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México SA: Mayor recaudación

reforma energética

La buena noticia, informa el gobierno federal, es que la recaudación fiscal se incrementa en términos reales. La mala, que anualmente el erario deja de captar más de medio billón de pesos por los regímenes impositivos especiales y beneficios conexos. Y la peor, que no obstante la mayor captación tributaria que se reporta no hay mejoría económica ni social, al tiempo que el endeudamiento avanza a paso veloz hasta alcanzar niveles históricos.

El titular del Servicio de Administración Tributaria (SAT), Aristóteles Núñez, informó ayer que “la recaudación fiscal se ha incrementado en 32 por ciento en términos reales, gracias a que los contribuyentes están pagando sus impuestos” (La Jornada, Víctor Cardoso), por lo cual hizo “un reconocimiento a los contribuyentes cumplidos, pero también advirtió que se mantendrá la vigilancia a través de auditorías y cruce de información para vigilar el buen cumplimiento fiscal”.

Esa es la buena, pero la creciente mortandad de micro, pequeñas y medianas empresas, resultante de la “reforma” fiscal que pregonaba “que pague más quien gane más”, no forma parte del alegre balance del SAT, como tampoco la mala noticia, es decir, la documentada por la Cámara de Diputados, en el sentido de que en 2015 (por tasas diferenciadas, exenciones, subsidios, créditos fiscales, condonaciones, facilidades administrativas, estímulos fiscales, deducciones autorizadas, tratamientos y regímenes especiales, que benefician especialmente al gran capital) el erario dejó de captar cerca de 532 mil millones de pesos, monto que en 2016 sumará 565 mil millones adicionales.

Y la peor es reseñada por el Fondo Monetario Internacional: “la deuda pública (del gobierno mexicano) creció en los últimos años hasta alcanzar un nivel sin precedente y la previsión es que siga en aumento. Al final de la actual administración federal su monto superará 50 por ciento del valor de los bienes y servicios producidos por la economía nacional. Cuando concluya 2015, la deuda pública llegará a 9 billones 380 mil millones de pesos y será equivalente a 51.9 por ciento del producto interno bruto. El valor de la deuda es relevante sobre todo por la cantidad de recursos que requiere para financiar el pago de su servicio, esto es, del capital y los intereses” (La Jornada, Roberto González Amador).

Entonces, mayor deuda y evasión legal. Así es: más de un billón de pesos en impuestos no captados por las cortesías del gobierno federal, monto que cancela cualquier buena noticia sobre el incremento de la recaudación, aumento que, dicho sea de paso, se sustenta fundamentalmente en una creciente base tributaria de asalariados cautivos que no cuenta con los beneficios autorizados a la llamada gran empresa.

Se capta más, pero también se elude legalmente al fisco en mayor medida. Al mismo tiempo, aparentemente hay más para gastar, pero se gasta mal, porque –más allá de las corruptelas– el grueso de lo recaudado se canaliza a gasto corriente y las astringencias son para las inversiones productivas. Ello, mientras la deuda pública crece a paso veloz y es utilizada, básicamente, para pagar intereses de la deuda y algo para amortizar capital.

El Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP) de la Cámara de Diputados documenta que “para el ejercicio fiscal 2015 la autoridad hacendaria estimó que los gastos fiscales ascenderían a 532 mil 207 millones de pesos, cifra mayor en 7.34 por ciento real a los gastos fiscales de 2014 y equivalente a 2.93 por ciento del producto interno bruto (PIB); como punto de comparación, dicho monto representa 75.6 por ciento de los ingresos que se espera recaudar para el ejercicio fiscal 2015 por concepto del impuesto al valor agregado (IVA), estimados en 703 mil 848.5 millones. Al interior de los gastos fiscales resalta el hecho de que 81.6 por ciento del total de gastos fiscales de 2015 se integra por tres conceptos: tasas reducidas, exenciones y subsidios. Adicionalmente se espera que para 2016 el monto de gastos fiscales asciendan a 564 mil 543 millones, cifra que representaría 2.89 por ciento del PIB. Se espera que 47.94 por ciento de los gastos fiscales estén asociados al impuesto sobre la renta (ISR), cifra mayor al 47.59 previsto para 2015 y superior al 46.23 por ciento de 2014”.

Los gastos fiscales, detalla el CEFP, “no implican una erogación de recursos o ingresos previamente obtenidos, sino que permiten a los contribuyentes beneficiarios disminuir, evitar o diferir el pago de impuestos. En este sentido, los gastos fiscales se originan por la existencia de tratamientos que se desvían de la estructura normal de cada uno de los impuestos, por lo que la determinación de los gastos fiscales implica, primero, identificar dichos tratamientos”, los cuales, en no pocas ocasiones, son por cortesía de decretos presidenciales.

Así, el llamado presupuesto de gastos fiscales se constituye por “todos aquellos ingresos que deja de recaudar el erario federal por concepto de tasas diferenciadas, exenciones, subsidios y créditos fiscales, condonaciones, facilidades administrativas, estímulos fiscales, deducciones autorizadas, tratamientos y regímenes especiales, en los impuestos establecidos en las distintas leyes que en materia tributaria aplican a nivel federal. En este sentido, una de las características más relevantes del sistema tributario mexicano, con relación a otras naciones, es la baja carga fiscal (captación de ingresos con relación al PIB), ya que de acuerdo con cifras de la Secretaría de Hacienda, los ingresos del gobierno federal al cierre de 2014 representaron apenas 16.8 por ciento respecto del PIB, mientras el promedio de los países miembros de la OCDE fue de 34.1 por ciento al cierre de 2013”.

Entonces, qué bueno que fiscalmente se capte más, pero ello no sirve para mucho si los recursos de los mexicanos se siguen derrochando. La mayor recaudación no ha impulsado el crecimiento económico ni el beneficio social, pero sí ha incrementado la mortandad entre las empresas que no gozan de las amistades debidas en las áreas donde se toman las decisiones, mientras al duopolio televisivo, por ejemplo, le quitan de encima multimillonarias multas por incumplimiento. Así, de nada sirve.

LAS REBANADAS DEL PASTEL

Dice Aurelio Nuño que la “evaluación docente” es muy bien recibida por el magisterio. ¡Claro!, y la muestra fehaciente es lo sucedido en Acapulco, donde para evaluar a 4 mil 100 maestros se utilizaron 6 mil policías federales, es decir, casi cuico y medio por cada “evaluado”… Y el barril mexicano de exportación, en el suelo: ayer, a 32.30 dólares.

Carlos Fernández Vega
Carlos Fernández Vega
Autor de la columna México SA de La Jornada. Presidente del Comité Editorial de filiales y franquicias de La Jornada.