Dilma
Dinero: Votos sucios y caros
15 junio, 2015
Sonia
Sonia, candidata a secretaria general del PAN nacional: columnista
15 junio, 2015

A ciegas

libertad

Las transiciones gubernamentales son siempre espacios de cambio, representarían (en un mundo ideal) la posibilidad de renovar las estrategias de ejercer el gobierno; sin embargo, en materia de cultura en el estado de San Luis Potosí hace varias transiciones que no hay ni un poco de esperanza para el futuro. Desde hace dos administraciones del gobierno de San Luis Potosí, la política cultural padece un ostracismo innegable que tiene sumido al estado en tristísimas realidades.

En últimos tiempos hay pruebas de la falta de organización que priva en la Secretaría de Cultura. Hemos visto desde la desaparición de la medalla que le fue otorgada a Julián Carrillo en la Exposición Universal de Bruselas de 1958, que pertenecía al acervo que la familia del compositor había donado para el centro de documentación que ni siquiera se inaugura aún; hasta el deambular injusto de la Orquesta Sinfónica, que hoy por hoy no cuenta siquiera con instalaciones dignas para ensayar; la resolución que se intentó dar a esto fue la instalación de la Orquesta en la Cineteca Alameda, que no cuenta con los espacios o la infraestructura que requiere la Orquesta y que hubiera dañado seriamente el desempeño de ambas instituciones culturales.

No se diga el evidente descenso de calidad del Festival San Luis año con año, que además de gastar sumas millonarias (sólo en la última emisión reportó un presupuesto de 3.5 millones de pesos) enfoca su planeación en una o dos actividades y deja a las otras con una organización magra, además de seguir sin generar un concepto que ofrezca al público una escena diversa y novedosa, sino que se dirige como un proyecto que ofrece nada diferente a los proyectos comerciales que se pueden consumir desde los medios masivos. Un festival además que deja fuera a los grupos locales, cuya convocatoria se abre sin difusión y cuyo director, a decir de muchos artistas, gusta de ignorar las propuestas de quienes considera disidentes.

Retomando lo anterior, es también un hecho indudable el divorcio de la Secretaría con el medio de creadores, gestores y grupos artísticos locales, muchos de ellos ni siquiera se acercan a la institución por considerarla inoperante y otros se acercan con optimismo y se alejan con decepción; sus directivos son abiertos a recibir propuestas, es cierto, pero muy pocas de ellas se materializan; las autoridades escuchan, también es cierto, pero no hay eco de lo expresado en las acciones institucionales.

Así ha sido desde la gestión de Roberto Vázquez Díaz y hasta la de Xavier Torres Arpi simplemente se ha continuado en una inercia que además está sin rumbo, pues la Ley de Cultura, que está vigente desde 2008, ni siquiera ha sido reglamentada y muchos de los lineamientos que contiene implican protocolos y definiciones que requieren de una reglamentación, por lo que al no existir ésta, las decisiones se toman con poca posibilidad de transparencia y bajo criterios subjetivos y múltiples que traen como resultado, obvio, la implantación de protocolos ineficientes.

Este panorama no parece diferente para el futuro, pues la administración que parece que llegará al gobierno del estado (aunque aún faltan las impugnaciones y los recuentos) no trae consigo un plan para este sector y la lógica parece indicar que dará continuidad al desorden que ha privado desde hace años. No es un asunto de qué personas están en los puestos solamente (aunque eso no es menor, y sí muy importante), sino también de administración pública, pues al carecer de una política pública que indique un rumbo, las instituciones que tienen que ver con este sector están a palo de ciego, matando las esperanzas de que nuestra entidad pueda expresar y desarrollar el gran potencial que tiene en materia de arte y cultura, pues creadores abundan, y de gran calidad, patrimonio tenemos, y de todos los tipos, espacios existen, para un sin fin de posibilidades, pero desarticulados y a ciegas, sin rumbos definidos, ni en sus coyunturas.

Jonatan Gamboa
Jonatan Gamboa
Es el orgulloso papá de Dante, historiador y escritor, catedrático del Tecnológico de Monterrey Campus San Luis Potosí y de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí.