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No es necesario dejar la carne roja: expertos universitarios

carne

"Ya era hora de ver las cosas como son. Hace años que se sabe que el consumo excesivo de carne es sumamente perjudicial para la salud", dijo Bardot. Foto Reuters

Emir Olivares Alonso y Arturo Sánchez Jiménez

Luego de que esta semana la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que comer carne procesada puede causar cáncer y que el consumo de carnes rojas sin procesar también está relacionado con el padecimiento y recomendó reducir el consumo de estos alimentos, nutriólogos universitarios consultados al respecto indicaron que lo adecuado sería comer como máximo dos porciones de carne roja sin procesar a la semana y limitar el consumo de alimentos industrializados.

Los mexicanos consumimos muchas carnes y para muchos, si deciden disminuir su consumo, será difícil lograrlo, dijo Grisell Paniagua, experta de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En su opinión, no necesariamente hay que pensar en abandonar la ingesta de carne. Hay que incluir todos los grupos de alimentos en la dieta. Una parte son los de origen animal. El cuerpo los usa para construir tejidos y en funciones inmunológicas y hormonales. Contienen proteína de alto valor, con ocho aminoácidos. Esta también se puede obtener con una dieta basada en vegetales si se combinan cereales, como el arroz, y fuentes de proteína, como los frijoles.

La porción de carne que recomienda es del tamaño de la palma de la mano, o sea, unos 90 gramos, un par de veces a la semana. Para obtener los nutrimientos que dan los productos de origen animal también podemos incluir pollo, pescado, huevo y queso.

La nutrióloga encargada de la cliníca de control de peso de la Dirección General de Actividades Deportivas de la UNAM indicó que, además de reducir el consumo de carne, es recomendable comer cereales sin grasa, frutas y verduras, disminuir el consumo de azúcar y refresco y evitar alimentos fritos, capeados y empanizados.

Una de las principales causas por las que algunos alimentos sean cancerígenos es la presencia de sales de nitrato, usadas para la conservación de productos, explicó Fernando Isoard, académico de la Universidad Iberoamericana. La sal de cura, también conocida como polvo de Praga, es un producto utilizado para conservar los comestibles. Es una combinación de cloruro sódico (sal común) y nitratos de sodio o de potasio, que se emplean en embutidos, jamón y salchichas, y proporciona sabor particular y color rosado.

Señaló que es mejor consumir asadas las carnes rojas sin procesar, con poco aceite, más que ahumadas o al carbón o por fritura, pues estas últimas preparaciones liberan compuestos que favorecen el desarrollo de cáncer.

La carne roja se recomienda una o dos veces por semana, y para reducir los riesgos de cáncer recomendó una alimentación variada, hacer ejercicio, mantener un peso saludable y limitar el consumo de cigarro y alcohol.