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“No voy a Chiapas a apoyar a los pobres, voy a honrarlos”: Berger

John Berger con el entonces ‘subcomandante Marcos’, ahora ‘Galeano’, en Chiapas. Foto Víctor Camacho

Carlos Paul

A sus 80 años, John Berger aún recorría Europa montado en su motocicleta, pasión que desarrolló por más de seis décadas. En 2007, la también escritora y premio Cervantes Elena Poniatowska lo entrevistó en vísperas de su visita a Chiapas, para participar en el homenaje a Andrés Aubry y para honrar a los zapatistas por lo que han logrado (La Jornada, 12/16/07).

Poniatowska lo retrata así: “Creí que Berger era muy alto y no, él y Beverly, su mujer, son de la misma altura y tienen el pelo blanco, bueno, ella no tanto. Como esas parejas que se aman, han ido pareciéndose a lo largo de los años y Beverly lo escucha con una intensidad de lámpara votiva.

“A los 80 años, John Berger guarda una fuerza y una energía envidiables. En mangas de camisa, su abrazo es fuerte y fogoso. Todo en él es fogoso, hasta la mirada de sus ojos azules, hasta la forma en que se erizan sus cabellos blancos.

La emoción me entorpece, apuntó Poniatowska. Gran escritor, resulta que su voz es un canto entre el cielo y la tierra, un canto que nos llega hasta las entrañas y remueve sentimientos olvidados. Intento no mirarlo con demasiada admiración, pero no puedo evitarlo. Él lo sabe, porque sabe todo. Su rostro, marcado por la vida, me recuerda al de algunas fotografías de Samuel Beckett.

En esa charla Berger explicó y reconoció: No voy a Chiapas a apoyar a los pobres, voy a honrarlos y saludarlos, porque con todas las extraordinarias dificultades que enfrentan admiro lo que han logrado y siguen logrando. A lo mejor mi admiración está ligada a que son los poderosos quienes escriben la historia y son los pobres y los que no tienen poder los que escriben las canciones, y yo amo la poesía y las canciones.

Entre las diversas cuestiones, a la pregunta de: ¿Cómo espera relacionarse con los indígenas zapatistas?, Berger respondió.

–No sé. El verdadero viaje es siempre un no sé y luego algo sucede, quizá lo que no esperas.

Elena Poniatowska apunta: Antes de cada pregunta, Berger hace una pausa muy larga, se alisa los cabellos, reflexiona y durante ese silencio adquiero la certeza de que el lenguaje es el más grande honor de los hombres, es la herramienta con la que John Berger busca apasionadamente la verdad. Confiere a las palabras una fuerza que otros no saben darles.