Grave, la falta de cobertura en educación superior: MAES
12 agosto, 2017
Dar la batalla y proteger lo que se ha construido, demanda Peña
13 agosto, 2017

Aborto: misoginia, prejuicios religiosos y criminalización de las mujeres detrás de la ideología pro-feto

 

Dinorath Peralta – Colectiva la Castilla Combativa

Para quienes estamos a favor del derecho de las mujeres a decidir sobre nuestros cuerpos en cualquier circunstancia nos parece irreal que haya tantas personas criminalizando a las mujeres por hacerlo, es decir, la sociedad es misógina toda ella, pero que la idea de que una mujer merezca ir a prisión por abortar que es compartida por la mayoría de las personas, es estremecedor. Esta postura odia mujeres se llama a sí misma “pro vida”, pues con un uso maniqueo se pretende poner en polos opuestos a las mujeres y a un valor abstracto, que es la vida, como si las mujeres no fuéramos seres concretamente vivas, completas y con la necesidad de vivir con dignidad. Es por eso que las feministas preferimos llamarles “pro-feto”, ya que les importa el desarrollo embrionario, pero cuando el futuro feto se transforma en un bebé y nace, carece de importancia en la sociedad y para las y los pro-feto; ni se diga si naciste pobre y de piel morena.

La ideología pro-feto es misoginia manipuladora y sin conciencia de sí misma, pues tiene una fuerte carga moral cristiana en la que se asume que un cúmulo de células en desarrollo posee un “alma” que debe ser protegida, ya sea que las personas se asuman cristianas o no. Los comentarios vertidos en redes sociales en los que se etiqueta de “putas” a las mujeres que abortan por ateos resultan irónicos, pues se personifica al producto de un embarazo, dotándole de cualidades que aún no posee, es decir, aún no es una persona. Es ridículo ver inclusive a jóvenes metalerxs con imágenes satánicas en sus perfiles de facebook decirle asesina a una mujer que interrumpió un embarazo en las primeras semanas, por ejemplo, cuando es legal en ciertos casos. Pero en ningún caso una persona religiosa, una atea o una “satánica” llamaría así a alguien que come animales o tala un árbol, a pesar de ser seres vivos muy complejos y con más tiempo de vida que un cigoto o un embrión.

Cabe destacar que la iglesia católica, quien homogeneizó por siglos el cristianismo, no siempre sostuvo que la “vida humana” comienza con la fecundación de un óvulo, sino después de finalizar el tercer bimestre, criterio que adoptó la iglesia en el Concilio de Vienne y que perduró por siglos en derecho canónico, según narra Carl Sagan en “Miles de millones”; mismo criterio que compartió Santo Tomás de Aquino, importante teólogo de la iglesia medieval. Pero la iglesia, al debilitarse la sociedad feudal y adoptar nuevos valores con la aparición de las primeras instituciones capitalistas en Europa, sigue la lógica de la acumulación y se convierte en una de las principales instituciones que participará del genocidio de la persecución de herejes y el de mujeres llamado “quema de brujas”, periodo en el que se criminaliza el aborto con fanatismo, de acuerdo a la historiadora feminista Silvia Federici.

La quema de brujas tuvo como objetivo domesticar y disciplinar la fuerza de trabajo de las mujeres, expropiar toda fuente de poder donde pudieran resistir, la expropiación de sus cuerpos capaces de producir la fuerza de trabajo de nuevos seres humanos y la expropiación de la propiedad común. En esta reacción política que comenzó con la persecución de herejes, que en su mayoría fueron cristianos autónomos y siervos que huían de la violencia feudal internándose en el campo, se transformó después en la quema de brujas. Al principio de este periodo también se encuentra la politización extrema de la sexualidad, su vigilancia por la iglesia y el castigo a formas no reproductivas, como la homosexualidad.

Este es el origen del capitalismo, que necesitó de despojar a las mujeres de sus cuerpos y excluírlas de espacios de poder, pero aunque haya pasado  hace varios siglos en otro continente, nuestra sociedad lo resiente. El terror y exterminio de pueblos indígenas y mujeres se exportaron desde el otro lado del mar, fue la potente resonancia del capitalismo llegando con la conquista europea al continente americano.

El papel en la reproducción humana es algo que los economistas no ignoran y las políticas de estado siempre diseñan políticas de sexualidad y género para organizar la fuerza de trabajo; a veces sumamente conscientes, en otras de manera intuitiva. El sistema capitalista es un constante acumular de capital y el trabajo humano es la fuente de donde se obtiene. La sobrepoblación implica un excedente de fuerza de trabajo, al crecer la demanda de esta, la oferta disminuye y se paga menos. Que exista sobrepoblación y personas excluidas es parte fundamental del sistema en el que vivimos. La opresión de las mujeres es necesaria para un sistema mundo que funciona a base de la explotación.

Hay que hacer consciente la criminalización de las mujeres que abortan y que tienen vida sexual activa, estén casadas o no, porque la domesticación y disciplinamiento de las mujeres no ha terminado. Tal es el caso de Guadalupe y Antelma en Chihuahua. Es muy ilustrador como noticieros grandes y pequeños, reporteros desconocidos y conocidos, difundían juicios y encabezados llamándole “bruja” a Antelma por auxiliar en un aborto a su compañera de trabajo, Guadalupe. Ambas eran empleadas de una maquila de ciudad Juárez, empobrecidas y con una deuda social de generaciones. Es un caso ilustrador, pero trágico que llena de rabia, ya que Antelma fue castigada extrajudicialmente estando en prisión. La violaron tumultuariamente por haber inducido al aborto a otra mujer pobre que no podía mantener una cría más después de que su esposo la abandonara. Porque esa futura cría ya no le pertenecía a Guadalupe ni aún gestándose en su vientre, le pertenecía al sistema al que iba a incorporarse a trabajar como persona adulta o del que iba a formar parte de las filas de desocupados. Castigaron los protegiendo ese sistema patriarcal y capitalista, incluso sin ser conscientes, Antelma ya estaba criminalizada por “bruja”, por abortista.

En este contexto, ¿cuál es la finalidad de que se criminalice el aborto? ¿porqué tanto odio a que las mujeres tengamos sexo? porque la posibilidad de quedar embarazadas la tiene quien usa condón, como quien no usa; quien quiere reproducirse, como quien no quiere; quien tiene sexo consensuado, como quien es víctima de violación, ya se por extraño o por sus propias parejas hombres. Los cuerpos de las mujeres son susceptibles a quedar embarazados. ¿Qué caso tiene encerrar a las mujeres que han abortado como si le hicieran daño a la sociedad? ¿Para cuándo el encarcelamiento de los verdaderos criminales que se reparten el pastel?

El aborto se debe despenalizar en todo el país y el mundo, porque las mujeres no somos criminales. 47, 000 mujeres mueren al año por abortos clandestinos de acuerdo a la ONU, la mayoría son pobres. El aborto debe despenalizarse porque existen cientos de mujeres presas por haber tenido un aborto espontáneo, pero por ser pobres fueron encarceladas por no tener una adecuada defensa legal.

La sociedad debe empezar a cambiar, debe reconocer que las mujeres como los hombres tenemos la libertad de ejercer nuestra sexualidad de manera libre y segura y que el acceso a un aborto es parte fundamental de ese derecho a la salud pública. El aborto es un tema de justicia social y derechos humanos. Más de la mitad de la población en el mundo somos mujeres, muchas estamos abortando en condiciones inseguras o tomando decisiones de las que nos podemos arrepentir por toda nuestra vida por miedo al odio de la sociedad hacia nosotras.

Colectiva la Castilla Combativa
Colectiva la Castilla Combativa
Colectiva feminista de mujeres, fundada en 2013. Apostamos por la construcción de un nuevo mundo sin opresión de ningún tipo y al trabajo y unión entre mujeres para lograrlo