avion
“Impacto” durante el vuelo puede explicar caída del avión en Egipto: Metrojet
2 noviembre, 2015
Para detener pérdidas, el régimen fiscal de Pemex debe parecerse al de otras petroleras
2 noviembre, 2015

Familia veracruzana pagó rescate por un hijo y perdió a dos de sus miembros

secuestro libertad

José Antonio Román

En unas horas, la familia Quevedo Orozco, originaria de Medellín, en la zona metropolitana de Veracruz, perdió a dos de sus hijos: Gerson, de 19 años edad, secuestrado y hasta ahora con paradero desconocido pese al pago del rescate, y Alan Enrique, acribillado esa noche del 15 de marzo de 2014, junto con su cuñado Miguel Caldelas, joven deportista y próspero empresario, quienes habían salido en búsqueda de su familiar plagiado.

Desde ese día, los esposos Maricela Orozco y Gerson Quevedo viven un calvario que parece no tener fin, entre el enorme dolor de la pérdida de su hijo menor y su yerno, y la búsqueda permanente e infructuosa para localizar al mayor de ellos.

La señora Maricela Orozco señala que pese a la detención de uno de los presuntos plagiarios –quien ha dado nombres y pistas suficientes– y las evidencias de un delincuente muerto en un enfrentamiento, la investigación policiaca no avanza. Asegura que hay ‘‘complicidad’’ de las autoridades estatales con los secuestradores.

El matrimonio y su única hija, Margarita, de 25 años de edad, tuvieron que huir de Veracruz; perdieron el negocio familiar de camiones de volteo y actualmente rentan un departamento modesto en la capital del país. Hoy dedican su tiempo a la búsqueda de su hijo y a asesorar a familias que viven la tragedia de un hijo asesinado o desaparecido. Han recibido el cobijo y apoyo de la organización Familiares en Búsqueda, pero el consuelo de hallar a su hijo no llega.

En entrevista, la señora Orozco narra que desde esa noche ya no durmió en su casa. Custodiada por elementos policiacos regresó sólo a sacar algunas cosas, y el primero de esos meses lo pasó en casas de familiares. Pero al ponerlos también en riesgo decidió trasladarse a la ciudad de México, como una más de los 280 mil desplazados internos que se estima ha dejado la violencia en el país.

En este tiempo, le han abierto y robado su casa. Y aunque también dice haber presentado su denuncia ante la Procuraduría General de la República, asegura que no hay un solo mes, durante todo este tiempo, que no haya regresado a Veracruz para preguntar por su hijo y las investigaciones.

La respuesta es siempre la misma: ‘‘No hay nada’’, dice, con un rostro de rabia y dolor cuando recuerda que se cumplirán en breve 20 meses sin sus hijos y su yerno.

Relata que la mañana de ese 15 de marzo, Gerson salió a comprar algunas cosas al Oxxo de la unidad donde vivían, en la colonia Arboledas San Ramón. Ante su tardanza, le marcaron a su celular sin tener respuesta. Poco después, los plagiarios se pusieron en contacto con su hija Margarita para exigir el rescate. Junto con su pareja, Miguel Caldelas, tenían varios tráileres en un negocio que, aunque pequeño, iba en ascenso.

A mediodía pagaron 50 mil pesos y una cadena de oro. La exigencia era 80 mil. Con las primeras preguntas en la colonia descubrieron que un ‘‘amigo’’ de Gerson había ayudado a los plagiarios. El matrimonio decidió trasladarse al sitio donde dejarían en libertad a Gerson. En casa se quedaron su hija Margarita, su hijo Alan Enrique y su yerno Miguel. Pero con la llegada de un amigo que ‘‘sabía’’ dónde estaba Gerson salieron en su búsqueda.

Pero tampoco regresarían. En el camino, en la misma colonia, fueron acribillados.