Cerati
Charly García realiza tributo a Cerati desde una clínica
10 septiembre, 2015
subsuelo
Protección Civil continúa con exploración del subsuelo de la ciudad
10 septiembre, 2015

Sin salud mental no hay salud: Corina Benjet

Por Carmen Báez

Con el propósito de concienciar a la sociedad e invitar al trabajo activo en la lucha contra el suicidio, desde 2003 la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP, por sus siglas en inglés) promueven el 10 de septiembre como el Día Mundial para la Prevención del Suicidio.

A diferencia de otros países, México presenta tasas inferiores de mortalidad por suicido. No obstante, este problema de salud muestra grandes incrementos en las últimas cuatro décadas. La población más vulnerable son jóvenes de entre 15 y 24 años de edad, señaló en entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, Corina Benjet, investigadora del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (INPRFM).

De acuerdo con la investigadora de la Dirección de Investigaciones Epidemiológicas y Psicosociales del INPRFM, aunque el incremento de suicidios es más notorio en mujeres, una de las diferencias es que los hombres tienen riesgos más elevados de suicidio consumado, mientras que las mujeres representan mayor porcentaje en cuanto a conductas suicidas.

Enfermedades mentales y suicidio

A decir de la también nivel III del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), el suicidio es una conducta muy compleja que puede derivar de antecedentes familiares, consumo de sustancias o trastornos psiquiátricos, por mencionar algunos. En este sentido, dijo, las enfermedades mentales pueden desencadenar en intentos de suicidio.

Estudios previos llevados a cabo por investigadores del INPRFM demuestran que 99 por ciento de adolescentes que realizan un intento suicida ha pasado por algún suceso traumático.

En este sentido, en 2005 investigadores del instituto iniciaron un estudio de seguimiento que involucró la participación de adolescentes de entre 12 y 17 años, residentes del área metropolitana del Distrito Federal. En una primera etapa se levantó una encuesta para luego realizar un análisis de los resultados.

Para la doctora Corina Benjet, el principal interés del trabajo de investigación es observar la transición entre la adolescencia y la etapa adulta de las enfermedades mentales, debido a que se trata de una etapa en que se toman muchas decisiones para el resto de la vida.

“Vimos que esta población está más afectada que generaciones anteriores. Decidimos seguir a estos jóvenes para ver aquellos que estaban afectados por algún trastorno durante la adolescencia. Para observar cuál ha sido el curso de estas enfermedades y cómo les ha afectado a nivel personal, educativo y profesional, en el 2013 regresamos con estos mismos individuos que para esta fecha tenían entre 20 y 26 años”, explicó.

El proyecto, que se encuentra en etapa de análisis, pretende observar si los adolescentes sin algún trastorno mental pudieron desarrollar algún patrón de carácter psicológico en un lapso de tiempo, así como determinar los factores de riesgo o de protección, según sea el caso. Para la investigadora, algunos de estos problemas podrían estar involucrados en la conducta suicida.

“En términos de conducta suicida, 11 por ciento de los adolescentes —partícipes en el estudio— dijo que alguna vez en la vida había pensado suicidarse; en adultos, siete por ciento. Las personas que logran quitarse la vida han realizado varios intentos antes de llegar a consumar el suicidio”, mencionó.

Estrategia para su prevención

En palabras de Corina Benjet, en México existen esfuerzos individuales para prevenir el suicidio; sin embargo, muchos de estos no logran su continuidad por lo que el país debería contar con un Plan Nacional de Prevención del Suicidio.

“Debemos tener un esfuerzo más nacional; necesitamos dar educación al público para conocer las señales de alerta, capacitar a personas de primer nivel de atención y personas que pudieran tener relación con el público como por ejemplo bomberos, policías y otros profesionales que pueden estar capacitados para buscar señales de alerta”, comentó.

Uno de los esfuerzos de especialistas del INPRFM es integrar la salud mental dentro de las prioridades de la salud pública, aseguró la doctora.

“No es fácil pero estamos mejorando. No deberíamos tener servicios para la salud mental separados de servicios de salud en general. La idea es cambiar el paradigma de cómo pensamos; la salud mental no es una cosa aparte de la salud física. Sin salud mental, no hay salud”, finalizó.