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Ricardo Anaya: me atacan porque no ofrezco impunidad

“México necesita un cambio profundo y están dadas las condiciones para mejorar la vida de las personas”, asegura Ricardo Anaya Cortés, candidato a la Presidencia de la República de la coalición Por México al Frente, en entrevista con La Jornada.Foto: Marco Peláez

Georgina Saldierna y Roberto Garduño

Con el rostro inmutable y la voz pausada, Ricardo Anaya Cortés se asume como el político “incómodo para el sistema”. A casi dos meses de haberlo instalado –desde la Procuraduría General de la República (PGR)– en el centro de una trama de corrupción y triangulaciones financieras con el propósito de enriquecerse, el queretano argumenta que el pueblo ya cayó en cuenta de las “mentiras, acusaciones falsas y el montaje” del cual ha sido objeto.

Con el tiempo contado por la acumulación de compromisos, reuniones privadas y el pulimento final de su campaña electoral, Anaya luce el atuendo de un joven político: mocasines, pantalón de vestir, camisa blanca sin corbata y blazer azul. La entrevista se realiza en un modesto rincón de su casa de campaña –ubicada en el piso de un edificio medio viejo de Polanco– sin rehuir a las preguntas.

Desde el inicio, Anaya sentencia el destino del PRI: imposible que gane. Del tránsito de una relación cordial con el gobierno al enfrentamiento, interpreta escuetamente que se debe a su postura de cero impunidad, toque a quien toque.

Entrevistado por La Jornada, el queretano de carrera meteórica en el PAN, donde lo mismo ha sido diputado que subsecretario y dirigente nacional, insiste en que derrotará a sus adversarios el primero de julio próximo, e instaurará el primer gobierno de coalición (integrado por panistas, perredistas y de Movimiento Ciudadano) en la historia del país.

–¿Hay visos de fraude en el proceso electoral? –se pregunta al abogado de 39 años.

–Esta elección va a ser de cambios, porque prácticamente 85 por ciento de la población en México quiere un cambio, y esto tiene que ver con los problemas gravísimos de desempeño del gobierno en materia de corrupción. Dicho por Transparencia Internacional, ocupamos el último lugar en materia de sobornos entre todos los países de América Latina y el Caribe. En materia de desigualdad, ya somos el país más desigual. En materia de violencia, 2017 cerró como el país más violento, al menos en los 20 años recientes.

“El crecimiento, además de que ha sido muy mediocre, la economía ha venido acompañada de un fenómeno que es muy preocupante: la precarización del salario, cada vez se pagan salarios más bajos en el país. La mitad de la población en México que sí tiene empleo ¡gana menos de 160 pesos al día!

“El PRI no tiene posibilidad de ganar la elección. Ahora, 85 por ciento de la gente que quiere un cambio va a tener que elegir entre dos alternativas muy distintas: un cambio con ideas muy antiguas –creo yo– que además no han funcionado, como el que representa Andrés Manuel López Obrador, y el cambio que nosotros estamos proponiendo en la coalición Por México al Frente, que ofrece resolver los problemas de la gente.

“En este contexto, no sabemos qué está dispuesto a hacer el PRI, porque es un hecho que a la buena no tiene absolutamente ninguna posibilidad de ganar la elección, y por eso tenemos que estar verdaderamente atentos durante todo el desempeño de las campañas, y particularmente el día de la jornada electoral. Se ve imposible que el PRI gane y podrían estar tentados, en un acto desesperado, a tratar de cometer un fraude electoral”.

–¿Por qué aspira a la Presidencia de la República?

–Porque México necesita un cambio profundo y están dadas las condiciones para mejorar la vida de las personas. En esta elección nos estamos jugando mucho más que quién gobierne durante los próximos seis años. Nos estamos jugando el futuro de una generación entera.

“¡Podemos acabar con la corrupción! Terminar con la corrupción para darle a México un gobierno honesto, transparente, que se conduzca con principios. Acabar también con la pobreza extrema. Es inaceptable que haya 11 millones de personas en esa condición. Acabar con la impunidad, que en México podamos tener un auténtico estado de derecho, que la ley se aplique igual para todos, desde el presidente de la República hasta el último de los ciudadanos.

“Podemos lograr que la economía crezca para todos desde una perspectiva muchísimo más incluyente, donde no sólo mejore la variable macroeconómica, sino que mejore la economía familiar. Estoy convencido de que la estrategia que se ha venido implementando en materia de seguridad es equivocada y que si hacemos lo correcto podemos recuperar la paz y la tranquilidad en nuestro país, y finalmente, debemos de recuperar –con dignidad– el lugar de México en el mundo, particularmente replanteando nuestra vecindad con Estados Unidos.”

Ataque artero en mi contra

–¿La violencia verbal abona a la campaña?

–Estoy en contra de la guerra sucia, que tiene dos características: primero, es falsa, y muchas veces es anónima. Dicho a contrario sensu (en sentido contrario), mientras lo que se diga en las campañas, primero sea verdad y se diga de frente, me parece que fortalece la vida democrática, es decir, el contraste es muy positivo para la democracia, porque permite a los electores identificar diferencias entre las candidaturas, entre las opciones políticas. Lo que por supuesto rechazo son los ataques a partir de información falsa, y más cuando esa información falsa se difunde de manera anónima.

–¿En qué medida le afectaron las acusaciones sobre lavado de dinero?

–Creo que la gente ya se ha dado cuenta, primero, de que fueron puras mentiras. En política no hay casualidades, toda esta cortina de humo, todas estas falsas acusaciones, todas estas calumnias provienen del gobierno y ocurren en el momento preciso en que la Auditoría Superior de la Federación entregó a la Cámara de Diputados, un informe donde se señalaban desvíos en las secretarías de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) y de Desarrollo Social (Sedesol), por más de 6 mil millones de pesos, de los cuales aproximadamente 500 millones corresponden a la gestión de José Antonio Meade.

“Y segundo: el PRI y el gobierno federal han decidido atacarme a mí porque yo he dicho con toda claridad que cuando nosotros ganemos la elección presidencial, si bien no habrá venganza, sí habrá justicia, y quienes hubiesen cometido faltas graves de corrupción la tendrán que pagar.

“Esas son las dos razones por las cuáles el sistema, el gobierno, está utilizando de manera facciosa, de manera ilegal las instituciones. Hicieron todo este montaje, pero la gente se ha dado cuenta de que estas acusaciones son falsas. Se trata de calumnias, mentiras. Fue un ataque artero, perpetrado desde el poder público para evitar que yo sea presidente”.

–¿Esto le restó puntos en las preferencias electorales?

–Habrá que esperar. Acaba de terminar el periodo de intercampaña durante el cual no pudimos hacer proselitismo. Parece que las cosas son muy similares a como terminó la precampaña.

“A partir de este viernes que comenzaron las campañas, tendremos oportunidad de contrastar puntos de vista, propuestas, recorreremos el país. ¡Yo no tengo duda de que vamos a estar, el primero de julio, con un triunfo muy contundente!”

Incómodo para el gobierno y también para el sistema

–¿Qué les dice a las personas que siguen dudando de su probidad y su honestidad?

–Lo he explicado con absoluta claridad. Los ataques –reitera– se diseñaron desde el gobierno por dos razones muy específicas: tapar los desvíos de Rosario Robles y de José Antonio Meade, y porque soy incómodo para el gobierno, para el sistema. Yo no estoy dispuesto a ofrecer una amnistía anticipada, como ya lo ha hecho expresamente Andrés Manuel López Obrador.

“Lo que quiere el PRI es que nosotros estemos hablando de este tema, de aquí al primero de julio, justamente para distraernos, para que en lugar de enfocar la campaña en las propuestas nos dediquemos a hablar de este asunto”.

–Tenía muy buena relación con el gobierno. De hecho, PAN y PRI aprobaron leyes en conjunto, entre ellas las reformas estructurales. ¿Se peleó con el presidente Enrique Peña Nieto?

–No. La respuesta es muy simple: yo no estoy dispuesto a ofrecer impunidad como si está dispuesto (a hacerlo) Andrés Manuel López Obrador, esa es la razón fundamental.

–¿Espera una oleada mayor de ataques?

–No tengo duda de que intentarán por todos los medios que yo no gane la elección, lo cual me honra, porque justamente la inmensa mayoría de los mexicanos quiere un cambio profundo, como el que nosotros estamos planteando.

–¿Cómo llega el PAN a la campaña? Hay panistas que se están retirando y parece que hay desánimo por la forma en que se resolvieron las candidaturas.

–Estoy convencido de que el PAN llega muy fuerte a esta elección. Es muy importante en estos asuntos nunca perder la perspectiva de las cosas. Recordar que hace dos años el partido gobernaba sólo cinco estados y hoy en coalición con el PRD gobernamos 16. Y el haber logrado conformar la coalición PAN-PRD-MC nos pone en una condición de enorme fortaleza.

–¿No afecta la salida de una serie de personajes del PAN que han trabajado durante años en su instituto político?

–Yo he sido muy respetuoso de la libertad de las personas en los procesos electorales, particularmente en la etapa de elección de candidaturas, es común que existan reacomodos y esto ocurre en prácticamente todas las fuerzas políticas. Respeto las decisiones que diversas personas han adoptado. Algunas de ellas, de salir del partido; otras, de sumarse a nuestra coalición. En cualquier caso llegamos en una muy buena condición para ganar la elección.

Gobierno de coalición entre PAN–PRD–MC

–¿Qué tan efectiva es la alianza, con un PRD en declive? Sus detractores lo califican de cascarón que no representa a la izquierda. Y, por otra parte, MC es un partido sin presencia a escala nacional –se le plantea al candidato.

–Me parece que la suma de fuerzas del PAN, del PRD y de Movimiento Ciudadano es de una potencia enorme y nos va a permitir no sólo ganar la elección sino, sobre todo –y esto es muy importante subrayarlo–, hacer el primer gobierno de coalición en la historia de nuestro país.

–Cuando hablan de gobierno de coalición, ¿esto implica que van a aceptar a gente del PRI o de Morena?

–El gobierno de coalición lo que implica es la conformación de una mayoría legislativa estable, de tal manera que la plataforma y el programa de gobierno se puedan hacer realidad durante la gestión. Tiene características específicas: el que exista un jefe de gabinete, que además sea de un partido distinto al que esté ocupando la Presidencia de la República, justamente para tener buena comunicación y armonía entre el Ejecutivo y el Legislativo, y que esa mayoría pueda acompañar.

–¿No incluiría a integrantes de otros partidos en el gabinete?

–Lo que nosotros estamos planteando en primera instancia es una coalición entre los partidos integrantes de lo que hoy es la alianza Por México al Frente. La propia Constitución contempla que en la primera fase se pueda optar por un gobierno de coalición y, en caso de requerirse, se construya la mayoría. Estoy convencido de que la vamos a lograr entre PAN, PRD y MC.

–En este país ha habido continuismo en las políticas ¿Rompería ese círculo?

–Estoy absolutamente convencido de que México requiere un cambio profundo. Decía (Albert) Einstein que la locura es hacer lo mismo una y otra vez, y esperar resultados diferentes: yo no aspiro a seguir con más de lo mismo ni mucho menos a administrar la mediocridad que hemos venido encontrando. Aspiro a una transformación real y verdaderamente profunda para el país.

–Comenta que el gobierno puede tener tentación de optar por el fraude. ¿Aceptaría un resultado electoral adverso? ¿Hasta dónde estaría dispuesto a llegar en una lucha contra un fraude?

–Creo que no es útil especular sobre escenarios futuros que no han ocurrido. Más bien debemos ocuparnos de tener nuestra estructura electoral, nuestros representantes de casilla y denunciar cualquier irregularidad que se presente, y que en su momento pudiera ser tomada en cuenta por el Instituto Nacional Electoral y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

De Felipe Calderón, ni especular

–La corrupción, la impunidad, el amiguismo, el compadrazgo son actitudes que se han conformado en los 30 años recientes en este país, han avasallado el desarrollo nacional, ¿cómo cambiarlo?

–Para acabar con la corrupción se requieren dos cosas: una, voluntad política, y la tengo; y dos, el diseño institucional correcto, y ahí la clave está en la reforma al artículo 102 de la Constitución que han propuesto las organizaciones de la sociedad civil. Yo sí creo en la sociedad civil y particularmente en esa reforma al artículo 102, que busca garantizar que el fiscal general y la fiscalía anticorrupción sean verdaderamente autónomas e independientes.

–Usted denuncia que desde el sistema político, dominado por el PRI, se prefiguró una campaña en su contra. Ahora, ¿cómo se ganará el apoyo de la población en los próximos tres meses?

–Voy a hacer una campaña de propuestas, alegre y muy cercana a la gente; una campaña que comunique nuestras propuestas concretas para resolver los problemas de la gente. Y estoy convencido de que como ya lo hemos logrado, vamos a transmitir esas ideas, vamos a conectar con la gente y vamos a ganar la elección presidencial. Yo voy a buscar todos los días ganarme la confianza de la gente.

–¿Ve la mano de Felipe Calderón detrás de la estrategia para disminuirle?

–Yo jamás especulo cuando no tengo los elementos. Sobre ese tema no tendría ningún caso especular.

–¿Pero Margarita (Zavala) si lo afectará?

–Vamos a ganar, y de manera contundente lo sabemos.

 

JSL
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