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Realiza iglesia jornada de oración por víctimas de abuso

La iglesia hizo un llamado para que las víctimas de abuso superen el pasado. Foto Marco Peláez

Jessica Xantomila 

Ciudad de México. El cardenal Carlos Aguiar Retes encabezó una jornada de oración por las víctimas de abuso sexual. En la Universidad Pontificia de México pidió porque la iglesia sea un hogar seguro para los niños, niñas, adolescentes y adultos vulnerables, y que todos aquellos que han sido abusados física, emocional y sexualmente por sacerdotes “sean respetados y acompañados por medio de gestos concretos de justicia y reparación”.

El director del Centro de Investigación y Formación Interdisciplinar para la Protección del Menor (Ceprome), de esta universidad, pidió “perdón por los pecados y crímenes graves de abusos sexuales” cometidos por el clero.

Aguiar Retes dijo en su homilía que la iglesia puede ayudar a quien ha sido víctima de este delito recordando que Dios es redentor, “redime, rescata, transforma y vuelve a generar esa vida que él anheló que desarrollara una de sus criaturas”.

En segundo lugar, a ayudarle a las personas que han sido violentadas “a no clavarse en el pasado por más terrible que sea”. La vida, dijo, “no se acaba cuando sucede un drama, una tragedia, es una huella que hay que sanar y la mejor forma de hacerlo es mirando hacia el futuro”.

Finalmente, añadió, “¿cómo podemos amar a Dios cuando nos hemos hundido en algo que no fue nuestra decisión? Mirando a la cruz, a Jesús”.

A los asistentes, entre ellos víctimas, los conminó a pedir por todos aquellos “que han sido injustamente agredidos de quien esperaban este acompañamiento en el camino hacia el amor”; por que “seamos capaces de generar en el otro, en el caído ese cuidado y esa posada que necesita el ser humano cuando se encuentra hundido y herido como son las víctimas de los abusos sexuales”.

También, para que la iglesia “que reconociendo sus miserias se apoye más en el amor que Dios nos tiene para manifestar su amor a las víctimas”.

Como iglesia y como obispo, expresó, “soy consciente del pasado y de las acciones que nos han traído aquí este día. En toda acción delictiva todos hemos sufrido en distinto grado pero no más que las víctimas y sus familias

“En esta jornada de oración queremos expresarles a todas las niñas, niños, adolescentes así como a los adultos vulnerables que han sido abusados sexualmente por algún miembro de nuestra iglesia, lo sentimos mucho y por eso pedimos justicia para ustedes y le pedimos a Dios que no haya impunidad dentro de nuestra iglesia en el tratamiento de estos delitos”.

Pidió para que la iglesia en México, que con dolor “y nuestras lágrimas, nuestro sincero esfuerzo por corregir los errores del pasado y firme propósito de enmienda den una cosecha abundante de gracia para la profundización de la fe de nuestras familias, parroquias, escuelas y comunidades para el progreso espiritual de la sociedad mexicana y el crecimiento de la caridad, la justicia, la alegría y la paz en toda la familia humana”.

Participantes pidieron perdón por “las estructuras eclesiales marcadas en algunos casos por el silencio, la complicidad y la indiferencia que han permitido el abuso de los niños y niñas y adolescentes” en la iglesia; por las fallas en los procesos de intervención y obstaculizar que las víctimas puedan acercarse a la sanación y a la justicia; por haber ignorado los efectos y consecuencias que sufre una víctima de abuso sexual, por la revictimización y el dolor ocasionado también a sus familias “al no mostrar el rostro de misericordia de la iglesia”.

De igual manera “por no formarnos lo suficiente para hacer eficaces en los procesos de ayuda, por los abusos, excesos y negligencias en el tratamiento de cada uno de los casos, y por los daños de los niños, niñas que les han robado su inocencia”.

El padre Daniel Portillo dijo que el Ceprome se compromete a laborar en generar espacios donde la cultura del abuso y del encubrimiento no sea el esquema dominante, “donde no se confunda una actitud crítica y cuestionadora con la traición”.

JSL
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