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Abismo por cortesía gubernamental

Ignacio Betancourt

El país se debarata y pocos hacen algo por impedirlo. Hoy se requiere terminar con lo habitual (la tolerancia a lo abusivo) pero cuando la inercia ciudadana excluye la confrontación con los ojetes poco se puede hacer, estos seguirán ensombreciendo el porvenir de millones de hombres y mujeres de todas las edades: mexicanos al borde del abismo por cortesía gubernamental. ¿Y qué dicen o qué hacen los futuros cadáveres de la modernidad?

En un planeta cuya diversidad no logra atenuar las ambiciones de los dueños del dinero que producen los humanos suena increíble que la riqueza monetaria de cuatro mexicanos equivalga a 9 por ciento del producto interno bruto del país; habitamos un mundo donde los 62 (miserables) más ricos poseen recursos equivalentes a los de la mitad de la población total: el patrimonio de 70 multimillonarios resulta superior al de 7 mil millones de personas. Curioso es el planeta en que existimos, cada vez las mayorías más lo convierten en el paraíso de sus verdugos. Así como en México se aprueban leyes para criminalizar los justos reclamos sociales, la economía mundial se construye para enriquecer cada vez más a la ofensiva minoría de multimillonarios a costa de la pobreza de la gente honesta y trabajadora. Poco atractiva resulta la realidad para las mayorías. ¿Por qué debe ser así?

Peculiar la manera en que el gobierno mexicano intenta “modernizar” a la nación con especímenes como Aurelio Nuño Mayer, secretario de Educación Pública por obra y gracia del autoritarismo más impune. El señor Nuño ha descubierto que aplicando las leyes construidas para devastar a las mayorías, su idea del orden y progreso (lema del porfiriato) encuentra todas las facilidades. Pero algo de lo más irritante de la violencia institucionalizada por Nuño radica en la manera en cómo este sujeto intenta dar consejos; aún se atreve a decir “que desde la parte educativa se tiene que trabajar para que las historias de narcotraficantes no sean presentadas como casos de éxito”. Resulta excesivo que alguien encumbrado de la manera en que don Aurelio fue convertido en secretario de Educación (un típico caso de éxito debido a la peor de las corrupciones) se considere autorizado para descalificar a otro tipo de delincuentes que no tienen cartera en el gabinete. Dice Nuño: “me parece que la sociedad debe tener muy claro que este tipo de personas (se refiere a los narcos, no a los la calaña de él) no son personas que generen algún bien (se habrá preguntado si él genera algún bien). No son historias que se deban de presentar como historias de éxito (como la suya). Al contrario, es gente que ha causado mucho daño a la población (como él) que rompe con la ley y con la convivencia.”

Hay que tener la cara dura para decir esas cosas en un país que registra uno de los peores índices en presupuesto por alumno (según la OCDE). El gobierno de México invierte cifras muy bajas en comparación al promedio internacional en ese rubro, pero el secretario de Educación pasa por alto que el gasto total para educación en México invierte en tal asunto menos de 3 mil dólares por estudiante de primaria mientras que en el resto del mundo superan los 8 mil dólares para tales estudiantes. México fue uno de sólo dos países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) donde menos de 60 por ciento de personas entre los 15 y los 19 años están inscritos en el sistema educativo.

Sin embargo, Nuño advierte que: Cualquier maestro o grupo de cualquier tipo o clase que quiera violentar el derecho de los docentes a la evaluación (él llama “derecho” a la imposición) que quiera seguir protegiendo a los líderes que no quieren perder sus privilegios y que no les importa la educación de los niños (deliberadamente confunde los “intereses de los niños” con sus nefastas aspiraciones) y quieran evitar por la fuerza que se lleve a cabo la evaluación, se van a enfrentar a la fuerza pública”. ¿Qué más prueba del despropósito que sus propias aseveraciones?

Muy interesante resultó la presentación del libro de César Yáñez (potosino radicado en Europa) títulado El I Ching en el planeta Tierra que ayer se efectúo en la Casa de la Cultura de avenida Carranza, “un libro que como hexagrama muta en su linealidad y en su fragmentación. Donde cada página puede ser leída de abajo hacia arriba o como le plazca al lector, y en que el sentido del texto no responde a un soporte narrativo lineal y se sustenta más bien en la irradiación de figuraciones con inevitable polisemia. Lo publica editorial Trébol y se puede adquirir en librerías locales.

La relación entre la Secretaría de Cultura y los integrantes del Colectivo de Colectivos que coordinan el Centro Cultural Mariano Jiménez desde hace más de un año se complica innecesariamente por los intereses de la burocracia, cuya intermediación institucional sólo se mantiene para facilitar corruptelas y autoritarismos. Si los nuevos funcionarios de la Secult no superan los prejuicios de su ser burocrático volverá a tensarse la negociación. Qué lamentable resulta la naturaleza turbia de los funcionarios que cobran de nuestros impuestos y sólo trabajan para sus propios intereses, con lo que de manera grotesca resultan feroces mantenedores de la misma mierda de siempre.

Del poeta peruano César Vallejo (1892-1938) va su poema Otro poco de calma camarada…: Otro poco de calma, camarada:/ un mucho inmenso, septentrional, completo,/ feroz, de calma chica,/ al servicio menor de cada triunfo/ y en la audaz servidumbre del fracaso.// Embriaguez te sobra, y no hay/ tanta locura en la razón como este/ tu raciocinio muscular, y no hay/ más racional error que tu experiencia.// Pero, hablando más claro/ y pensándolo en oro, eres de acero,/ a condición que no seas/ tonto y rehúses/ entusiasmarte por la muerte tanto/ y por la vida, con tu sola tumba.// Necesario es que sepas/ contener tu volumen sin correr, sin afligirte,/ tu realidad molecular entera/ y más allá la marcha de tus vivas/ y más acá, tus mueras legendarios.// Eres de acero, como dicen,/ con tal que no tiembles y no vayas / a reventar, compadre/ de mi cálculo, enfático ahijado/ de mis sales luminosas!// Anda, no más; resuelve,/ considera tu crisis, suma, sigue,/ tájala, bájala, ájala;/ el destino, las energías íntimas, los catorce/ versículos del pan: ¡Cuántos diplomas/ y poderes al borde fehaciente de tu arranque!// ¡Cuánto detalle en síntesis contigo!/ ¡Cuánta presión idéntica, a tus pies!/ ¡Cuánto rigor y cuanto patrocinio!/ Es idiota/ ese método de padecimiento,/ esa luz modulada y virulenta,/ si con sólo la calma haces señales/ serias, características, fatales.// Vamos a ver, hombre;/ cuéntame lo que me pasa,/ que yo, aunque grite, estoy siempre a tus órdenes.