solos.

Sin embargo, el líder del cártel de Sinaloa recibió durante los casi 17 meses (510 días) que pasó preso un total de 500 visitas que incluían a dos de sus abogados, compañeras sentimentales y familiares en el área de locutorios, visita familiar o visita íntima, por lo que su tiempo en la celda era prácticamente durante las noches.

Para recorrer los pasillos desde su celda hasta los puntos de contacto con visitas o familiares tardaba entre 15 y 25 minutos y allí podía permanecer durante varias horas, con lo cual se reducía su permanencia en la celda de doble puerta y cerrojo electrónico.

Ante el número de visitas, dos de los abogados que defendían a Guzmán Loera ya comparecieron ante la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (Seido), y el Ministerio Público Federal irá citando a cada una de las personas que visitaron al prófugo, quien llegó a ser considerado el narcotraficante más poderoso del mundo.

A esa situación se sumaron las obras de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) que abarcan gran parte del acceso principal del Cefereso número 1, la escuela de policía y algunas zonas del perímetro de la prisión.

La Conagua está abriendo grandes zanjas para colocar los tubos que sumistrarán agua potable al Distrito Federal desde el río Lerma. Estas excavaciones, señalaron las autoridades consultadas, generaron que las alertas terrestres se encendieran en diversas ocasiones, lo que provocó el desplazamiento de personal de seguridad en áreas que no tenían ningún conflicto y se determinó suspender el sistema.

En meses recientes se agregó la decisión de las autoridades del Cefereso número 1, de sacar a los militares del centro penitenciario, de tal manera que la noche que se fugó Guzmán Loera también se obstaculizó que los soldados apoyaran las labores de seguridad dentro de la prisión, refirieron mandos de la Sedena emplazados en Toluca y del octavo Regimiento Mecanizado.

La custodia de las inmediaciones en la cárcel conocida como Almoloya está en manos de la Policía Federal.

Durante un recorrido por la bodega y parte del túnel por el que escapó Joaquín El Chapo Guzmán se pudo apreciar que el pasadizo se fue abriendo con los rotomartillos que se empotraron en los costados del túnel.

Los peritos de la PGR continúan sus labores de recolección de evidencias y el análisis de los elementos encontrados para identificar a los constructores del pasadizo y a los proveedores de maquinaria y equipo.