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Alerta de Género: ¿Simulación de justicia?

Fátima Alvizo y Carolina Índigo

El día 23 de noviembre de 2015, dos días antes del Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres, se dio a conocer que la Comisión Estatal de Derechos Humanos del Estado de San Luis Potosí había tramitado la solicitud para la declaratoria de la Alerta de violencia de Género para seis municipios.

A partir de ese momento, la exigencia de Organizaciones civiles, activistas y mujeres en lo individual fue en incremento para establecer la declaratoria, debido a una ola de feminicidios en distintos municipios durante los últimos meses. El gobierno estatal, lejos de facilitar el proceso, colocó distintos obstáculos para su obtención.

El pasado 21 de Julio del año en curso, es decir, 19 meses después de su solicitud, el gobierno federal a través de la Secretaría de Gobernación, hizo la declaratoria para San Luis Potosí, Colima y Guerrero, particularizándola en algunos municipios de las entidades señaladas. Un día antes se había registrado una cruenta represión a normalistas rurales, en San Luis Potosí se había destapado un escándalo de corrupción entre diputados y presidentes municipales y, además, varios diarios nacionales señalaban a este periodo del año como el más violento del que se tiene registro.

¿A qué entonces atiende la declaratoria de la alerta de violencia de género?

Una medida así obliga al gobierno del Estado a que se coordine con el federal para la revisión de su trabajo en materia de combate a la violencia contra las mujeres; esto no incrementa sus recursos económicos o de personal para la defensa de la vida de las mujeres, sino que legitima al Secretario de Gobernación, Osorio Chong, al ser el responsable del seguimiento a al cumplimiento de las Alertas; además, en un contexto donde la disputa de las cúpulas de los partidos políticos están previas a elegir candidatos rumbo al 2018, es menester estar conscientes de ello.

Hay que recordar que los funcionarios/as públicos encargados de implementar la alerta de género, son los mismos que en diversas ocasiones se opusieron a declararla cuando fue exigida. Tal es el caso del Estado de Guanajuato y de San Luis, pues hace algunos meses Federico Garza —titular de la Procuraduría General de Justicia del Estado— mencionaba que era innecesaria la declaración de alerta de género.

Estemos conscientes de que la declaratoria de la alerta de género es un triunfo de la presión mediática de las mujeres y una maniobra de las autoridades para no perder legitimidad. Ante la poca gobernabilidad presente en nuestro país, el régimen necesita encubrir que se acerca cada día más a su caducidad, la cual se refleja en lo podrido del tejido social por la pobreza y por la violencia desatada por «la guerra contra el narco» que comenzó Calderón para justificar la militarización del país y el fortalecimiento de las fuerzas represivas del Estado. Después del crimen de Estado contra los normalistas de Ayotzinapa, se dejó ver la poca legitimidad con que cuenta el gobierno y el sistema de partidos del país. Fortalecer esa legitimidad gastada es una tarea del gobierno.

El gobierno se limita a poner en escena farsas apegadas a la políticas internacionales de género, una forma neoliberal y tecnócrata para desmovilizar a las mujeres y neutralizar su descontento.

Denunciamos al Estado Mexicano como cómplice y verdugo de las mujeres, quienes a través de la imposición de sus políticas neoliberales —tales como la última reforma  laboral y la educativa— nos empobrecen y crean las condiciones para que la violencia hacia las mujeres siga en aumento. Nos negamos a aceptar que es una casualidad el aumento de la violencia hacia las mujeres en este escenario de crisis económica, culpa de los grandes empresarios con los que el gobierno pacta haciéndole pagar a la clase trabajadora por ella, no sólo en términos monetarios, sino con la vida y cuerpo de las mujeres.
Además, debemos ser conscientes de que las alertas de género están lejos de resolver el problema del feminicidio, eso sería equiparable a tratar de curar a una persona desahuciada con jarabe para la tos. En el Estado de México, después de la declaración de alerta de género, se cometieron 11 feminicidios en menos de dos semanas después de la declaración de alerta de género, y es porque la causa de la violencia hacia las mujeres es el sistema capitalista: heteropatriarcal y neocolonial, en directa contradicción con la vida de las personas y la liberación de las mujeres; por lo que esas medidas no solucionan nada.

Si queremos defender nuestras vidas, las de nuestras hermanas, madres, hijas, vecinas, amigas; debemos organizarnos desde abajo, combatiendo el sexismo y la misoginia en nuestros espacios de convivencia más cercanos: familia, escuela, barrio, colonia, colectivos, sindicatos, etc. Necesitamos crear estrategias de autodefensa entre nosotras mismas. El tipo de familia capitalista nos divide, nos hace individualistas y nos niega a las mujeres las posibilidades de relacionarnos y crear cosas comunes, a cambio nos pone a competir entre nosotras por afectos y atenciones de los hombres, por los pocos espacios que reserva el sistema para participar de su reparto de poder patriarcal.

Hacemos un llamado a todas las mujeres, feministas o no, a organizarse, a defender su vida, a aprender y enseñar a las otras a decir no, a decir basta, a hacer nuestros cuerpos armas de lucha para que dejen de ser territorios en disputa.

Llamamos a no confiar en mujeres que llamándose feministas van y se sientan con el gobierno a simular que les interesan nuestras vidas, dándoles voz a esos hombres y protegiendo su posición paternalista con relación a nosotras. Llamamos a no creerles, a que confíen en sus propias fuerzas y construyan su propia organización que les dote de suficiente fuerza para revertir el estado de las cosas.

Llamamos a no conformarse con reformas que prometen que las condiciones de vida de nosotras van a cambiar, porque no es así.
Sólo las mujeres oprimidas nos liberaremos a nosotras mismas.

“Porque fueron, somos. Porque somos, serán”.

Colectiva la Castilla Combativa
Colectiva la Castilla Combativa
Colectiva feminista de mujeres, fundada en 2013. Apostamos por la construcción de un nuevo mundo sin opresión de ningún tipo y al trabajo y unión entre mujeres para lograrlo