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Gordillo reaparece hoy en público, en pos de AMLO y la “recuperación” del SNTE

La profesora Elba Esther Gordillo, reaparecerá este lunes en público tras su arresto en 2013. Foto: Cuartoscuro / Archivo

Arturo Cano

Las fiestas eran memorables. Fuera el cumpleaños de su madre o el suyo, Elba Esther Gordillo nunca reparó en gastos a la hora de festejar. Hace 10 años, la pachanga fue el Día de San Valentín, y la profesora se dio el lujo de acompañar la invitación con una de sus frases favoritas: “No hay mayor placer que el de encontrar un viejo amigo, salvo el de hacer uno nuevo”.

La cita de Rudyard Kipling convocaba los amigos a celebrar a la dirigente, que entonces disfrutaba las mieles del poder al lado de su aliado Felipe Calderón.

Libre ya de los cargos mal armados por el gobierno de Enrique Peña Nieto, la profesora Gordillo reaparece este lunes en público, en busca de un nuevo amigo en la persona del presidente electo, y en su camino hacia la “recuperación” de “la niña de mis ojos”, es decir, del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

El 6 de febrero de 2008, a pesar de que Gordillo no estuvo en México, maestros de la sección 36 del SNTE festejaron su cumpleaños, con un invitado de lujo: el gobernador Enrique Peña Nieto.

Para halagar a la jefa, los dirigentes habían decidido que el Día de la Unidad Sindical coincidiera con su cumpleaños.

“El SNTE no tiene dueño”, dijo frente a Peña el orador principal, Rafael Ochoa Guzmán, entonces secretario general del sindicato y hoy figura de las Redes Sociales Progresistas, el nombre con el cual los elbistas bautizaron su apuesta electoral por Andrés Manuel López Obrador.

Con variantes de esa expresión es que tratan de defenderse ahora Juan Díaz de la Torre y su “burbuja”, guardianes del legado de la maestra o “traidores”, como les llaman los fieles a Gordillo.

Los “traidores” y la familia

Desde que se dio a conocer la libertad de Gordillo, en la cúpula del SNTE están al borde de un ataque de nervios: no se preguntan si la habrá, sino cuál será la ruta de la confrontación y, sobre todo, cuál será la postura del gobierno que asume el primero de diciembre frente a un eventual choque de trenes en el gremio magisterial.

Una intervención firme del nuevo gobierno, piensan en la “burbuja” del SNTE, evitaría que Gordillo y sus fieles, ahora desdoblados en la agrupación Maestros por México siguieran con su intento –ahora sólo dibujado por la vía jurídica– de retomar el control del gremio.

Díaz de la Torre y su grupo siguen cada paso de los elbistas duros, por así llamarlos, capitaneados por Fernando González, yerno de la profesora, y por el veracruzano Ochoa.

Desde que se perfilaba el triunfo de López Obrador, mediante ­mensajes en las redes y de manera directa –pues eran lo mismo ape­nas ayer–, los blancos de las amenazas han sido Luis Castro Obregón, presidente del partido creado por Gordillo, Nueva Alianza (Panal), y Díaz de la Torre, segundo de a bordo al momento de su aprehensión. “Los vamos a meter a la cárcel, ha sido el persistente mensaje”.

Acusado de “traición”, Díaz de la Torre rechazó una y otra vez los consejos de algunos miembros de su “burbuja” –los que remplazaron a los favoritos de la maestra en el reparto de cargos y negocios–, quienes le recomendaban un deslinde duro, tal como el que Gordillo hizo, muchos años atrás, respecto de su mentor Carlos Jonguitud.

No sólo eso. La mayor parte del tiempo que Gordillo permaneció en su prisión hospitalaria, el SNTE pagó parte de los gastos de la defensa, así como los honorarios de su médico y de su cocinero personal.

Claro, mientras eso ocurría, la “burbuja” de Díaz de la Torre se iba haciendo de los cargos y los negocios que antes eran sólo del primer círculo de la ex dirigente.

“¡Tienen que devolver lo que es de la familia!”, se exasperaba Gordillo en su prisión hospitalaria, cuando le iban a contar los movimientos en el SNTE y el Panal.

Reacomodos y bajas sensibles

No es que hubiese “nuevos dueños” del sindicato, porque la mayor parte de los líderes nacionales si­guió ahí, aunque ciertamente hubo reacomodos fundados en la cercanía con Díaz de la Torre (sólo se registraron bajas sensibles en el ejército de asesores externos que tenía la profesora).

Con Gordillo en libertad, por ejemplo, la encargada de “pasar la charola” con los gobernadores para, digamos, la prestación de servicios electorales, era su hija menor, Mónica Arriola, ya fallecida. Con Díaz de la Torre ese papel pasó a manos de Matías Nazario, hombre de su confianza desde que le ayudó a desmantelar las protestas de los docentes de Morelos hace una década.

Para otros, sin embargo, el sol ya brillaba desde antes.

En 2008, año en que Gordillo invitaba a su fiesta con una cita de Kipling, Bernardo Quezada y su familia completaban la compra de 11 departamentos en Miami, una ganga de 8 millones de dólares, apenas un pelo en la riqueza de un grupo que ha figurado en la lista de las 100 fortunas más grandes del país.

Quizá el líder de los trabajadores del Politécnico sea el más exitoso como empresario, pero no es de ninguna manera el único que ha hecho fortuna gracias al SNTE. La maestra cayó en desgracia, pero eso sólo propició una nueva forma de repartir el pastel.

La batalla que viene

Resuelta la candidatura de José Antonio Meade –y tal vez en previsión de la derrota–, Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, ordenó al SNTE adelantar la renovación de su dirigencia. El cambio debía ocurrir el próximo octubre, cuando vencía el plazo para el que fue electa Gordillo.

Esa prisa impuesta desde Bucareli es una de las armas que empleará en su batalla jurídica, que no será el único frente.

En la víspera del congreso en el que Díaz de la Torre fue electo presidente del sindicato, grupos de profesores presentaron solicitudes de amparo –casualmente el 6 de febrero– en varias partes del país. El argumento es que la representante legal del SNTE era Elba Esther y que, en consecuencia, todos los actos de la nueva dirección, incluyendo la convocatoria a un congreso nacional, carecían de validez.

Mientras avanzan en el terreno legal, los elbistas trabajan en otros frentes. En las redes sociales lanzaron una campaña para anunciar el retorno de Gordillo.

El viernes 10 de agosto comenzó a circular un video con una estética propia del maoísmo: fondo con tonos rojos, el rostro de Gordillo en las nubes en medio de banderas del SNTE y leyenda: “Bienvenida a casa”.

Mientras corren las imágenes, sueltan dos mensajes: uno, que Juan Díaz “nos traicionó… Lo mejor es que se retire del SNTE. No es venganza, es justicia”; y dos, con copia al nuevo gobierno, que Elba Esther “encabezará la consulta” de la reforma educativa.

El SNTE no se quedó atrás. Los secretarios generales de las secciones aparecieron en videos difun­didos en las redes para presumir los “logros” del sindicato. De paso, los mensajes videograbados los comprometieron con Díaz, por si acaso andaban con la tentación de atender a los enviados de la ­maestra.

Consigna robada

Paralelamente, su brazo político, el Panal, se lanzó al ruedo a pesar de que está a un tris de perder el registro. “Nueva Alianza vive, la lucha sigue”, dijo en sus redes, robando una consigna a la disidencia magisterial.

En otro de sus cumpleaños, po­cos días antes de ser detenida, Elba Esther Gordillo hizo un discurso que sus seguidores recuerdan de manera especial, porque en la pieza escribió su epitafio: “Aquí yace una guerrera, como guerrera murió”, expresó.

De las jugadas de estos días depende cómo celebrará su cumpleaños el 6 de febrero de 2019.

JSL
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