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Adicción a la demagogia

Ignacio Betancourt

No cabe la menor duda, el gobierno mexicano (en todas sus instancias) es el peor enemigo de los mexicanos. Cuando ante los problemas más espeluznantes sólo pueden responder con la demagogia con que solían salir avante hace algunos años, cualquiera puede darse cuenta de que son un barco en pleno naufragio (y que el señor coja confesada a la ciudadanía). La espectacular corrupción que a la inmensa mayoría de funcionarios y disfuncionarios les brota a raudales desde el fondo de los huesos los ha vuelto idiotas, aún se imaginan que con un conjunto de frases (tan gastadas que ya nadie se las cree) y con el copete bien peinado, desde los televisores de todo el país pueden arreglar lo que con tanto empeño día tras día se empeñan en desarreglar.

Ejemplos de lo anterior se tienen a la mano por miles, pero van dos de los más recientes: el centenario de la Constitución y los problemas con Trump. En cuanto al neofascista presidente norteamericano, quien en su histérico afán de eliminar a todo mexicano de su territorio (del que por cierto nos despojaron la mitad del país a mediados del siglo XIX) ha comenzado a regresar decenas de miles hacia México, la sempiterna respuesta del gobierno federal es la demagogia. O cómo entender la actitud del señor Peña Nieto cuando lo único que les ofrece a los trabajadores mexicanos expulsados por Donald son palabras declamatorias televisadas que se vuelven un insulto para todos(para los recién llegados, para el resto de los mexicanos y para la propia clase política local). Nunca la demagogia ha resuelto algo pero es lo único que pueden ofrecer los actuales gobernantes del país: demagogia. Ante tan lamentable situación lo que la población no haga por sí misma ningún funcionario habrá de realizarla.

Respecto a la Constitución de 1917, que tanta sangre y conflictos costó a los mexicanos de ese momento, para celebrar su centenario ya quieren hacer una nueva cuando bastaría que se cumpliera la existente para que todo estuviera mejor.¿Por qué no en lugar de grotescas y solemnes celebraciones se realiza nacionalmente una amplia campaña de difusión y conocimiento de los 136 artículos que la integran (nueve títulos y sus respectivos capítulos) y una adecuada orientación para hacer realidad tales disposiciones?

Veamos algunos ejemplos. El artículo 39 (capítulo uno, título segundo) muy claramente dice: La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder político dimana del pueblo y se instituye para beneficio de este. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno. Eso puede leerlo cualquiera que se acerque a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, es nada más y nada menos un artículo que como ciudadanos nos autoriza a quitar la basura humana que hoy nos atosiga y destruye, sin embargo es una más de las leyes que en este país subsisten en permanente incumplimiento. El problema no consiste en crear nuevas leyes (para su inevitable transgresión) sino en ser capaces de cumplir las ya existentes.

El artículo tercero, relativo a la educación (educación que el sargento Nuño ha convertido en propiedad particular para desde ahí –según él– saltar a la próxima presidencia de México) dice: Todo individuo tiene derecho a recibir educación. (…) Luego, en la fracción cuarta explicita: Toda la educación que el estado imparta será gratuita. Y pasemos al artículo sexto: La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa (…) Y al séptimo:Es inviolable la libertad de escribir y publicar escritos sobre cualquier materia.(…)Y al 27: la propiedad de las tierras y aguas comprendidas dentro de los límites del territorio nacional corresponde originariamente a la Nación (…) Y al123: Toda persona tiene derecho al trabajo digno y socialmente útil; al efecto, se promoverán la creación de empleos y la organización social de trabajo (…)

Y qué decir del octavo, también conocido como derecho de petición, que a la letra dice: Los funcionarios y empleados públicos respetarán el ejercicio del derecho de petición, siempre que esta se formule por escrito (…) A toda petición deberá recaer un acuerdo escrito de la autoridad a quien se haya dirigido, la cual tiene la obligación de hacerlo conocer en breve término alpeticionario.Pues bien, pese a todo, el llamado secretario de Cultura del estado, Armando Herrera, lleva varios meses sin responder a una petición escrita realizada por el Colectivo “Es Hora de Hacernos Agua”. El señor Herrera siendo un funcionario incapaz de resolver los múltiples problemas (por lo que se le paga puntualmente para que resuelva), quien se la pasa viajando dizque para conseguir financiamiento para la Secult, aún tiene arrestos para ignorar olímpicamente la llamada Carta Magna, la misma que se supone todos los mexicanos estamos obligados a cumplir (especialmente los llamados funcionarios), qué se puede esperar de la totalidad de los empleados públicos de todas las otras instancias gubernamentales; si alguien con tan bajo perfil como Armando Herrera se atreve a ignorar explícitamente disposiciones constitucionales y aún goza de la complicidad del Congreso y especialmente del gobernador constitucional del estado, no es difícil imaginar las atrocidades que el conjunto de servidores públicos de la actual administración realizan con la gustosa complicidad de sus superiores, quienes al unísono ignoran cínicamente cualquier disposición, constitucional o reglamentaria, que están obligados a cumplir. Si aún el secretario de Cultura(sin dinero para la secretaría, pero sí para los sueldos que él y sus compinches quincenalmente se embolsan) en su lamentable feudo se da el lujo de ignorar la centenaria Constitución que por estas fechas se celebra con bombo y platillo, qué podría esperar el ciudadano del resto de funcionarios a las órdenes del señor gobernador del estado, don Juan Manuel Carreras López.

Pero como alguien dijo, ya que no podemos cambiar de país cambiemos de tema. Va un dato más para ilustrar el magnífico desastre de un gobierno mexicano actual en pleno desmoronamiento (en gran medida gracias a la inveterada costumbre de robar y engañar a la menor provocación), una administración nacional hundida por su adicción a la demagogia: de 260 averiguaciones previas, la Auditoría Superior de la Federación sólo ha podido consignar por uso indebido de atribuciones, peculado contra la administración pública, o ejercicio indebido del servicio a 16 funcionarios.

Del poeta Charles Bukowski (Alemania 1920-Los Ángeles 1994) su poema Los raros: Aunque no lo creas hay gente/ que vive la vida sin apenas conflictos/ y con muy poca angustia./ Visten bien, comen bien, duermen bien,/ están satisfechos de su vida familiar./ A veces se apenan pero con todo viven tranquilos/ y a menudo se sienten de fábula./ Y cuando se mueren, se mueren dulcemente,/ por lo general mientras duermen.// Aunque no lo creas existe gente así./ Pero yo no soy uno de ellos,/ disto mucho de parecerme a ellos,/ pero ellos están ahí/ y yo estoy aquí.