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En Michoacán ya no hay violencia, sino “conflictividad social”, según Castillo

Enrique Méndez

Comparecencia de Alfredo Castillo Cervantes ante la Comisión Permanente, en la que legisladores lo llamaron virrey ■ Foto María Meléndrez Parada

El comisionado para la Seguridad y el Desarrollo Integral de Michoacán, Alfredo Castillo Cervantes, afirmó que en ese estado ya no hay violencia, sino “conflictividad social”, y se ha logrado una normalidad que permite a las personas, sostuvo, asistir a conciertos a medianoche.
Según Castillo, la “conflictividad social” en Michoacán se reduce a que ésta “puede ser el vecino que estaciona su vehículo y estorba la salida del de al lado. Si saca el coche y le pega, constituye el delito de daño en propiedad ajena. O si hay una persona que corta ramas y caen en la casa de al lado, también”.
En una reunión de trabajo con senadores y diputados que forman parte de la Comisión Permanente, insistió en que “no hay un solo indicio” para señalar que las fuerzas armadas dispararon contra civiles en Apatzingán. “No quisiera hablar de un tema de masacre, porque podría remitirme al pasado para decir en dónde sí y en dónde está documentado”.
Ante las críticas por sus excesos en el uso de la fuerza pública, atribuyó al Partido Acción Nacional (PAN) la escalada de violencia en el sexenio anterior. Esa declaración derivó en un agrio intercambio entre el funcionario y los legisladores, que lo llamaron “virrey” y lo acusaron de actuar sin sustento legal.
Los panistas, dijo Castillo al diputado Carlos Alberto García (PAN), cometieron el error de anunciar la muerte de Nazario Moreno, El Chayo, porque ello “desencadenó la violencia, porque les dio más fuerza a los mal llamados Caballeros templarios y el sentimiento de impunidad para seguir actuando.
“Y lo demás son las consecuencias. Ustedes declararon muerto al principal líder templario, que se llama Nazario Moreno y que, la señora senadora que está a su lado no me dejará mentir, era el verdadero líder del cártel”.
En la curul a la izquierda de García estaba Luisa María Calderón, senadora por Michoacán. La hermana del ex presidente Felipe Calderón –quien declaró la guerra a la delincuencia precisamente en ese estado– quiso intervenir para responder a Castillo.
La presidenta de la Primera Comisión, ante la que compareció Castillo, Aleyda Alavez Ruiz (PRD), buscó dar la palabra a la llamada Cocoa, pero el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el propio comisionado se negaron. La perredista argumentó que Castillo había aludido a la senadora panista y ello justificaba su participación.
Castillo respondió a la diputada: “¿Entonces puedo aludir a ocho diputados del PRI para que puedan hablar?”
–Si usted alude a los legisladores, me va a poner en la obligación de darles la palabra –le reviró.
Los panistas exigieron que retirara la alusión a la hermana de Calderón, pero el funcionario se negó y se ufanó de que, a diferencia de los panistas, él en dos semanas tenía claro que Nazario Moreno “era el verdadero virrey y en ese sentido tenía el control absoluto del estado”.
Lilia Aguilar Gil (PT) sostuvo que Castillo se comporta como “virrey de Michoacán”, y que la demanda generalizada de los michoacanos es “su pronta salida” de la entidad, e hizo referencia a una protesta a las afueras de la Cámara –que fue reforzada en su seguridad para la comparecencia–, encabezada por Guillermo Valencia, ex alcalde de Tepalcatepec, destituido por presuntos vínculos con Servando Gómez, La Tuta.
Los panistas reprocharon que Castillo utilizó a las autodefensas y luego los encarceló, como al doctor José Luis Mireles. El funcionario exclamó: “No necesitamos caudillos ni a alguien que diga que va a dar la seguridad; para eso deben existir las instituciones”.

JSL
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