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No hubo una sola ejecución en Tanhuato, afirma Galindo Ceballos

Galindo Ceballos
Galindo Ceballos

Enrique Galindo Ceballos, comisionado de la Policía Federal. Foto: María Luisa Severiano / archivo

Por Alfredo Méndez

México, DF. Enrique Galindo Ceballos, comisionado nacional de la Policía Federal (PF), afirmó este lunes que no hubo una sola ejecución en el enfrentamiento con presuntos integrantes del cártel Jalisco Nueva Generación el pasado viernes 22 de mayo en el municipio de Tanhuato, Michoacán, que dejó como saldo 42 civiles y un federal muertos.

“En Michoacán hubo un enfrentamiento demostrado, claro; no hay una sóla ejecución, lo digo categóricamente“, sostuvo el funcionario federal en diversas entrevistas radiofónicas.

Galindo aclaró que el grupo criminal que se escondía en el rancho El Sol era de entre 60 o 70 personas, pero algunos lograron huir.

Destacó que si fueran ciertos los rumores de que en el caso Tanhuato hubo ejecuciones, no habría detenidos.
“Se nos olvida que hay tres detenidos, todos ellos tatuados y quienes portaban AK-47 (entre otros rifles de alto poder). Yo me entrevisté con ellos y gritaban: ¡no me maten!”.

Familiares de los presuntos delincuentes muertos han calificado de “salvajada” y “masacre” lo ocurrido en el rancho y cuestionaron la versión oficial, a partir de la desproporción entre el número de muertos de uno y otro bando y el hecho de que algunos cuerpos quedaron “irreconocibles”.

En junio del año pasado, 22 presuntos delincuentes murieron después de un tiroteo con el Ejército en la localidad de Tlatlaya, en el estado de México.

La primera versión oficial sobre Tlatlaya aseguraba que se había tratado de un “enfrentamiento”, pero investigaciones periodísticas dejaron al descubierto que varios habían sido asesinados por los soldados cuando ya se habían rendido. Siete militares están bajo proceso por al menos ocho muertes.

Galindo rechazó comparar Tlatlaya con el caso del Rancho del Sol, situado en los límites entre los estados de Michoacán y Jalisco, donde se produjo el choque armado del viernes, que duró unas tres horas.

“La policía actuó con mucho cuidado, con precaución”, afirmó, al explicar el escaso número de bajas por parte de la policía.

“La sorpresa vino de nuestra parte”, dijo, pero “ellos en ningún momento deciden rendirse, dejar las armas ni dejar de disparar”.

Galindo agregó que los supuestos civiles armados estaban “descontrolados, desorganizados” frente a una policía bien entrenada, pero aun así dispararon con armas de alto poder y se enfrentaron a las fuerzas de seguridad “de manera frontal”.

En el enfrentamiento, añadió, intervino primero un grupo de 41 policías en ocho vehículos, cuatro de ellos blindados, que estuvo alrededor de una hora combatiendo a la espera de refuerzos. Luego llegaron unos 70 policías más y un helicóptero.

De acuerdo con las autoridades, el enfrentamiento se produjo cuando la policía investigaba la denuncia de la invasión de un rancho por parte de un grupo armado y detectó una camioneta con personas armadas. A partir de ahí se produjo una persecución que llevó hasta el rancho.

Durante el fin de semana, familiares de algunos de los fallecideos acudieron al Servicio Médico Forense de Morelia, capital de Michoacán, a retirar sus cuerpos. Muchos de los muertos eran oriundos del municipio de Ocotlán, en Jalisco.

Con información de Dpa