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Jornada violenta en Chilpancingo deja una patrulla quemada y otra destruida

Sergio Ocampo y Rubicela Morelos

Una patrulla estatal arde frente a la sede del Poder Judicial en la capital guerrerense ■ Foto Rubicela Morelos

Chilpancingo, Gro. Durante otro día de protestas por el caso Ayotzinapa, integrantes de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (Ceteg), alumnos de la normal rural y padres de familia quemaron una patrulla de la policía del estado y destruyeron otra.
Además, destrozaron las ventanas de los juzgados primero y séptimo de distrito del Poder Judicial de la Federación (PJF), en protesta porque no fueron recibidos en audiencia para manifestar su rechazo a la actitud ‘‘parcial’’ que ha tenido las autoridades de dicho poder al negar la orden de aprehensión contra el ex alcalde de Iguala José Luis Abarca y su esposa, María de los Ángeles Pineda.
Alrededor de las 14 horas de ayer, los contingentes llegaron a los juzgados mencionados. Ahí permanecieron hora y media pidiendo que funcionarios del PJF los recibieran en audiencia, pero en vez de atenderlos les cerraron las puertas. En seguida salió una decena de policías estatales armados para resguardar las instalaciones e impedir que los manifestantes entraran. Esto provocó el enojo de los paterfamilias, quienes insistieron en que lo único que querían decir a los funcionarios es que dejen de ser ‘‘parciales’’ y emitan lo más pronto posible una orden de aprehensión en contra de la llamada pareja imperial por el delito de desaparición forzada.
A través de un equipo de sonido que trasladaban en un vehículo, los inconformes exigieron a los uniformados que se retiraran. Les gritaron que ‘‘fueron policías municipales, presuntamente con apoyo de estatales, federales y hasta elementos del Ejército’’, los que detuvieron y desaparecieron a sus 43 hijos y compañeros. Ante las advertencias de que los quitarían a empujones, los policías estatales se retiraron
A las 15:30 los padres de familia se apostaron frente a la entrada de los juzgados y exigieron ser recibidos; ofrecieron que sólo entraría una comisión; sin embargo, a esa hora el edificio casi estaba vacío, pues la mayoría de los empleados salieron por la puerta trasera.
Al filo de las 15:45, cuando los padres de los normalistas habían anunciado su retirada ante la negativa a ser recibidos en audiencia, un grupo de jóvenes –entre normalistas, maestros, y también algunos familiares de los desaparecidos–, utilizando palos y piedras, comenzaron a destrozar dos patrullas estacionadas frente a las instalaciones.
A la primera, uno de los jóvenes atacantes le lanzó gasolina y luego le aventó una mechón con lumbre. Enseguida el vehículo comenzó a incendiarse. A la otra la destrozaron. En esos instantes, como a las 15:48, algunos manifestantes advirtieron que ‘‘venían los antimotines, que se fueran’’. Los uniformados llegaron por la calle 5 de mayo, por lo que los inconformes se retiraron por esa misma calle hacia el sur de la ciudad.
Pero antes de irse algunos normalistas y maestros lanzaron tres cohetones a los uniformados, mismos que estremecieron las instalaciones del PJF. Los policías antimotines trataron de correr tras los manifestantes, pero éstos se trasladaron hacia el plantón que tienen en el zócalo de Chilpancingo. Los fueron correteando hasta la calle Abasolo, pero los normalistas, padres de familia y ceteguistas se resguardaron en el plantón y ahí permanecieron en espera de su próxima protesta.

JSL
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