Recursos provenientes del ISN no bastan para rehabilitar la Zona Industrial
2 Noviembre, 2015
Dinero: Senadores de PRI y PRD contra Internet libre
2 Noviembre, 2015

A recaudar para malgastar

Carlos López Torres

E l resarcimiento de los daños ocasionados al erario por los funcionarios estatales y municipales en mayor medida, dada la endémica corrupción que asuela al país, sobre todo a la mayoría de las entidades como es el caso de San Luis, pretende por lo visto llevarse a cabo acentuando la recaudación.

Aunque los diputados han sido reiterativos sobre su supuesta oposición al aumento de impuestos y el pago de servicios en exceso, lo cierto es que al final de cuentas no han cerrado la puerta para el posible aumento de las tarifas del agua, el predial y otros ingresos de la hacienda municipal.

El socorrido argumento del no hay dinero para invertir en obra o concluir las pendientes, obligan a las autoridades estatales y municipales a buscar mecanismos que les permitan allegarse recursos extraordinarios, vía la gestión con el centro o de plano implementando medidas recaudatorias en aquellos ingresos ordinarios que cobra la municipalidad en forma cotidiana y regular.

La incoherencia entre el decir y el hacer pareciera ser la tónica en algunos como el capitalino, donde un día nos dicen que lo prometido en campaña se sostiene, para al siguiente salir con que siempre no, y por lo tanto, siempre sí se considera un posible aumento en algunos ingresos.

Por lo tanto, la ciudadanía debería exigir ser informada con oportunidad sobre el proyecto de Ley de Ingresos de los municipios de la entidad, toda vez que el rumor cada vez más fuerte es en el sentido de aumentar impuesto, derechos, aprovechamientos y contribuciones de mejoras.

Por supuesto no se trata sólo de la información, sino de que la comunidad sea consultada respecto a las propuestas de la autoridad sobre cualquier aumento que lesione o desequilibre la de por sí deteriorada economía familiar.

Hoy en día, diversos sectores de la sociedad opinan y se inconforman con las decisiones que los diputados y senadores toman a sus espaldas. Más aún, algunos grupos organizados recurren ante los tribunales para hacer valer sus derechos vulnerados.

Sin embargo, una inmensa mayoría de la población, lamentablemente la más empobrecida, la que finalmente termina pagando los platos rotos de la corrupción institucionalizada y la consabida impunidad, no logra aún oponerse organizadamente ante los excesos de diverso tipo que cometen los gobernantes.

La perspectiva para el próximo año no es de mejoría en el bienestar de los mexicanos; todo apunta a que la austeridad será para los olvidados de siempre mediante los recortes presupuestarios, la recaudación ante la falta de recursos provenientes del centro, y por supuesto, el deterioro del salario real de quienes tienen trabajo dada la tendencias al aumento del costo de los servicios.

De antemano sabemos que los funcionarios de los diferentes niveles de gobierno no sólo no tienen llenadera, sino que son incapaces de obligar a sus antecesores a que regresen lo que se llevaron; vaya, ni siquiera muestran la menor voluntad para aplicar el refrán: de lo perdido lo que aparezca. Estamos arruinados.